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JOEL GARCÍA | Presidente de la CAC-Asprocon

"El área metropolitana es una gran oportunidad para atraer inversiones"

"La construcción ha pasado por una reconversión sin anestesia, fuimos señalados como los culpables de la crisis cuando han sido muchos los factores"

Joel García.

Joel García. LUISMA MURIAS

Tras unas semanas convulsas la patronal asturiana de la construcción eligió hace unos días como nuevo presidente a Joel García. El empresario, propietario y fundador de CGS Ingeniería de Construcción y Obra Civil, con sede en Llanera, nació hace 37 años en la localidad de Muñás, en Valdés. García sustituye en el cargo a Ramón Montero, que solo ocupó la presidencia durante siete meses. La llegada al cargo del valdesano se produce cuando la organización acaba de entrar en la cuarentena. De esos 40 años, 34 la organización estuvo presidida por Serafín Abilio Martínez, al que García agradece su "dedicación".

- ¿Qué percepción tienen de cómo está evolucionando la economía?

-A la vista de los datos macroeconómicos de los últimos meses y la evolución del empleo parece que se va consolidando poco a poco la senda de crecimiento general iniciada en el año 2017. Ahora esperamos que este crecimiento iniciado no se frene por motivos o cuestiones que nada tienen que ver con el tejido productivo español, como son las decisiones meramente políticas.

- ¿Confía en la solidez de la recuperación?

-Debemos confiar. De hecho esa confianza es un pilar esencial para que la recuperación se consolide. Pero queda mucho trabajo por hacer, siendo esencial, como dije, que los avances conseguidos hasta la fecha no se desmoronen por decisiones derivadas de intereses meramente partidistas o electorales.

- ¿Teme algunos factores de riesgo que puedan enfriar el avance económico?

-Es evidente que la situación política actual, si no se actúa con responsabilidad, puede suponer un lastre para la evolución económica. La inestabilidad política y las decisiones que se adoptan mirando solo en clave electoral, siempre suponen un riesgo para la economía. A ello hay que añadir que estamos ante una economía totalmente globalizada, con lo que un hecho o acontecimiento que suceda en EEUU o en un país asiático tiene un efecto directo e inmediato en Europa y en nuestra economía.

- ¿Qué aspectos positivos y negativos le inquietan más en la marcha económica general?

-Lo positivo es que la economía está empezando a dar signos de recuperación, aunque esta mejora aún no se trasladado a todos los sectores productivos con claridad, y este es el caso de la construcción. La licitación por parte de las administraciones va a tardar en recuperar el pulso y esto, lógicamente, retarda la salida de la crisis en nuestro sector, a pesar de que la promoción presenta mejores perspectivas. Por el lado negativo, la ausencia de presupuestos y los vaivenes políticos con un arco parlamentario muy fragmentado son en mi opinión factores que no contribuyen a la estabilidad económica.

- ¿Qué análisis hace de la situación asturiana?

-Veo a Asturias en el vagón de cola dentro de la situación económica del conjunto del país y eso debe cambiar. Para ello se debe actuar políticamente con responsabilidad y sabiendo lo que se tiene entre manos. Si, como parece, en las próximas elecciones el arco parlamentario de esta región va ser tan disperso como el nacional, solo cabe pedirles responsabilidad y que las decisiones las tomen en atención siempre al interés general. Esta región no se puede permitir el lujo de estar permanentemente sin un presupuesto. A ello hay que añadir otros factores de riesgo, como la despoblación, el envejecimiento, debemos conseguir que nuestros jóvenes no solo no se tengan que marchar de esta región a buscar un empleo fuera, sino que retornen los que ya lo han hecho. Para ello es imprescindible una actuación decidida y conjunta de todas las administraciones públicas y agentes sociales. No es de recibo que una empresa que se quiere instalar en Asturias no reciba más que trabas que hacen que decida instalarse en otra provincia vecina, y dar empleo allí a más de 100 trabajadores. Deben articularse los mecanismos necesarios, de toda índole, fiscales o normativos, que hagan a esta región atractiva a las inversiones.

- Ha enfatizado su apoyo al proyecto de área metropolitana. ¿Por qué?

-Lo veo como una oportunidad. Como una oportunidad para atraer inversiones, se genere actividad y podamos competir de igual a igual con las grandes ciudades de este país.

- ¿Cómo ha sido la evolución reciente del sector de la construcción y qué perspectivas tiene?

-CAC-Asprocon es una asociación que está integrada por tres grupos de actividad diferentes, los tres con unos intereses, objetivos y también riesgos comunes, pero cada uno de ellos con su propia idiosincrasia y problemática particular. La evolución más reciente de cada uno de ellos, no ha sido la misma. En el caso de la promoción inmobiliaria estamos asistiendo a una evolución muy positiva del número de visados de obra nueva y según todos nuestros datos esa será la tendencia en los próximos años. En el caso de los contratistas de obra pública la evolución es totalmente contraria, encontrándonos con que cada anualidad es peor que la anterior. De hecho, el presente ejercicio es el cuarto peor resultado, a mes de junio, de la historia con 136 millones de euros licitados.

- ¿Finalizó ya el ajuste y se puede dar por acabada la crisis específica del sector?

