07 de marzo de 2017
07.03.2017

Destapada una trama que intentó timar a una empresa de Cabranes por internet

Los estafadores suplantaban por e-mail la identidad de compañías ante al banco

07.03.2017 | 01:37

Un intento de estafa a una empresa asentada en el municipio de Cabranes ha servido para desenmascarar una trama nacional dedicada a suplantar, a través del correo electrónico, la identidad de sus víctimas (todas ellas empresas) para intentar que los bancos con los que éstas operaban realizaran jugosas transferencias a unas cuentas controladas por los defraudadores. La Guardia Civil ha detenido a cuatro de los presuntos estafadores, todos ellos residentes en Toledo, y continúa investigando la implicación de un valenciano en una operación llevada a cabo en colaboración entre las comandancias de Gijón y Madrid.

En abril del año pasado, una oficina bancaria, con sede en Nava, recibió a través de un correo electrónico una petición de una empresa, aparentemente desde el mail de un cliente habitual suyo, para hacer una transferencia de dinero. Pedían que se trasladaran 13.100,68 euros a otra cuenta controlada por los detenidos. Pero la operación quedó paralizada cuando la compañía cabranesa se dio cuenta del movimiento. Aún así, y pese a fallar el primer tiro, los cacos, ni cortos ni perezosos, realizaron al día siguiente un intento similar. Esta vez pedían 18.900 euros. En esa ocasión fue el banco el que frenó el intento de fraude.

Los agentes de la Benemérita descubrieron que los estafadores habían realizado intentos similares con, al menos, otra empresa de Villaviciosa de Odón (Madrid) y otra de Guadalajara. Todos por cantidades similares. La Guardia Civil explicó que los defraudadores actuaban siempre de la misma forma. Primero accedían de forma ilegal a la cuenta de correo usada de forma habitual por sus víctimas para comunicarse con sus bancos. Y estudiaban al dedillo cómo era la relación entre ambos. Analizaban el lenguaje que se usaba en los correos y la documentación que se solía intercambiar. Cuando lo tenían todo más o menos atado, trataban de suplantar la identidad de la empresa y enviaban un correo al banco pidiendo el dinero que iba a parar a la cuenta de un intermediario, lo que se conoce como mulas. Es lo que se conoce como "searphising".

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