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Las dificultades para poner en marcha un negocio

El extenuante periplo del emprendedor

La burocracia, un obstáculo severo para las pymes industriales La reguerina Judith Naves tardó un año y cuatro meses en poner en marcha una conservera cárnica en Langreo

El extenuante periplo del emprendedor

Un año y cuatro meses. O, lo que es lo mismo, 486 días. Ése fue el tiempo que Judith Naves, una joven emprendedora natural de Las Regueras de sólo 22 años, tardó en montar su empresa, una conservera de platos precocinados elaborados con carnes de raza asturiana, que abrió sus puertas esta misma semana en Langreo. Fue un año más de lo que un estudio elaborado por el Banco Mundial y titulado "Doing Business" ("Haciendo negocios") asegura que se necesita para poner en marcha una pyme industrial en suelo asturiano. Todo un periplo de extenuante burocracia. "Pensaba que lo que más me iba a costar era pedir el crédito en el banco, pero no fue así, al final lo más difícil fue cubrir todo el papeleo y recibir los permisos", asegura la emprendedora, cuyo proyecto, Astursabor, fue premiado por el semillero de empresas de Valnalón.

La primera zancadilla llegó nada más empezar los trámites en el propio Ayuntamiento de Langreo. El permiso de obra fue todo un quebradero de cabeza. "Lo solicitamos al Consistorio, que, a su vez, envió los papeles a Medio Ambiente (en el Principado) para conseguir la licencia, pero como faltaba un papel, en vez de pedírmelo directamente a mí, lo volvieron a solicitar al Ayuntamiento, y así perdimos unos cuantos meses", narra. Al final fueron dieciséis meses consecutivos de papeleo, de ir de un mostrador a otro de la Administración, rellenando formularios, para poder ponerse a trabajar. Pero Naves no cejó en su empeño. Eso sí, asegura que si no llega a ser por el apoyo personal del alcalde de Langreo, Jesús Sánchez, y de la orientación que recibió de los funcionarios municipales y del Principado "hubiera tardado aún mucho más".

La emprendedora desarrolla su actividad en un sector, el industrial, en el que, paradójicamente, los gobiernos hablan de centrar los esfuerzos para que sobre él pivote el cambio de modelo económico que se pretende dar en España. La agroalimentación es, además, una de las actividades que la Administración asturiana trata de promocionar por su potencial de crecimiento.

El informe del Banco Mundial reconoce que, pese a algunos avances, montar una pequeña o mediana industria en España sigue siendo complicado, lioso y costoso. Al contrario de lo que ocurre en otros sectores, como el comercio, donde el papeleo puede quedar resuelto en unos días. "Quieren que emprendamos, y hay bastantes ayudas para que logremos financiación, pero deberían agilizarse mucho más los trámites burocráticos", señala Naves, que consiguió abrir las puertas de su negocio el pasado lunes, Astursabor, en una nave industrial de unos 120 metros cuadrados en La Felguera y en la que inicialmente trabajan tres personas.

Para que una pyme industrial pueda comenzar a producir en Asturias, destaca el estudio, es necesario cubrir seis etapas de trámites administrativos en los que se tarda de media cuatro meses, siempre según el citado informe. La estadística dice también que el Principado es la sexta comunidad en la que menos tiempo y dinero cuestan los permisos. Para llegar a esta conclusión los autores del citado estudio simularon que montaban una empresa dedicada a realizar actividades de forja de acero con capacidad para fundir y sellar. También incluyeron los trámites necesarios para operar un horno que desprende aire contaminante y para almacenar productos químicos.

Este ejercicio teórico de tramitación, que en Asturias se desarrolló en Gijón, arrojó que Canarias es el lugar donde menos se tarda en echar a andar una compañía industrial. En el archipiélago se precisan cinco trámites administrativos (uno menos que en Asturias) y 63 días (56 menos que en la región). Por contra, Murcia es la región donde más se tarda: una media de 248 días en cumplir con toda la burocracia y conseguir que la Administración dé luz verde a los permisos necesarios. En el País Vasco, uno de los motores industriales del país, la demora es de 104 días, inferior a la que el Banco Mundial asigna a Asturias, aunque los costes económicos son superiores. Los permisos cuestan en Bilbao cinco veces más que en Gijón, expone también el estudio.

Judith Naves recuerda particularmente el trámite para realizar la acometida del gas para suministrar a las cocinas de su factoría como uno de los que más se le atragantaron. "Yo no sé cuánto tardamos, pero fueron meses, y eso que teníamos la toma del gas a sólo un metro de la fábrica. Pero hubo que mandar todo el papeleo a la sede de la compañía en Bilbao para que lo analizara y, entre papel y papel, tardó mucho en darlo de paso", señala.

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