-Es esencial comprender que este sector ha pasado por una reconversión sin anestesia. Hemos sido señalados como los culpables de la crisis económica que ha padecido el país, cuando han sido muchos los factores que nos llevaron a la misma. Considero que el ajuste ya se ha producido. No olvidemos que hemos pasado de 12.099 empresas, 11.875 autónomos y 39.520 trabajadores en enero de 2008 a 8.463 empresas, 8.667 autónomos y 15.857 trabajadores en enero de 2018. Sin embargo, considero que no hemos salido todavía de la crisis. Vemos como la promoción avanza positivamente, pero se necesita una voluntad decidida por parte de las administraciones públicas a incentivar la inversión, tanto pública como privada, como única forma de crear empleo, riqueza, y que las partidas del presupuesto no vayan destinadas en su práctica totalidad a gasto social y gasto corriente.

- ¿Qué oportunidades y objetivos se deben priorizar?

-Este sector debe seguir confiando en sí mismo. Hay grandes profesionales con una cualificación y formación muy por encima de la media y ese valor intangible que aportamos tiene que generar retorno y cualificación a esta región. Debe ser uno de los motores que reactive nuevamente la economía y la generación de empleo. Cuando el trabajo se hace bien, con rigor y profesionalidad las oportunidades no han de faltar. Pero también necesitamos la implicación y la ayuda de las administraciones, no sólo licitando, sino protegiendo la cualificación de las buenas empresas y en esta región las hay. Quizás tengamos que profundizar un poco más en la especialización y el valor añadido que aporta la innovación, también es un objetivo y un nicho de oportunidades.

- ¿Hay riesgo de burbuja inmobiliaria?

-No existe ese riesgo. Y es que se debe tener claro que en esta región no se actuó de la misma forma a como se hizo en otras en los años previos al estallido de la crisis. Creo que urbanísticamente hemos sido un ejemplo. Ello nos ha llevado a que prácticamente no tengamos stock de vivienda nueva sin vender.

- ¿Qué obras pendientes juzga prioritarias?

-La lista es larga y no me quiero olvidar de ninguna. No sólo son importantes las obras pendientes sino también aquellas actuaciones que siguen sufriendo grandes retrasos en su ejecución y que ello condiciona el desarrollo de la actividad productiva en nuestra región, como puede ser el AVE, el acceso a la Zalia, las conexiones interportuarias, la urbanización del polígono de Bobes (en Siero) o la autovía de la Espina, entre otras.

- ¿Confía en la recuperación de la obra pública?

-Los inicios del ejercicio fueron esperanzadores a tenor del volumen de obra licitada en el primer tercio del año. Pero la realidad actual es que seguimos con la tónica habitual de la última década. Obra licitada a principios de ejercicio que no se convertirá en actividad productiva hasta el periodo invernal, con las consecuencias que ello acarrea. A 30 de junio de 2018 todavía está sin adjudicar el 62% del presupuesto total licitado en el ejercicio actual, que conviene recordar se licitó en su mayoría en los ocho primeros días de marzo.

- ¿Qué pide a las administraciones en materia de promoción de vivienda, planes generales y licencias?

-Mayor seguridad jurídica, celeridad y estabilidad. No es de recibo que una empresa solicite una licencia de obra mayor al ayuntamiento y éste tarde más de doce meses en resolver. Ni tampoco que por cuestiones meramente partidistas o ideológicas se pretenda acometer la revisión integral de un PGO sin causa alguna que lo justifique.

- ¿Y qué demanda en materia de licitaciones públicas?

-También mayor celeridad en los procedimientos de licitación, y que se programen las licitaciones de forma que no se produzcan valles de actividad, con proyectos y presupuestos que se ajusten a la realidad. A ello hay que añadir la necesidad de aprobar un pliego que premie la calidad frente al precio única y exclusivamente. Con ello evitaremos que se produzcan las bajas desproporcionadas que tanto daño han hecho y hacen a este sector.

- Ha denunciado las bajas temerarias de precios en las licitaciones públicas. ¿Es tan grave?

-Las bajas temerarias matan. Siguen siendo uno de los grandes problemas para el sector, que sólo se puede remediar con planificación y un pliego donde prime la excelencia y no sólo el supuesto ahorro económico. Los ejemplos de obras adjudicadas en temeridad que han tenido que rescindirse o que llevan paradas mucho tiempo son bien conocidos por todos. La baja media actual del 28,15% es una de las más elevadas de la serie histórica disponible, a mes de junio.

- ¿Es factible la programación de licitaciones que postula usted para que no se concentren en determinada época del año?

-La programación de las inversiones es un factor clave que ayudará al mantenimiento del sector productivo, generar empleo estable, invertir en innovación y atraer o mantener a nuestros jóvenes. Una inversión licitada y adjudicada en el primer semestre de cada ejercicio tendría incidencia directa en la economía regional en ese mismo periodo. Esto es posible si se aprueban los presupuestos, se ejecutan como mínimo las inversiones que en ellos se recogen y se cumplen los acuerdos de concertación.

- ¿Sigue el sector sometido a restricciones crediticias por el sistema financiero?

-Desde hace ya algún tiempo la situación ha mejorado considerablemente. Por parte de las entidades financieras se están apoyando proyectos e inversiones muy importantes, todo ello siempre con condicionantes y previo cumplimiento por parte de la empresa de una serie de requisitos, pero estamos en una mejor situación que hace unos años.

- ¿Qué pretende hacer con la Fundación Laboral de la Construcción (FLC)?

-Vamos a intentar que la Fundación Laboral de la Construcción siga con su papel de formación del personal, pero incorporando un nuevo modelo formativo y adaptándolo a las necesidades empresariales y con un nivel formativo muy elevado. Las empresas deben estar muy presente en esta estrategia. Estudiaremos con nuestros socios de la Fundación un claro y enérgico proceso de equilibrio económico de la entidad.

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