El Gobierno se ha puesto el objetivo de que los coches con motor diésel tenga cada vez menos presencia por las carreteras españolas. El presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, confirmó ayer su intención de incrementar el tramo estatal del impuesto que grava este combustible para lograrlo. La meta es que el precio del litro del gasóleo acabe equiparándose al de la gasolina en los surtidores, y así provocar que a medio y largo plazo el ahorro en combustible no decante a los conductores a la hora de comprar un coche nuevo. Los impuestos suponen ya al menos la mitad del coste de los combustibles, aunque España es uno de los países europeos en los que menor es la presión fiscal sobre gasóleos y gasolinas.

Muy contundente, Sánchez expuso: "España es un país que está a la cola en la tributación ecológica. Y este Gobierno que está comprometido con la lucha y la adaptación al cambio climático, con la necesidad de impulsar energías renovables y de respetar nuestro medio ambiente, pues lógicamente vamos a hacer lo que están haciendo otros países europeos, que es precisamente la imposición al diésel".

Según el Boletín de Hidrocarburos de la Unión Europea (UE), los impuestos sobre el combustible suponen ya el 55% del precio final en el caso de la gasolina y del 50% en el del gasóleo en el caso de España. Son porcentajes que, aunque abultados, están por debajo los de los que se registran de media en el club europeo y que alcanzan el 62% en la gasolina y el 57% en el diesel.

Reino Unido, que está a un paso de abandonar la UE, es el país con los impuestos más altos, seguido de cerca por Italia, Eslovenia y Francia. Aun así, en todos los casos los impuestos sobre la gasolina son más elevados que los que penalizan el diésel. Una asincronía, generalizada en suelo europeo, que el Gobierno español se ha propuesto atajar.

Eso sí, el presidente aseguró que la subida del impuesto que se está preparando no afectará a los trabajadores y sectores que por motivos laborales usan el diésel. Sánchez es partidario de abrir de forma inmediata el debate sobre la necesidad de articular una tributación que ayude a cambiar los hábitos de vida. "El gasóleo tiene que ser un combustible que cada vez pese menos", insistió en una entrevista en "El diario.es".

Tal es la cruzada que el Gobierno plantea contra este combustible que hace unos días la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, aseguró de forma tajante que "el diesel tiene los días contados". Por lo pronto, parece que los socialistas no van a tener el respaldo en de Ciudadanos en esas posiciones. El partido de Albert Rivera señaló ayer, tras conocer las declaraciones de Sánchez: "No vamos a colaborar en una subida de impuestos que es mala para la economía y que por lo tanto va a contar con un no rotundo por nuestra parte". La formación naranja advirtió de que este incremento perjudicará a los autónomos y consumidores.

La de los combustibles no es la única subida de impuestos que prepara el Gobierno, que también tiene en cartera un incremento de la presión sobre el sector bancario y las tecnológicas (en ambos casos para financiar las pensiones) o la subida del 15% del tipo mínimo en el impuesto de sociedades para las grandes empresas. El incremento más próximo, señalo Sánchez, será el de las tecnológicas.