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Francisco Devia

Ser del Real Oviedo y no morir en el intento

Sobre cómo me he convertido en aficionado del conjunto carbayón

El fatigoso triunfo ante el Sevilla, a pocas fechas de finalizar la Liga, ha dado una tenue luz de esperanza al Real Oviedo para poder mantenerse en Primera División.

Cuando llegué a España hace cuatro años no tenía un club a quien seguir como aficionado. Me gustan los equipos fuertes, con espíritu de cuerpo y sacrifico, que sean capaces de superar las adversidades, y por supuesto, con una hinchada fiel, independiente de los resultados.

En mi adolescencia me interesó el Athletic de Bilbao por incluir en su plantel a jugadores de su cantera y hasta hace poco, seguí con atención al Real Betis, ya que su míster es Manuel Pellegrini, compatriota del suscrito.

Sin embargo, el ascenso del Real Oviedo a Primera División de la Liga atrajo mi atención ya que despertó un enorme cariño por un club de provincia, que luce una camiseta azul -como la de mi equipo: Universidad de Chile-, y que está padeciendo los mismos sinsabores que sufrí en los años 80.

El Real Oviedo está dando una pelea épica por evitar su descenso, mostrando figuras como el portero Aarón Scandell; Nacho Vidal, un veterano curtido en mil batallas; Eric Bailly, un mariscal de la defensa; Chaira, rápido y escurridizo; Nicolás Fonseca, pura raza y entrega en el mediocampo, "made in" Uruguay. Asimismo, he visto el renacer de Sibo y de Alberto Reina, un verdadero imán con el balón y al batallador Fede Viñas, el 9 del equipo. Y ahora me pongo de pie de para escribirlo: el capitán y legendario Santi Cazorla. Por espacio, no puedo mencionarlos a todos, pero quiero insistir en que todo el plantel es una unidad, dirigidos por nuestro míster, Guillermo Almada.

No puedo concluir esta breve reseña sin destacar la reciente visita de una Delegación del Real Oviedo al Vaticano con motivo del centenario del club. A ese apoyo espiritual, quisiera sumar al sacerdote José María Rodríguez Olaysola, quien pidió en la celebración del pasado Año Nuevo, -comiendo las doce uvas de rigor, por la "salud deportiva" del Oviedo.

Por último, gracias al Real Oviedo "siento" que veo cada uno de sus partidos junto a mi querido padre, Gastón Devia (QEPD) y esto per se no se puede explicar con palabras. El nunca pudo conocer nuestra "Madre Patria", pero siempre me insistió que nuestro apellido provenía de Asturias.

Por todo lo expuesto, es imposible no formar parte de la hinchada ovetense.

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