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Atacar bien, defender mejor

Este es el Mundial de la televisión. Eso está claro. Pero también, por lo que respecta a nuestro país, es el Mundial que ven muy pocos –los que madrugan para ir a trabajar– cuando los partidos se celebran pasadas las doce de la noche y llega la mañana del día siguiente. Para colmo, en España no somos partidarios de ver partidos ya celebrados. El teléfono móvil es una máquina que he escuchado a muchos denominar diabólica, que no oculta nada, que nos da los resultados de los partidos nocturnos sea la hora que sea a la que lo toquemos y que parece decirnos: "Ya no hace falta que lo veas". Pero esta vez puede que haya que jugar con el sueño para ver el Uruguay-España.

Para llegar a la fase que lleva hasta la gran final han tenido que entrar en juego cuarenta y ocho selecciones; o sea, una cantidad enorme. Han tenido que moverse por tres países de América para conformarse con ganar por la mínima o empatar con la cara colorada de los poderosos. A eso hay que sumar treinta y un partidos más para ganarse uno de los dos puestos de la gran final, el 19 de julio, y jugar por el tercer y cuarto puesto, el día 18.

Eso sí, hasta ahora hemos visto cómo los partidos tienen que rendirse ante las tormentas, las ventoleras y las lluvias, algo que en un montón de países jamás se ha producido. Igual la FIFA tendrá que estudiar muy bien lo que está ocurriendo en este Mundial, no vaya a ser que los millones lleven, en un futuro no muy lejano, a los futbolistas a jugar en las cumbres montañosas nevadas.

Todo está tan revuelto ahora para nosotros en España, después del gran trabajo y la correcta planificación de los elegidos por el maestro Luis de la Fuente, que puede tropezar el sábado, de dos a cuatro de la madrugada, ante Uruguay, que de fútbol sabe algo o mucho, tal y como nos lo está demostrando desde hace años Federico Valverde, capitán del Real Madrid. Yo he tenido la fortuna de ver muchas selecciones de fútbol en Sudamérica, lo mismo que a los albicelestes argentinos, que pueden ser campeones de este Mundial, y a Uruguay, que no va a pasearse en la madrugada española del sábado ante España.

Para terminar, al tiempo caluroso, el clima, las tormentas, las lluvias y los horarios hay que sumarle, en el caso de la selección española, lo que los jugadores han luchado este año en sus ligas españolas y europeas, lo cansados que pueden estar y lo que el martes dijo mi amigo y admirado doctor deportivo Pedro Luis Ripoll sobre este fútbol actual, que puede perjudicar mucho, y cada vez más, a la salud de los futbolistas profesionales. Salud que no es la de Cristiano Ronaldo, que lleva muchos años compitiendo en un fútbol millonario más relajado, en un país tierno y dulce, no portugués.

Yo apuesto ahora por Luis de la Fuente, que cumplió el martes 65 años, y por lo que sabe, pero este fútbol que hemos visto hasta ahora no me ha convencido siempre. Lo importante en un Mundial es defender dando ejemplo y defender con la misma intensidad con la que se ataca. Siempre con orden y responsabilidad. No olviden nunca eso. España tiene que ganarle a Uruguay, pero tendrá que defender con más seriedad, algo que de ahora en adelante será fundamental para regresar a España con la Copa entre las manos. n

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