Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión | EN TERRITORIO COMANCHE

La opinión sobre el Real Oviedo y el Sporting: Milagros, arbitrajes y goles

Entrenamiento del Oviedo en El Requexón

Entrenamiento del Oviedo en El Requexón / Luisma Murias / LNE

En la orilla azul del Potomac arranca una de esas semanas para creer y encomendarse a todos los santos, profetas y demás, sean de la religión que sean. El Real Oviedo se aferra a la vida en Primera, ya sea por la vía civil, criminal o divina. Siete puntos le separan del túnel de luz negra que conduce a la otra vida, la de Segunda, o a la felicidad de asegurarse un año más vivir en el jardín de las delicias. La derrota ante Osasuna, con polémica arbitral de por medio y un mejorable sistema defensivo, ha dejado muy tocadas a las huestes azules, que ya piensan más en hacer un equipo para la categoría de plata que para tratar de aferrarse al milagro.

El primero de ellos debería producirse el domingo en el Camp Nou. Allí desembarcará la armada de Almada para enfrentarse a un FC Barcelona herido tras la derrota en Anoeta y también quejoso por el trato arbitral. De los de negro se quejan hasta clubes que, siempre supuestamente, pagaron millonadas durante años a uno de los jefes del colectivo para que realizara vaya usted a saber qué labor en la sombra. No suele ser habitual que, en este caso, el Barça la pifie dos veces seguidas. Pero no hay que desesperar.

De todas formas, la Liga del Oviedo arrancará con la visita del Girona al Tartiere. El margen para seguir patinando ya es mínimo, así que toca creer, creer y creer, y claro está, ganar, ganar y ganar. Mientras, en la otra orilla potomaquiana, la rojiblanca, siguen buscando ese delantero que marque diferencias. Vamos, lo que toda la vida fueron goles. Parece, solo parece, que la vía del mercado nacional, esa de futbolistas con experiencia en la categoría y tal y tal, se agota. Pinta que la familia Orlegiana volverá a tratar de pescar al tiburón blanco en aguas internacionales. Así que, amiguinas y amiguinos, crucen los dedos, que el histórico desde tiempos inmemoriales es el que es.

Luego está la reaparición del debate sobre la solvencia defensiva. Todo ello a pesar de la victoria en el Reino de León. Yáñez y sus muchachos han encajado ocho goles en los últimos tres partidos. Demasiados, ¿verdad? A Borja Jiménez, de los Jiménez de toda la vida, le toca trabajar para evitar que la estadística se siga torciendo. Aquí no parece que haga falta milagro. O sí, ¿oyisti, güey?

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents