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ISAAC POLA | Consejero de Empleo e Industria

"No podemos prescindir ahora de las térmicas, la industria asturiana no lo soportaría"

"En los últimos meses y en varias ocasiones el carbón ha actuado como modulador del precio de la energía ante el incremento registrado en el gas"

Isaac Pola, en un balcón de la Consejería de Empleo, Industria y Turismo, en Oviedo.

Isaac Pola, en un balcón de la Consejería de Empleo, Industria y Turismo, en Oviedo. LUISMA MURIAS

Isaac Pola Alonso (Oviedo, 1963), doctor ingeniero de Minas y actual consejero de Empleo, Industria y Turismo del Principado coge carrerilla cuando habla de energía y baja el ritmo cuando le toca pisar terreno político. En el debate de la transición energética, Pola tiene claro que Asturias se juega mucho y que la clave está en el ritmo.

- Todo el mundo habla de transición energética justa. ¿Qué significa eso para el Gobierno del Principado?

-Siempre hemos dicho que no está en discusión el objetivo final establecido a nivel de la UE en materia ambiental, que está para cumplirlo globalmente, y que donde puede haber diferencias es el camino a seguir de aquí a 2050 en ese proceso de descarbonización.

- ¿Y cómo debe ser?

-Adaptado a las realidades de cada territorio. No puede ser el mismo para Murcia que para Asturias porque las realidades de partida son diferentes. Además hablamos de transición, que significa evolución gradual, no es revolución ni disrupción. Y decimos que debe ser justa con los territorios, los ciudadanos y las empresas que en ellos habitan y desarrollan sus actividades. Y remarcamos el concepto de equilibrada porque no sólo hablamos de sostenibilidad ambiental sino también técnica, económica -porque Asturias tiene una configuración que la hace especialísimamente sensible al parámetro precio de la energía-, y también social. De nada serviría obtener determinados objetivos ambientales si ello supone una afección socioeconómica irreparable en determinados territorios o tenemos un incremento del precio de la energía que ponga en cuestión la competitividad de nuestra industria.

- En el centro del debate están las térmicas de carbón. ¿Qué calendario de cierres defienden ustedes?

-No queremos hacer una propuesta unilateral, pero sí destacamos que las centrales asturianas tienen sistemas de captación de partículas, de desulfuración y tres de ellas de desnitrificación y en concreto dos (Soto de Ribera y Aboño) tienen un sistema que les permite cumplir de forma holgada no sólo las exigencias en emisiones para estos años inmediatos sino más adelante. Estamos hablando de un esfuerzo inversor de 200 millones y no parece razonable plantearles un cierre inmediato. Propugnamos un análisis sosegado que permita consensuar esa programación.

- Para esas dos centrales de EDP el cierre no parece inmediato, pero sí en el caso de Lada y Soto de la Barca.

-Formaciones políticas proponen establecer un cierre programado de las térmicas de carbón en 2025. Nosotros propugnamos un análisis de detalle no sólo con los datos de carácter ambiental, hay que tener en cuenta las funciones que desempeñan esas centrales en la cobertura de la demanda eléctrica en entornos industriales, en el respaldo a la generación con renovables o a la cobertura de servicios de ajuste del sistema eléctrico. Hay que tenerlo en cuenta y no se pueden establecer calendarios generales.

- ¿Aún confían en que el Gobierno incluya más criterios para regular el cierre de centrales además de la garantía de suministro?

-Vemos razonable incorporar criterios como las posibles afecciones a la planificación energética o ambiental del país, o al precio final de la energía.

- Ahí había sintonía con el anterior Gobierno del PP.

-Si. Cualquier instalación de generación tiene una influencia no solo sobre el entorno inmediato sino sobre el conjunto de la red y nosotros siempre hemos dicho que todos aquellos parámetros que permitan a los gobiernos tener controlada esa cuestión serán bienvenidos. No interfiere en la libertad de instalación o cierre.

