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El Oviedo no se rinde

Sobre la victoria de los azules ante el Sevilla

El Oviedo continúa en la lucha, no se rinde. Tras la dura derrota en Valencia ante el Levante en la anterior jornada de Liga alguien podría pensar que los azules iban a tirar la toalla y dejarse ir en los encuentros que quedan por disputar. Pero no ha sido así, los carbayones pusieron ayer todo de su parte para salir airosos del enfrentamiento con el Sevilla, un equipo también en apuros, aunque en estos momentos fuera de los puestos de descenso. Y lograron los asturianos su objetivo con una sufrida victoria que les sirve a los de Guillermo Almada para, al menos, mantener la fe. Fue un choque en el que solo valía la victoria y para ello a los oviedistas lo que se les pedía era fundamentalmente que compitieran con todas sus armas, sean estas más pocas que muchas. Y lo hicieron, con coraje, aunque también es verdad que se encontraron con un equipo enfrente que no pasa precisamente por sus mejores momentos. El Sevilla, que había goleado al Oviedo en la primera vuelta, fue ayer en el Carlos Tartiere un conjunto menor, con menos recursos que los de la capital del Principado.

En el primer tiempo, en el que se decidió todo, el Oviedo fue de menos a más. Lo costó coger el ritmo al partido, quizás atenazado por los nervios, más pendientes sus jugadores de no equivocarse que de intentar dar un paso al frente para, al menos, buscar imponer su juego. En los primeros 25-30 minutos del choque no pasó prácticamente nada sobre terreno de juego, no solo porque el equipo carbayón estuvo atenazado por la responsabilidad, si no también porque el Sevilla se mostró como un conjunto ramplón, sin gracia, incapaz de aprovecharse del poco ímpetu de los de casa. En esos primeros 51 minutos del encuentro los sevillistas dejaron bien a las claras las razones por las que su afición está cada día más molesta con todo lo que rodea a su equipo, fundamentalmente con la propiedad y con quienes confeccionaron la plantilla y planearon la temporada.

Todo fue muy aburrido, pero muy aburrido, en esa primera parte hasta que el Oviedo aprovechó su único acercamiento con peligro a la puerta andaluza hasta el momento, en el minuto 32, para marcar un bonito gol. Ya habían avisado los de Almada con una jugada de estrategia en un córner anterior, que finalmente no salió bien.

Pero a la segunda fue la vencida y los azules, tras amenazar con un saque de esquina en corto lo hicieron finalmente en largo, hacia el área. La estrategia, vistos los resultados, desconcentró a los sevillistas. Centró Reina y Fede Viñas ganó la posición a toda la defensa andaluza para rematar sin oposición a la escuadra de la portería de Vlachodimos. Primer objetivo azul, marcar, logrado. Pero no acabaron ahí las buenas noticias para el Oviedo en el primer tiempo, ya que en el minuto 38 el Sevilla se quedó con un jugador menos. De nuevo fue Viñas (el mejor del partido, sin ninguna duda) el protagonista de la jugada, que acabó con Nianzou expulsado con roja directa por una entrada por detrás al uruguayo, siendo el último defensor de su equipo. Seis minutos que cambiaron el desarrollo del partido, porque los sevillistas quedaron muy tocados y en el segundo tiempo apenas crearon peligro, hasta tal punto que Aaron no se vio obligado a intervenir, salvo en salidas ante los numerosos saques de esquina lanzados por los sevillanos, que pusieron más ganas que juego, y que de cabeza van muy bien.

Las mejores oportunidades en la segunda parte fueron del Oviedo, con algunas jugadas de calidad, sobre todo una en la que participaron Thiago y Chaira y a la que no llegó por muy poco Nacho Vidal, y otra de Santi Cazorla, cuyo fuerte disparo repelió como pudo el meta andaluz en el minuto 75. Hubiera sido la puntilla al Sevilla, merecida para el Oviedo y para el propio Cazorla. Pero quedó solo en eso, en una bonita jugada.

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