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Opinión

Templos, estatuas y predicciones

1. Eróstrato en Marruecos.

Algunos dicen que el incendio del templo de Artemisa en Éfeso, una de las siete maravillas del mundo antiguo, se produjo porque la diosa se había ausentado para supervisar el nacimiento de Alejandro, el futuro Alejandro Magno. Otros, sin embargo, aseguran que el fuego que destruyó el templo de Artemisa fue provocado por Eróstrato, un pastor que pretendía por ese medio alcanzar la fama y que su nombre no fuera olvidado. No sé cuál de las dos explicaciones es más increíble. En todo caso, Eróstrato consiguió lo que quería porque su nombre no solo no ha sido olvidado, sino que llamamos "erostratismo" a la manía que lleva a cometer actos delictivos para conseguir renombre. Y esto no lleva, futbolísticamente hablando, a la final de la Copa Africana de Naciones entre Marruecos y Senegal. Minuto 95 del partido. Penalti discutibilísimo a favor de Marruecos. Los futbolistas senegaleses se van del terreno de juego. Minuto 108, Sadio Mané, el capitán de Senegal, consigue que su equipo vuelva al campo. Brahim, el delantero marroquí, lanzará el penalti que puede proclamar a su selección campeona de África. Es el minuto 112 del partido. Después de unos instantes entre el bochorno y el surrealismo protagonizados por la toalla del portero senegalés, Brahim golpea la pelota… en el penalti a lo Panenka peor tirado de la historia del fútbol. El partido va a la prórroga. Pape Guaye marcará para Senegal. Senegal 1, Marruecos 0.¿Qué le pasó por la cabeza a Brahim antes de lanzar el penalti más importante de su vida y de la sección de su país? Si hubiera marcado, su nombre sería recordado para siempre por todos los aficionados marroquíes y, durante algunos días, por todos los aficionados del mundo. Fin. Si fallaba, ocurría lo mismo. Eternidad en Marruecos y tres días en el resto del mundo. Pero si Brahim fallaba el penalti de la forma más desastrosamente espléndida que pudiera ser pensada, su nombre no sería olvidado jamás por los aficionados marroquíes ni tampoco por los senegaleses, uruguayos, neozelandeses, rumanos, nepalíes e incluso groenlandeses. El mundo del fútbol tendría un nuevo nombre en su lista de inmortales. "Brahimismo": dícese de la manía de cometer actos desastrosos en el deporte para conseguir renombre. Que Brahim quiso ser el pastor Eróstrato del fútbol es una explicación. La otra sería que cuando Brahim lanzó aquel horrible penalti a lo Panenka su cabeza se había ausentado para ver nacer el Brahim titular indiscutible en el Real Madrid después de ser el héroe de la selección de Marruecos, máximo goleador y mejor futbolista de la Copa Africana de Naciones.

2. Ratones en la estatua.

Las celebraciones ridículas de Bellingham, el inacabable catálogo de gestos y caritas de Vinícius Jr., futbolistas que pasan de ser indiscutibles candidatos al Balón de Oro a estafas carísimas, pasotismo ilustrado en Albacete y huracán ante el Mónaco con mensajitos a la grada y al palco… Qué pereza da este Real Madrid, que nos obliga a estar pendientes no del gol, sino de lo que está por debajo del gol. Los lujosos futbolistas del Real Madrid nos hacen pensar en la estatua de Atenea obra de Fidias que estaba en el Partenón, una estatua de oro y marfil pero no maciza, porque lucía su rico recubrimiento sobre una estructura de madera. Algunos bromeaban acerca de los ratones que vivían en el interior de madera de la estatua de Atenea, y los futboleros podemos bromear acerca de los ratones en forma de gestitos, mensajitos, malos rollos, susceptibilidades, superegos, blandenguería y tonterías varias que viven en el interior de madera de esa estatua de oro y marfil que es el Real Madrid de Florentino. Fidias estaba más pendiente del oro y marfil que de los ratones, pero los ratones existen y nadie quiere ver a un ratón saliendo de la estatua de Atenea.

3. Predicciones a posteriori.

Observo una tendencia en las tertulias futboleras de los bares que consiste no tanto en la incapacidad de hacer predicciones que puedan someterse a prueba experimental (si la Liga se jugara en la Luna, Mbappé sería un futbolista vulgar; y si los tacos de las botas de los futbolistas no pudieran estar nunca en fuera de juego, el Barça sería campeón de Liga en marzo), sino en la capacidad de hacer predicciones a posteriori que, por definición, tampoco pueden someterse a prueba experimental. Al hilo de las últimas victorias del Real Madrid, he tenido que escuchar cosas como esta: si Florentino hubiera puesto a Arbeloa al mando del equipo desde la primera jornada, el Real Madrid habría ganado la Supercopa y no habría sido eliminado de la Copa por el Albacete. Qué fácil es predecir lo que habría pasado si las cosas hubieran sido de otra manera. Este tipo de predicciones sobre "lo que habría pasado sí" no solo permiten engordar currículos inexistentes (Arbeloa es campeón de la Supercopa sin haber disputado el torneo), sino que nunca pueden ser desmentidas. Para los arbeloistas (es increíble, pero existen), si Arbeloa no gana ningún título de verdad esta temporada habrá sido porque llegó al banquillo del Real Madrid demasiado tarde. El espíritu de Mourinho está de nuevo con nosotros.

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