04 de febrero de 2017
04.02.2017

Impacto en las 17.600 sociedades familiares que hay en Asturias

04.02.2017 | 00:28

El Gobierno corporativo es una casuística siempre conflictiva porque conviven intereses divergentes. No siempre los directivos del negocio tienen los mismos objetivos e incentivos que la propiedad, incluso cuando la gestión la desempeñan partícipes en el capital. Y ni tan siquiera los intereses y aspiraciones son siempre homogéneos entre los propietarios. Hay inversores a largo plazo y los hay a corto. Hay quienes anteponen el disfrute de los beneficios y quienes priman la reinversión para engrandecer y fortalecer la empresa con una proyección más ambiciosa. Hay socios con una vocación sólo financiera y otros con una mentalidad más industrial. Y los hay con aspiración gestora y ejecutiva mientras otros mantienen una mera posición rentista bien por voluntad o porque su participación en el capital no les habilita para ejercer el liderazgo. Este complejo mosaico tambien concurre en las empresas familiares (en Asturias hay 17.654), y más a medida que se atomizan las participaciones por los procesos sucesorios generacionales.

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