08 de noviembre de 2018
08.11.2018

La fábrica por la que lucha la comarca

Miles de avilesinos saldrán hoy a la calle por una factoría que produce aluminio en tochos y lingotes con aplicaciones en varios sectores

08.11.2018 | 10:55
Un operario, en la factoría de Alcoa en Avilés

El aluminio es un metal de color similar al de la plata no ferromagnético. Es ligero, resistente, dúctil y uno de los metales más abundantes del planeta. Sus aplicaciones son diversas en los sectores metalúrgico, químico, mecánico, eléctrico, en el de la construcción, en automoción y en la industria aeroespacial. Las tres fábricas de Alcoa son de una importancia estratégica en España para la industria nacional. Surten la práctica totalidad de la materia prima. Entre el 80 y el 90% del aluminio primario que utilizan las empresas del sector proviene de Galicia y Avilés. El cierre de ambas factorías se saldará con 180.000 toneladas menos al año de aluminio en el mercado y la producción se limitará a las 250.000 de San Ciprián. El sector transformador tendrá que buscar otros proveedores para abastecerse y teme una subida de precios. Una industria que fue clave en la economía del país avanza hacia la extinción. La planta de Avilés sacará hoy a miles de personas a la calle en una manifestación que se prevé histórica.

La sociedad Alcoa Inespal es la dueña de las acciones y participaciones de las plantas de producción de aluminio primario en España. De ella cuelgan cuatro sociedades: Alcoa Inespal Avilés, Alcoa Inespal A Coruña y Aluminio Español, que engloba los dos centros de producción de San Ciprián: la refinería que produce alúmina y las series junto con la fundición que la transforma en aluminio.

La factoría de Avilés tiene capacidad para producir 93.000 toneladas al año (en la actualidad ronda las 86.000) y la de La Coruña 87.000 (tampoco está a tope de producción desde la crisis económica). El mayor complejo de Alcoa en España es el de San Ciprián, el que se salva de la sangría, con una capacidad de producción de 1.300.000 toneladas de alúmina y 250.000 de aluminio primario, que se transforma en forma de placas, tochos y lingotes.

La planta de Avilés, con 317 puestos directos, produce aluminio primario en forma de tochos (más del 60% del total producido) y lingotes (cerca del 40%). Este último es su producto de mayor valor añadido y con márgenes más elevados.

La fábrica cuenta con dos series de electrolisis con la tecnología Soderberg, con 145 y 144 cubas, respectivamente; una fábrica de pasta (de brea, alquitrán de hulla y coque de petróleo) que suministra pasta para ánodos; una fundición, a la que llega el aluminio de las series de electrolisis y también de una planta de reciclado de aluminio inaugurada en 2001, compuesta por un horno de doble cámara y una planta de tratamiento de gases.

La producción de aluminio se realiza mediante electrólisis, el proceso que separa los elementos de un compuesto por medio de la electricidad. La alúmina (la materia prima, que es óxido de aluminio) se disuelve en criolita fundida a unos mil grados de temperatura en unos armazones metálicos (las cubas). La disolución se somete después al proceso electrolítico, con una corriente eléctrica continua de bajo voltaje (4-4.5V) y alta intensidad (125.000 amperios aproximadamente), produciendo la ruptura molecular de la alúmina en aluminio puro y oxígeno. El aluminio puro (fundido y más denso que la alúmina fundida) fluye hacia el fondo de la cuba (cátodo), de donde se extrae mediante vacío (con bolsa y tubos de colada), mientras se añade alúmina por la parte superior para mantener el proceso. El oxígeno reacciona con carbón procedente del ánodo y forma dióxido de carbono, consumiendo el ánodo en el proceso que en este caso hace de electrodo. Ese aluminio líquido se traslada a continuación a los hornos de fundición, donde se fabrican los tochos y lingotes según las exigencias del cliente.

Alcoa es la compañía más dependiente del precio de la electricidad en España. Lo lleva advirtiendo la multinacional desde que compró en los noventa del pasado siglo un paquete de fábricas al Estado. El motivo es que todo este proceso electrolítico requiere un uso intensivo de la electricidad (también hay que mantener la temperatura de las cubas). La consecuencia: producir una tonelada de aluminio requiere tres veces más electricidad que la producción de una tonelada de cinc y hasta 30 veces más que una tonelada de acero.

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