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El Musel, escala para el gas del "fracking"

Estados Unidos pretende exportar su "shale gas" a Europa y el puerto de Gijón aspira a ser la puerta de entrada aprovechando su inutilizada planta regasificadora

Tanques de almacenamiento y conducciones de la planta regasificadora del puerto de El Musel. enagas

Tanques de almacenamiento y conducciones de la planta regasificadora del puerto de El Musel. enagas

El puerto de El Musel quiere beneficiarse del "boom" del "fracking". Estados Unidos pretende exportar a Europa gas extraído mediante las polémicas técnicas de fractura hidráulica y el puerto gijonés, con su inutilizada planta regasificadora, quiere ser escala para el almacenamiento y redistribución de ese hidrocarburo, conocido a nivel internacional

Fuentes del sector gasista en España destacaron que Estados Unidos está empezando a exportar en barcos metaneros gas natural licuado (GNL) proveniente de los yacimientos explotados mediante la técnica de fractura hidráulica de la roca. "Ese gas podría ser consumido en Europa y en otros puntos del mundo y por tanto se necesitarán plantas en el continente para almacenar y reexportar", apuntaron esas mismas fuentes, que destacaron que hay proyectos conjuntos de Estados Unidos y Grecia para crear plantas en el país heleno.

En El Musel no haría falta construir una planta de almacenamiento porque ya existe desde noviembre de 2012 y está sin estrenar. La regasificadora -una de las infraestructuras con las que se justificó la ampliación del puerto gijonés- supuso una inversión de 382 millones de euros. En marzo de 2012, cuando estaban a punto de concluir las obras, el Gobierno de Mariano Rajoy decidió la "hibernación" de la planta gijonesa por la caída de la demanda de gas en España y para evitar que se hinchara el déficit en el sistema gasista por un desarrollo desmedido de las infraestructuras. Luego llegarían las sentencias judiciales que anularon, a petición de Los Verdes, la autorización administrativa de la regasificadora al estar construida a menos de dos kilómetros de un núcleo habitado, una norma que ya no está vigente y que se puede salvar con una nueva tramitación de urgencia.

"El auge del gas en Estados Unidos -y no pronunciaré las palabras fracking o "shale gas" porque no les gusta a los ecologistas- es una nueva oportunidad para el puerto de Gijón, una oportunidad como la que ya se perdió con los rusos de Yamal LNG", señaló Laureano Lourido en relación al proyecto promovido por la firma participada por Novatek (Rusia) y Total (Francia) para utilizar la regasificadora de Gijón para almacenar gas extraído en la península rusa de Yamal durante el verano con vistas a redistribuirlo durante la época invernal, cuando los barcos no pueden acceder al yacimiento gasista debido al hielo que cubre el mar en esas latitudes.

"Los rusos querían firmar un contrato a 20 años, pero como había una denuncia contra la regasificadora de El Musel no se atrevieron y se fueron para Zeebrugge, en Bélgica, donde están construyendo tanques e instalando motores, porque no los tenían, y mientras tanto nosotros, que lo tenemos todo, estamos parados", señaló Lourido.

En esa jugada Asturias no lo perdió todo, porque la compañía Duro Felguera consiguió un contrato de 150 millones de euros para la ampliación de la terminal de gas natural licuado de Zeebrugge. Pero Asturias sí perdió "un impulso a su economía" según Lourido. El presidente de la Autoridad Portuaria de Gijón apuntó que la puesta en funcionamiento de la planta regasificadora de El Musel en las condiciones que se barajaban con el proyecto de Yamal LNG generaría unos 100 puestos de trabajo de forma directa e indirecta, unos contratos de servicios de 6 millones de euros al año y unos ingresos de actividad portuaria de unos 30 millones de euros en tasas y servicios.

"En esta película no se quien es el malo, si aquellos que presentaron la denuncia o el Gobierno central, que no es ágil permitiendo la legalización de la regasificadora", afirmó Lourido en Madrid ante representantes institucionales e inversores.

Planta de repostaje

Perdida la oportunidad rusa, ahora surge la estadounidense del "shale gas", pero según destacan fuentes del sector gasista hay abierta otra vía alternativa para El Musel. Es la generada por el uso del gas natural licuado (GNL) como combustible de barcos. La necesidad de reducir las emisiones contaminantes del tráfico marítimo -que ya es una obligación en algunas aguas- ha posicionado al GNL como el combustible alternativo de referencia para barcos, al generar alrededor de un 30% menos de emisiones de CO2 que el petróleo y sus derivados. La Unión Europea ya tiene planes de descarbonización de los corredores del Atlántico y del Mediterráneo y para ejecutarlos serán necesarias infraestructuras de repostaje de barcos. En ese contexto, la regasificadora de El Musel podría convertirse en una "gasinera" para barcos.

El pasado mes de febrero, la Comisión Europea aprobó -dentro de las ayudas del mecanismo "Conectar Europa"- 16,5 millones de euros para la iniciativa "CORE LNGas hive", un proyecto valorado en 33 millones de euros y que tiene como objetivo desarrollar una cadena logística para el suministro de GNL como combustible en el sector del transporte marítimo en la Península Ibérica. Se llevarán a cabo 20 estudios para la adaptación de infraestructuras existentes y todo indica que la inutilizada regasificadora de El Musel será una pieza clave.

El proyecto financiado por la Comisión Europea está liderado por Puertos del Estado y coordinado por Enagás, precisamente la propietaria de la regasificadora de El Musel. Además, la iniciativa cuenta con 42 socios de España y Portugal, entre los que están la compañía asturiana Astilleros Armón y la propia Autoridad Portuaria de Gijón, empeñada en poner en marcha la regasicadora.

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