29 de octubre de 2012
29.10.2012

La Europa en la que más se vive de alquiler tiene menos parados

29.10.2012 | 01:00

Oviedo, J. CUARTAS

Diez de los dieciséis países de la Unión Europa con menor tasa de paro son justo las naciones en las que su población más recurre a la vivienda de alquiler y menos a la compra de vivienda.


Alemania, Austria, Francia, Dinamarca, Países Bajos, Luxemburgo, Reino Unido, Suecia, Bélgica e Italia (todos ellos, entre los países con menos paro de Europa) son las naciones donde la población más recurre a vivienda de alquiler. La vivienda en propiedad en esos países es la opción del 53,2% al 71,9% de la población. En España es la del 83%. Sólo ocho naciones, todas del Este, superan a España.


De los otros seis países con tasa de paro inferior a la media de la UE, cuatro (Malta, Chequia, Finlandia y Polonia) tienen una proporción de viviendas en propiedad que se sitúa en un baremo entre el 74% y el 81%, también por debajo de España.


Las únicas excepciones son Rumanía y Eslovaquia, que, con tasas de paro del 7,7% y del 8,2%, respectivamente (frente a una media del 10,3% en la UE y del 11,1% en la zona del euro), figuran en cabeza como primero y cuarto países con menor número de viviendas en alquiler; sólo el 2,5% y el 10%, por este orden.


Los otros seis países con mayor parque de hogares en propiedad se sitúan por encima del promedio europeo de desocupación laboral. Se trata de Lituania, Hungría, Bulgaria Estonia, Letonia y España, con ratios que oscilan entre el 93,1% y el 83% a favor de la propiedad. De este modo, España y la mayoría de los antiguos países comunistas son los menos adictos a la vivienda de alquiler.


Aunque este hecho no puede ser considerado de forma aislada como un factor determinante en la destrucción de empleo, sí revela una concentración de recursos bancarios ligados a la financiación de compra y venta de casas y una notable asunción de deuda y riesgo por las familias en la adquisición de este tipo de bienes y por ello una elevada sensibilidad de ambos sectores a las crisis financieras. Pero además, en caso de dificultad, la familia reduce consumo antes de dejar de pagar la hipoteca, lo que resta demanda interna al PIB. Y la vivienda propia es un freno a la movilidad geográfica de la mano de obra y por ello al ajuste del desempleo por la vía de la migración a otras zonas del país menos castigadas.

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