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La energía solar cuesta 3.800 millones en ayudas, siete veces más que el carbón

Las plantas fotovoltaicas, las más beneficiadas por las primas con cargo a la luz, cubren el 2,7% del consumo - Industria prepara nuevos recortes de subvenciones que afectarán a miles de pequeños inversores

Los incentivos que cobran los productores de energías de régimen especial (renovables, principalmente) ascendieron durante 2013 a 9.322 millones de euros, de acuerdo con la más reciente estimación de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Y la tecnologías más beneficiadas por el reparto fueron las solares (fotovoltaica y termosolar): recibieron en conjunto 3.813 millones en primas por una producción equivalente a poco más del 4% de la demanda eléctrica nacional. Tal cantidad, que salió de la tarifa de la luz, es diez veces superior a la que reciben las térmicas como incentivo para quemar carbón nacional y siete veces mayor que el coste total que supone el funcionamiento del sector carbonero con cargo al precio de la electricidad y a los Presupuestos Generales del Estado.

Los datos oficiales de la CNMC dejan ver la enorme dimensión que el apoyo a las energías verdes tiene en la factura de la luz. Los 9.322 millones abonados en primas durante 2013 suponen el 48% de todos los costes regulados del sistema, aquellos que fija la Administración y que suponen aproximadamente la mitad del recibo. Las primas del llamado régimen especial, consistentes en una cantidad extra por cada kilovatio vertido a la red, oscilan entre los 2,95 céntimos que reciben las plantas que producen electricidad mediante la combustión de residuos y los 37,7 que como media obtuvieron en 2013 los llamados huertos solares. Los costes de las ayudas a las principales tecnologías renovables se detallan en los siguientes puntos.

Energía eólica. Las primas para los molinos de viento ascendieron a 2.337 millones de euros. Es una de las partidas más elevadas, aunque también lo es su aportación para cubrir la demanda. Los casi 55.000 gigavatios/ hora subvencionados el pasado año cubrieron el 21% del consumo de los hogares y las empresas españolas.

Energía solar. Las plantas fotovoltaicas (huertos solares) recibieron 2.677 millones por una producción equivalente al 2,7% de la demanda. Las instalaciones termosolares cubrieron el 1,7% del consumo y tuvieron 1.136 millones en primas.

Los 3.813 millones de incentivos a la energía del sol, con tecnologías aún en proceso de maduración y por ello con elevados costes por kilovatio, contrastan con el dinero recibido por las térmicas de carbón para garantizar el consumo de la producción nacional de mineral. Según la CNMC, esa partida -correspondiente al denominado "mecanismo de resolución de restricciones por garantía de suministro"- se quedó el pasado año en 329 millones. Con ese dinero se retribuyó una producción de unos 15.000 gigavatios/hora que atendió cerca del 6% de la demanda. Si a esa cantidad se suman las ayudas a la producción minera (68 millones) y las pérdidas de Hunosa (estimadas en 83 millones), el total del dinero que recibió el carbón español, a cuenta de los consumidores y de los contribuyentes, ascendió a 480 millones de euros, una octava parte de lo que costaron las primas a la energía solar.

Aligerar el peso de las primas a las renovables es una de las cuestiones inmediatas que está en la agenda energética del Ministerio de Industria. Ya se ha confirmado un recorte para la energía eólica y el sector solar también prevé un duro ajuste. Afectará a grandes empresas, fondos de inversión internacionales y pequeños inversores (55.000 familias en todo el país, según algunos cálculos) que tienen su dinero comprometido en la burbuja especulativa que se produjo principalmente entre los años 2007 y 2008 en el negocio fotovoltaico. Los fallos en la regulación, combinados con un clima financiero propicio, provocaron un súbito aumento de la proliferación de huertos solares que desbordó las previsiones de la Administración y se convirtió, a decir de los sectores más críticos, en una hipoteca multimillonaria para el sistema eléctrico. La dimensión de la burbuja puede resumirse así: la norma que en 2007 fijó las condiciones para estimular la energía solar fotovoltaica (con una generosa retribución garantizada sobre el papel para 25 años) preveía la instalación de unos 400 megavatios de potencia en el horizonte de 2010; ese objetivo se sobrepasó en cuestión de meses y en poco más de un año se inscribieron más de 3.100 megavatios. El coste adicional para la tarifa de la luz respecto a los planificado ha sido estimado por la consultora PwC en 2.300 millones de euros anuales.

Ese boom fotovoltaico, que llevó aparejada la creación de decenas de miles de empleos, fue, según los expertos, resultado de un coctel de factores: la deficiente regulación gubernamental, que permitió la proliferación desmedida de complejos solares; la apuesta de grandes constructoras por colocar en la energía del sol parte de los enormes beneficios obtenidos durante los años de bonanza, o el papel de la banca, que financió el 75% de la inversión fotovoltaica y la ofreció como un atractivo producto financiero.

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