- Los informes de Competencia y Red Eléctrica sobre el cierre de la central leonesa de Anllares señalan que se puede prescindir de 4.000 megavatios en carbón. Son varias térmicas.

-Esa afirmación requiere detalles. Se podría prescindir de potencia instalada de otras energías, no sólo de carbón, y además no es lo mismo quitar los 4.000 MW en una zona determinada o en zonas muy distribuidas.

- ¿Y por cuestión de calidad de suministro a la industria se puede prescindir de las térmicas asturianas?

-Las térmicas de carbón aportan un suministro cercano, programable y seguro. Ahora mismo, y respetando todas las opiniones, yo digo que en este momento no se puede prescindir de la generación de las térmicas de carbón en Asturias. En primer lugar por la seguridad y, sobre todo, por la calidad de suministro. En concreto el suministro industrial requiere unos parámetros muy severos, no puede haber micro cortes y hay determinadas instalaciones, que por ejemplo tienen procesos de concentración electrolítica, que no soportan una mínima fluctuación en la calidad. Y en segundo lugar suprimir de forma más o menos simultánea un conjunto de instalaciones de generación supondría un incremento del precio final de la energía.

- ¿Por qué?

-En los últimos meses, en varias ocasiones, el carbón ha actuado como modulador del precio final de la energía ante el incremento del precio del gas. Una subida sería indeseable en el sector industrial y le afectaría de forma severa. Las grandes empresas que tenemos compiten en mercados globales y ese factor trasversal supone hasta el 40% del coste final del producto. Cualquier parámetro que pueda afectar mínimamente a ese elemento repercute de forma muy negativa en la competitividad de nuestras empresas en el mercado global y estas "commodities" compiten en precio, y hablemos de décimas de diferencia.

- El Gobierno central destaca que el precio para la industria ya es muy alto en España y que el problema no es del mix energético, es del sistema de fijación de precios.

-El mecanismo de fijación de precio en el mercado eléctrico es muy parecido en todos los países europeos. En casi todos es marginalista. Naturalmente cualquier variación será bienvenida pero de momento yo no he visto ninguna propuesta firme que a corto plazo pueda introducir variaciones.

- En este tema PSOE y Unidos Podemos parece que tienen un discurso en Asturias y otro en Madrid.

-Lo que puedo decir es lo que ha manifestado el Gobierno del Principado desde el principio. Venimos advirtiendo de las implicaciones graves que puede tener este proceso sobre nuestra región si no se hace de manera ordenada, planificada y consensuada. Aquí, además de los posicionamientos ideológicos hay aspectos técnicos y de realidad de los que no se puede huir. La mera tramitación administrativa de un parque eólico lleva dos años y decir que en ese periodo se pueden desarrollar 4.000 MW es ficticio. A veces se contemplan los recursos de energías renovables como si fueran infinitos y estuvieran infinitamente distribuidos por el conjunto del territorio y no es así.

- Explíquese.

-La eólica, en un régimen aprovechable con el actual nivel de la tecnología, sólo la tenemos en el Occidente de la región. Y está muy bien decir que en Alemania hay mucha energía solar fotovoltaica, pero no sirve para dar cobertura a la demanda industrial. Por tanto, ojo, no hay carbón en todos los sitios pero tampoco renovables con el actual estado de la tecnología. El año pasado hubo un día en el que la cobertura de la demanda con renovables alcanzó el 54% en España, pero hubo otro en el fue sólo del 11%. Seguro que a largo plazo se consigue una cobertura mucho mayor, pero ahora mismo no y muchos estudios coinciden al señalar que prescindir de forma prematura de algún sistema de generación en esta transición haría que ese proceso fuera ineficiente. Ejemplos de ellos ha habido en este país.

- ¿A qué se refiere?

-España hizo una apuesta muy decidida en su momento por la solar y esa decisión no estuvo acompañada de realidades tecnológicas. Eso hizo que incorporáramos esos sistemas de generación a un precio elevadísimo que hoy se ha reducido en un 80%.

- ¿Al Gobierno regional le suena bien el discurso de la actual dirección de la FSA sobre la transición energética?

