16 de marzo de 2009
16.03.2009
El rastro de la familia imperial rusa en la región
 

Los negocios asturianos de los Romanov

l Como los Borbón, la estirpe de los zares se implicó en la industrialización de Asturias e invirtió en minas y siderurgia
l La gran duquesa de Leuchtember fue titular de cotos hulleros en Siero, Langreo, San Martín del Rey Aurelio y Bimenes

16.03.2009 | 01:00
La gran duquesa de Leuchtember, pintada por Franz Winterhalter en 1857.

Oviedo, Javier CUARTAS

Los Borbón no fue la única dinastía real que intervino y tomó posiciones inversoras en la industrialización asturiana. Los Romanov, la familia imperial rusa -de la que se acaba de certificar la desaparición en 1918 de todos los descendientes directos del último zar, Nicolás II, ejecutados por los bolcheviques, durante la Revolución soviética-, fue coprotagonista tanto del relevante impulso que conoció en Asturias la industria extractiva de carbón a mediados del siglo XIX como del inmediato desarrollo siderometalúrgico que la riqueza hullera propició en la región.


La alteza imperial rusa gran duquesa de Leuchtember (Lenchtembergt en algunas transcripciones) era propietaria al menos desde 1851 de minas de carbón en los concejos asturianos de Siero, Bimenes, San Martín del Rey Aurelio y Langreo, que en 1867 refundió en los llamados Coto Cruz y Coto Mosquitera.


Estos cotos y otras minas fueron aportados luego por la gran duquesa a la sociedad D'Eichtal y Compañía, en la que participaban el barón Adolphe D'Eichtal y Pablo Laffitte, con el 50 por ciento, y la familia imperial rusa, con el 50 por ciento restante. De esta participación accionarial eran titulares la gran duquesa, como tutora legal de su hijo, el príncipe Jorge Romanov, y sus altezas reales los príncipes Nicolás, Eugenia, princesa de Oldemburg, Eugenio, Sergio y María Nicolasina Romanov.


La sociedad D'Eichtal y Cía se había constituido en París el 6 de febrero de 1872 para explotar en Asturias minas de hierro y carbón -entre ellas, Mosquitera- mediante escritura privada fechada el 10 de diciembre de 1871 en San Petersburgo (Rusia), por su accionista la gran duquesa de Leuchtember.


El asturiano José González Longoria fue apoderado al tiempo de la Société Houillière et Métallurgique des Asturias (antecesora de Fábrica de Mieres), de Duro y Cia y de la gran duquesa de Leuchtember, a la que también se le han atribuido participaciones accionariales en la siderometalúrgica asturiana Duro y Cia., antecesora de la actual Duro Felguera.


Los Romanov tomaron contacto con Asturias y sus posibilidades inversoras al menos a mediados del XIX. En 1851 el banquero D'Eichtal, la duquesa de Leuchtember y los Jacquet habían creado una sociedad, que luego se disolvió, a la que el duque de Riánsares, Agustín Fernando Muñoz y Sánchez, segundo esposo de la reina y regente María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, había aportado activos hulleros de su propiedad en los municipios de Siero y Langreo.


Pero la conexión de los Romanov con Asturias no se produjo sólo a través de la familia real española y de Muñoz y la reina María Cristina, dos de cuyos hijos contrajeron matrimonio, al calor de los negocios hulleros, metalúrgicos y ferroviarios, con los asturianos Bernaldo de Quirós.


En 1856 la gran duquesa de Leuchtember, que ya era propietaria entonces de varias pertenencias mineras en Siero y Bimenes, y de las llamadas «Ortigosa», en San Martín, y «Feliciana», en Langreo, se hizo con la propiedad de varias concesiones hulleras de una compañía de investigación.


Además, los socios de los Romanov en D'Eichtal y Compañía también se habían involucrado -desde al menos cuatro décadas antes en algún caso- en el impulso industrial de Asturias por otras vías.


Los Lafitte operaban en la región desde al menos la segunda mitad de la década de 1830, cuando los banqueros José Safont y León Adolfo Laffitte promovieron sociedades para explotar yacimientos carboneros en la región.


El otro socio de la familia imperial rusa, el banquero parisino Adolphe D'Eichtal, fue quien, con otros inversores -a los que se ha vinculado con Riánsares-, se hizo con la propiedad de la fracasada industria siderúrgica inglesa en Mieres Asturian Mining o Anglo-Asturiana, que a su vez se había erigido en parte sobre la fracasada Asturian Coal and Iron Company. Con aquellos activos se creó en 1853 la Compagnie Minière et Métallurgique des Asturies. A partir del cierre de esta sociedad surgió la posterior Société Houillière et Métallurgique des Asturies, que fue la que, también fracasada, acabó siendo adquirida por uno de sus accionistas, Numa Guilhou, para crear la definitiva Fábrica de Mieres.


La vinculación industrial con Asturias de los D'Eichtal perduró con sus descendientes. Uno de ellos, William D'Eichtal, fue consejero de la minerosiderúrgica Duro Felguera entre 1906 y 1909. Los D'Eichtal y los Laffitte se incorporaron a Duro cuando esta sociedad absorbió en 1906 a la Unión Hullera y Metalúrgica de Asturias, participada por los Urquijo y los Adaro.


El ingeniero Luis Adaro Magro, que entre 1874 y1875 había asumido la dirección de las minas asturianas de D'Eichtal y Cía (y, por tanto, de los Romanov), fue quien promovió la creación de la Unión Hullera y Metalúrgica de Asturias en 1884 mediante la fusión de las explotaciones hulleras asturianas propiedad de tres grupos empresariales: D'Eichtal, Finat y Guadalmina. Al frente de la la Unión Hullera y Metalúrgica de Asturias, Adaro, respaldado por los Urquijo, acabó promoviendo la incorporación de esta sociedad en 1900 a la nueva Duro Felguera, refundada ese año, y de la que Adaro pasó a ser gestor relevante, y los Urquijo, principales accionistas hasta el último tercio del siglo XX.

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