01 de febrero de 2017
01.02.2017

La caída de población joven en edad de trabajar en Asturias: cinco claves para entenderla

La baja natalidad de las últimas décadas, el saldo migratorio negativo, la evasión de extranjeros y la falta de empleo explican el bajón de activos entre 16 y 34 años

01.02.2017 | 12:59

Asturias perdió 5.000 jóvenes en edad de trabajar en el último año y 67.600 en la última década, según la Encuesta de Población Activa (EPA). Es el equivalente a la población del concejo de Nava, en el primer caso, y a la de los de Siero y Llanera juntos, en el segundo. La fuerte caída de la población activa de entre 16 y 34 años se debe a varios factores, entre los que destacan:

  1. Las bajas tasas de natalidad. En las últimas décadas, el número de muertes ha superado con creces al de nacimientos en Asturias. El crecimiento vegetativo es negativo por el desplome de la natalidad a finales del siglo pasado. Los jóvenes que ahora entran en la edad de trabajar nacieron en una época (finales de la década de los años noventa del pasado siglo) en la que el número de alumbramientos en la región había caído por debajo de los 7.000 y el de muertes superaba las 12.000.
  2. La emigración. Asturias también registra un saldo migratorio negativo. Los últimos datos oficiales corresponden a 2015, cuando el Principado contabilizó 1.335 habitantes menos debido a que fueron más los habitantes que dejaron la región que los que llegaron a ella. En estos procesos migratorios, la población joven siempre tiene un papel protagonista. En 2015, el mayor saldo negativo por migraciones se concentró en la franja de los 25 a los 34 años.
  3. Los extranjeros. La crisis económica ha provocado, desde 2011, una evasión de habitantes foráneos en Asturias y un descenso de los que llegan, según los datos que maneja la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei). El ensombrecimiento de las esperanzas de futuro obligó a muchos a volver a hacer las maletas. 2014 fue el año de la serie histórica de migraciones (que arranca en 1991) en la que más población foránea dejó de vivir en el Principado (7.773 menos), pero en los últimos años se ha moderado la caída, en parte, porque cada vez quedan menos emigrantes que perder.
  4. La falta de empleo. Los saldos migratorios negativos están vinculados a la falta de trabajo en la región. En los últimos años se han reducido las cifras del paro juvenil, pero en buena parte gracias a la pérdida de población activa (en edad de trabajar y con voluntad de hacerlo) de entre 16 y 34 años. Durante 2016, según la última encuesta de la EPA, el número de jóvenes parados en Asturias se redujo en 6.800 personas, pero el aumento de los ocupados fue de sólo 1.800. La diferencia son los 5.000 activos menos.
  5. La prolongación de los estudios. Durante el último año también bajó de forma notable la población joven inactiva en Asturias. Son las personas en edad de trabajar que no pueden o no quieren hacerlo, principalmente porque están estudiando. Asturias tiene 62.700 jóvenes inactivos, 1.800 menos que el año anterior y 17.200 menos que hace una década, según la EPA. Por lo tanto, no se puede decir que la población joven activa asturiana caiga por la ampliación de los estudios ante las bajas perspectivas de colocación, porque este sector de la población también cae.
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