08 de mayo de 2008
08.05.2008
El futuro de Central Lechera Asturiana
 

La FSA se opone a una fusión de Capsa y exige que hable con los socios asturianos

l Los sindicatos agrarios rechazan la operación l Puleva y Pascual aseguran que no prevén participar en una concentración en el sector

08.05.2008 | 11:09

Oviedo, Javier CUARTAS

La dirección de la Federación Socialista Asturiana (FSA-PSOE) expresó ayer su rechazo a que la transformación societaria que impulsa el presidente de Central Lechera Asturiana (Clas), Bertino Velasco, y su primer ejecutivo, Pedro Astals, pueda tener como finalidad última facilitar la fusión de Corporación Alimentaria Peñasanta (Capsa) -la sociedad anónima controlada mayoritariamente por Clas- con el grupo Leche Pascual. La FSA se manifestó ayer en contra de una eventual adquisición de Capsa por Pascual, y aseguró que cualquier proyección de futuro del grupo lácteo asturiano debe supeditarse a un diseño de inversiones y proyecto industrial, contando para ello previamente con la opinión y protagonismo de los socios de Capsa «vinculados con la región», en alusión implícita a Clas (titular del 56,39% de Capsa), Cajastur (10,90%) y Caja Rural de Asturias (5%).

La FSA salió así al paso de las declaraciones realizadas por Pedro Astals a «El Economista», en las que desvelaba que una vez que se lograse -tal como se pretende- convertir la actual sociedad agraria de transformación (SAT) Central Lechera Asturiana y su actual modelo de espíritu cooperativo en una sociedad limitada (SL), plantearía como objetivo inmediato una fusión de Capsa con Pascual o con Puleva, e incluso un acuerdo entre las tres compañías para constituir un «gigante» lácteo español.

La literalidad del comunicado de la FSA es la siguiente: «Si la operación que se plantea en la cooperativa tiene por objetivo que Pascual compre Capsa, no nos parece la mejor opción. Creemos imprescindible hablar antes del papel de los socios con vinculación regional en la empresa, de inversiones y de proyecto industrial».

Tanto Leche Pascual (que envasa los lácteos Pascual y PMI, además de otros productos alimentarios) como Puleva (la división lechera del grupo alimentario Ebro-Puleva, que posee las marcas lácteas Puleva, Ram y El Castillo) aseguraron ayer, al igual que hizo Capsa la víspera, que no mantienen negociaciones ni contactos tendentes a lograr ningún acuerdo de colaboración, alianza o fusión. Un portavoz de Leche Pascual afirmó que este fabricante «no se ha planteado» unirse con Capsa y que no prevé ninguna fusión. Por su parte, una voz autorizada de Ebro-Puleva sostuvo, en términos aún más categóricos si cabe, que «no ha habido contactos» y que «Puleva no está en venta». «Puleva está bien como está. Es la compañía líder en productos lácteos de alto valor añadido y nuestra división de alimentación infantil tiene importantes crecimientos. Es una empresa muy rentable y muy sólida», señaló.

Aunque Ebro-Puleva acaba de anunciar que desinvertirá en su negocio azucarero, la misma fuente sostuvo que el caso lácteo es radicalmente distinto: «La leche, a diferencia del azúcar, es un negocio que entra en las preferencias de Ebro-Puleva, porque es marquista», es decir, se trata de negocios donde el consumidor tiene en cuenta el valor y prestigio de la marca.

Los sindicatos agrarios y el sector crítico de Clas también opinaron contra el diseño de Astals y sostuvieron que una fusión como la que se plantea supondría el fin del protagonismo de los ganaderos asturianos en el sector lácteo y la pérdida de cualquier capacidad de influencia. Clas, aseguraron, pasaría a ser un mero grupo de recogida de leche más, sin intervención alguna en el sector.

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