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Opinión | EN TERRITORIO COMANCHE

Entre el VAR y la irregularidad: así fue la jornada para el Real Oviedo y el Sporting

Aficionados del Sporting durante el partido entre la Cultural Leonesa y el equipo gijonés en el Reino de León.

Aficionados del Sporting durante el partido entre la Cultural Leonesa y el equipo gijonés en el Reino de León. / Juan Plaza / LNE

Quedan ya pocas esquinas en la orilla azul del Potomac donde no se escuche el lamento de "nos vamos a Segunda División". La derrota del Real Oviedo en Pamplona ha dejado muy tocada a la hinchada carbayona, que va camino de la depresión más profunda y de dar por perdida la temporada, aunque todavía queda mucho camino por andar.

En El Sadar, la armada de Almada lo hizo casi todo para ganar, menos defender como se debe. Luego está lo de los arbitrajes, de los que el club ya se queja públicamente siguiendo la estela, por ejemplo, del tito Floren, en sus horas más bajas desde que dimitió en su primera etapa al frente del Real Madrid.

Al Oviedín le falta dominar ese otro "fúrgol", el que se juega en la sede de LaLiga y de la Federación Española. El VAR llegó para arreglarlo todo, pero queda demostrado que la máquina prácticamente está sirviendo para dar más color al colectivo que un día solo vestía de luto. Lo que en un campo no es penalti, en otro a 300 kilómetros sí que lo es. Hay tantos criterios para una misma jugada como botellines de Mahou se consumen en un día de partido.

A pesar de todo y de todos, hay mucha Liga por delante, así que no queda otra que animarse y disfrutar del viaje. Ahora a los azules les toca el Barça y luego recibir al Girona. Algún día habrá que volver a ganar, aunque el Oviedo está en esa fase en la que, no siendo peor, pierde. Con Almada la pinta del equipo ha mejorado bastante, pero ya lo dijo Hassan tras la derrota ante Osasuna: "Las sensaciones no te hacen ganar partidos, no te dan puntos".

Mientras, en la orilla rojiblanca del Potomac ha tocado fin de semana de risas. Victoria en el Reino de León y otra vez a mirar hacia arriba. Los de Borja Jiménez, de los Jiménez de toda la vida, se han instalado en la irregularidad, y con esa compañera de viaje es complicado pensar en algo más que no sea vivir tranquilos. Cuando se gana no hay sitio para la añoranza por los fichajes que tienen que llegar ni quejas por los arbitrajes. Todo muy simple, ¿oyisti, güey?

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