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Opinión | EN TERRITORIO COMANCHE

La opinión sobre el Real Oviedo y el Sporting: Mucho mercado, poca victoria

Borbas, en Oviedo

Borbas, en Oviedo

El nuevo año no ha empezado nada bien para los dos grandes de la madreñina «furgolística». El Real Oviedo mejora con Almada, pero sigue sin sumar de tres en tres. Al menos ya marca, pero en Vitoria no fue suficiente como para lograr un triunfo que se resiste, se resiste y se resiste. Los azules tendrán el sábado una nueva oportunidad. Será ante el Real Betis, que llegará al Carlos Tartiere con ganas de sangre tras la goleada sufrida en el Santiago Bernabéu. Lo hará en estos tiempos del trae y lleva jugadores. De momento, en la casa azul la operación salida marcha con lentitud.

El Real Oviedo necesita hacer sitio para los futbolistas que están por llegar, una vez que ya lo han hecho Nico Fonseca y Thiago Borbas. Este último, a la espera de que vengan más y mejores, es una de las grandes esperanzas de Almada de cara a la segunda vuelta. La duda es si el joven delantero se aclimatará a tiempo y podrá mejorar sus estadísticas (y las del equipo) de cara a puerta, que no son, digamos, demasiado espectaculares, ni las de uno ni las de los otros. Lo que parece que ha bajado es el ruido en torno al club y sus decisiones desde que se logró el ascenso. Almada va convenciendo a unos cuantos. Ahora solo queda lo más importante, que la salvación ya está a seis puntos y es hora de darse un par de alegrías.

Mientras, en la orilla rojiblanca del Potomac esperan dejar en Cádiz el disgusto que les dio el Málaga en su visita a El Molinón. Los de Borja Jiménez, en concreto, los marcadores que cosechan, suben, bajan, van, vienen… En esta orilla también están esperando por los fichajes invernales y cruzando los dedos para que aporten algo. No hace falta tirar de la inteligencia artificial para conocer el rendimiento que históricamente han aportado los fichajes llegados en el frío invierno. Cierto es que los rojiblancos, ahora mismo, tienen más a tiro los puestos que permiten tener fiesta a final de temporada que los que como premio solo tienen pánico. Pero la plantilla sigue siendo la que es y la temporada en Segunda sigue siendo igual de larga, competida y tal y tal y tal. Así que 50 puntos, 50 puntos y 50 puntos, ¿oyisti, güey?

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