-Me remito a lo visto hace unos pocos días en el Pleno de la Junta General, donde el presidente del Principado hizo un boceto de todos nuestros planteamientos en la materia y la opinión fue compartida por la FSA, con unas declaraciones públicas perfectamente coherentes.

- ¿Y que esperan de la reunión del miércoles entre Javier Fernández y Pedro Sánchez?

-En la agenda de temas este es uno de los muy importantes. Se espera la apertura de ese proceso de diálogo que permita profundizar, detallar y programar. Una cosa son las manifestaciones de objetivos y otra su traslado a la realidad. El Gobierno del Principado está preocupado por sus ciudadanos y sus empresas. Hay que cumplir los objetivos europeos, pero sin alardes.

- ¿Están dispuestos a negociar compensaciones por el cierre de térmicas?

-Los que buscamos son alternativas, no compensaciones. Aunque todos estos procesos van acompañados de disposiciones económicas que tratan de atenuar determinados impactos y habrá una parte de eso. Pero lo que buscamos son alternativas y hay que tener en cuenta que Asturias tiene una parte muy significativa de su PIB industrial fundamentado en la energía. El binomio industria-energía alcanza un dimensión paradigmática y no podemos olvidarnos de que la gran industria está en Asturias por los puertos y la disponibilidad de energía segura y de calidad en el entorno próximo. Si no tiene el contingente de generación actual, Asturias en vez de exportar energía la tendrá que importar.

- ¿La región corre el riesgo de ser la gran perdedora de la transición energética?

-Me parece desafortunado hablar de perdedores y ganadores. Malo sería que en un proceso de transición los hubiera.

- ¿Por la minería se puede hacer algo para que no cierre este año?

-Llevamos un tiempo intentándolo. Hay determinadas unidades que podrían llegar a ser competitivas y seguir sin ayudas. Al igual que la condición de la devolución de las ayudas recibidas entre 2011 y 2018 se incorporó, se podría eliminar o atenuar. Nosotros venimos planteando esto al Gobierno de la nación que es el interlocutor válido ante la UE.

- La ministra Ribera dice que nos hay nada que hacer por la minería.

-Trataremos de agotar todas las vías de negociación.

- La antigua dirección de Hunosa tenía un plan para seguir extrayendo carbón. ¿Es viable?

-Cualquier iniciativa de ese tipo sería apoyada por nosotros.

- Lo vinculan a un desarrollo de la minería a cielo abierto. ¿No es una vuelta a un pasado superado?

-No necesariamente. Los yacimientos están donde la geología dice, no tenemos ninguna postura preconcebida al respecto.

-¿Qué posibilidades tiene Asturias en el desarrollo de renovables?

-En eólica tenemos expectativas razonables de que va a ampliar la potencia instalada. La hidráulica no parece que tenga un desarrollo adicional en los próximos años porque el recurso ya está muy aprovechado. En biomasa forestal disponemos de la mayor planta de España, la de ENCE, pero tenemos potencial por desarrollar y hay proyectos que ya han sido tramitados y están a la espera de obtener condiciones retributivas adecuadas. Además tiene la ventaja de que genera empleo anexo en gestión forestal y en un entorno rural, y previene los incendios. En solar la capacidad es mínima y luego de cara al futuro se ha analizado el potencial en eólica marina y en energía de las olas. Ya hemos caraterizado el recurso, pero en ambos casos son tecnologías que no están, pero estarán.

- El gas se perfila como fuente de transición energética. ¿Es una oportunidad para la regasificadora de Gijón?

-El gas se apunta como uno de los protagonistas en generación por la capacidad instalada y las posibilidades de respaldo a las renovables. Pero además se apunta como una de los combustibles sustitutivos de los más fósiles en transporte terrestre y marítimo. Ahí la regasificadora tiene grandes posibilidades.

- ¿El diesel tiene futuro?

-Sí lo tiene inmediato. Nos volvemos a a encontrar con la necesidad de transición, de gradualidad.

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