Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión | EN TERRITORIO COMANCHE

La opinión sobre lo que le espera al Real Oviedo: Lágrimas resecas

Guillemo Almada consulta su reloj durante el Real Oviedo-Athletic Club

Guillemo Almada consulta su reloj durante el Real Oviedo-Athletic Club / Miki López / LNE

Parece ser que al Oviedo y al oviedismo se les han acabado las lágrimas. Primero, con aquel torrente de emociones tras tantos años de disgustos que supuso la explosión de felicidad del ascenso, en el ya lejano verano de 2025. Ahora el lagrimal ya no da más, una vez que unos y otros parece que han asumido, aunque únicamente estemos a mediados de febrero, que el Oviedín regresará por la vía rápida a Segunda. La derrota ante el Athletic ha supuesto un mazazo.

Ya no se habla de finales de Mundial, como en su día le dijo Almada a su armada azul. Ahora ya se habla de milagros, que, visto lo visto y escuchado lo escuchado, se dan por imposibles. El calendario no acompaña, pero, ante todo, lo que no ayuda son los resultados.

Con poco, el Oviedo muerde la lona, y así es muy complicado sumar los puntos necesarios para no ser uno de los tres peores equipos de Primera División. Pero ¿quién dijo miedo? Almada contaba tras el partido ante el cuadro vasco que "o se gana o se aprende". Ya saben, eso de que la letra con sangre entra. El problema es que los azules llevan demasiadas jornadas aprendiendo y no ganando.

LaLiga y Louzán en el foco

Por lo demás, se está a la espera de lo que harán los que mandan en la casa azul tras lo sucedido con la bochornosa suspensión del partido en Vallecas. Quizás deberían echar mano del burgomaestre de Nueva York, uno de sus accionistas más famosos, y llevar el asunto a un Juzgado de la Gran Manzana.

De momento, el asunto ha servido para encontrar enemigos externos y mitigar el fuego amigo contra la directiva. Los dedos acusadores señalan ahora a LaLiga ("Tebas, vete ya") y a Louzán ("Corrupción en la Federación").

De todas formas, y a falta de más de una docena de partidos para el final de la competición, salvo que se repita una historia parecida o se produzca un atraco arbitral a mano armada, la travesía por el desierto para unos y otros pinta que se hará larga, muy larga. De esas en las que solo quedarán lágrimas resecas, ¿oyisti, güey?

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents