11 de julio de 2018
11.07.2018
 

La mitad de las centrales de carbón no seguirán en 2020 al no invertir en reducir emisiones

11.07.2018 | 01:36
El público asistente la jornada celebrada en la Cámara de Comercio de Oviedo.

"Esa subida de 12% se corresponde con la apuntada en el informe sobre la transición energética encargado por Greenpeace, una organización poco sospechosa de defender el carbón", apuntó Feito, que incidió en el efecto que tendría esa subida del precio de la electricidad en las grandes industrias asturianas, en las que entre el 20 y el 40% de los costes son energéticos y ya pagan la cuarta factura más alta de Europa. "Hay un claro riesgo de deslocalización o, cuanto menos, de no inversión, lo que con el tiempo se traduciría en perdida de competitividad y posible desaparición", señaló el presiente de la FADE.

"En multinacionales como Arcelor se compite entre plantas europeas de la misma compañía, por lo tanto lo lógico es que en la transición energética España tenga el mismo ritmo que el resto de Europa, que las centrales de carbón no se cierren por decreto si no por condiciones de mercado", apuntó Saénz de Jubera, que destacó que de los 10.000 MW de potencia instalada en centrales térmicas de carbón en España sólo 4.000 MW seguirán más allá de 2020 en cumplimiento con la directiva europea de emisiones. Solo continuarán las centrales que han invertido en desnitrificación, como Aboño II y Soto de Ribera III en Asturias. "Tampoco conviene que el despliegue de renovables sea acelerado, ya tenemos la experiencia de los sobrecostes del pasado por hacerlo de forma artificial", destacó el director general de EDP España.

Oscar Lapastora apuntó que la Comisión de Expertos sobre Transición Energética analizó varios escenarios para alcanzar el objetivo de descarbonización en 2030 y "en todos ellos, salvo uno, se mantenía el carbón". Añadió que ese único escenario inviable era el del mantenimiento de toda potencia instalada de carbón "un escenario que ya sabemos que no se va a dar porque no todas las centrales van a invertir para reducir emisiones". Además apuntó que si cerraran las térmicas de carbón y las nucleares "sería necesario en 2030 poner en marcha nuevos ciclos combinados, una inversión difícilmente amortizable porque en 2050 habría que prescindir del gas".

El público realizó preguntas y Paula Baldó, consultora ambiental, lamentó que no se hablara del coste de no decarbonizar.

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