09 de julio de 2018
09.07.2018

El primer ejecutivo de Thyssenkrupp dimite enfrentado a fondos activistas

La multinacional, con tres plantas en Mieres y Gijón, afronta el relevo de Hiesinger en pleno debate sobre la estrategia del grupo

09.07.2018 | 01:06
Heinrich Hiesinger.

Heinrich Hiesinger, consejero delegado de la multinacional alemana Thyssenkrupp, con tres implantaciones en Asturias, anunció su renuncia al cargo como primer ejecutivo del grupo germano. Su marcha se produce en un contexto de fuertes críticas de algunos accionistas con su gestión al frente de la organización.

Hiesinger, de 58 años y que ha dirigido Thyssenkrupp desde enero de 2011, no se sintió respaldado, dijo, por el mayor accionista de la multinacional (la Fundación Krupp) frente a las posiciones hostiles de dos fondos activistas beligerantes: el sueco Cevian Capital, segundo mayor propietario de la multinacional alemana, y el estadounidense Elliot Management, que domina el multimillonario Paul Singer y que se incorporó al accionariado en mayo.

Los fondos activistas son vehículos inversores que no mantienen posiciones pasivas y que aplican estrategias de injerencia en la gestión, en ocasiones muy combativas. Por lo común, este tipo de inversores entran en grandes grupos en los que perciben ineficiencias en el aprovechamiento de sus recursos por un exceso de diversificación, permanencia en sectores con baja tasa de retorno y capacidad potencial de multiplicar sus beneficios y su cotización de aplicarse una estrategia más osada, bien reestructurando la sociedad, vendiendo actividades o fusionándose con otros operadores ya sea de forma integral o por ramas de actividad previamente desagregadas.

Los dos socios activistas consideran que Thyssenkrupp debería ser más rentable y necesita una gestión más contundente de la que hacía Hiesinger. Según su argumento, la división de ascensores y elevación (una de las que está implantada en Asturias) es más rentable que el conjunto de las actividades de la multinacional, con una tasa de beneficio casi tres veces mayor que la del grupo.

La salida de Hiesinger se ha producido una vez que la compañía (resultante de la fusión de las siderúrgicas alemanas Thyssen y Krupp en 1999) alcanzó un acuerdo con la india Tata para unir sus negocios del acero al 50%. Los fondos hostiles no se opusieron a la fusión, que es una forma de reducir la exposición de Thyssenkrupp a un negocio tradicional, pero sí a los términos del pacto. A su juicio, Tata, con peor comportamiento, debería haber asumido un coste mayor. Hiesinger, que considera que deja una compañía más sólida y fuerte que como la encontró, emplazó al comité ejecutivo y al consejo de supervisión para que pacten una línea estratégica como requisito previo del éxito.

Thyssenkrupp tiene en Mieres una fábrica de escaleras mecánicas y de pasillos rodantes y otra de pasarelas de aeropuertos, y posee en Gijón un centro tecnológico.

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