El crecimiento económico global se ha desacelerado y los mercados emiten señales de que este 2019 va a ser un año más complejo para la inversión, un tiempo que recomienda "mantener un actitud cauta, pero en absoluto derrotista", según una expresión utilizada por Enrique Marazuela, director de Inversiones de Banca Privada de BBVA, uno de los directivos que ayer expusieron la visión que la entidad tiene sobre el desempeño que tendrán este año la economía y la rentabilidad de los activos financieros. Fue durante un acto en Oviedo al que asistieron 180 empresarios y titulares de patrimonios cualificados asturianos.

Ante el debate general acerca de si las economías occidentales se están asomando o no a una nueva fase recesiva, los expertos del BBVA la descartan en 2019, aunque sí ven claro que el avance del producto interior bruto (PIB) se está desacelerando dentro y fuera de España. "El crecimiento sigue siendo positivo, pero lo mejor del ciclo ha quedado atrás", señaló Rafael Domenech, responsable de Análisis Macroeconómico del servicio de estudios del BBVA. Esa parte más expansiva y favorable ya superada la situó Domenech entre fines de 2017 y principios de 2018.

¿Hacia dónde va ahora la economía? Según el también profesor de la Universidad de Valencia, en el exterior persisten riesgos a la baja asociados a las hostilidades comerciales entre EE UU y China, a la "muy preocupante" pérdida de impulso de los intercambios del país asiático con el resto del mundo y a los desafíos que encara la zona euro y el conjunto de la UE: el "Brexit", la situación de Italia ("que pudo haber entrado técnicamente en recesión en la segunda mitad de 2018") y las cercanas elecciones europeas, con el peligro de que una mayor fragmentación política en las instituciones comunitarias y el avance de las posiciones populistas y eurófobas alejen más las reformas necesarias para avanzar en la integración económico y reducir las vulnerabilidades del euro.

Esos y otros factores exógenos pueden impactar negativamente en el dinamismo del PIB español. No obstante, "no vemos razones a corto plazo para revisar nuestra previsión para 2019, que es de un crecimiento del 2,4%", explicó Rafael Domenech. Aunque persisten amenazas internas: "El problema catalán, las incertidumbres presupuestarias, el impacto de la subida del salario mínimo interprofesional en el empleo...".

¿Cómo conviene que se desenvuelvan los clientes de banca privada en esos escenarios? "El lema escogido para el 'Ciclo Perspectivas de 2019' -los encuentros con inversores que ayer recalaron en Oviedo- es 'saber mirar para identificar las oportunidades'; pensamos que, hoy más que nunca, es crucial que nuestros clientes confíen en nosotros para identificar cuáles pueden ser las mejores alternativas de inversión", remarcó Jorge Gordo, director de Banca Privada de BBVA. Enrique Marazuela ahondó en la estrategia general que la entidad ha perfilado y que se inclina por "infraponderar los activos de riesgo". En otras palabras, por aminorar a corto plazo la exposición a la renta variable (bolsa), la deuda corporativa (bonos de empresa) y la deuda soberana de países emergentes. El equipo de analistas que pilota el directivo ve más atractivo en el bono de EE UU que en los europeos y hace el siguiente diagnóstico sobre los mercados bursátiles: "Las bolsas no están caras, pero el menor crecimiento de beneficios esperados y los riesgos existentes aconsejan bajar la recomendación".

Pese a las incertidumbres, los expertos del BBVA consideran que la situación de la inflación, en valores muy moderados en las principales economías, atempera las amenazas en la medida en que da margen a los bancos centrales -el BCE europeo y la Reserva Federal de EE UU, ambos en proceso de repliegue de estímulos monetarios- para evitar subidas aceleradas o intensas de los tipos de interés que, con los precios en niveles más altos, serían más verosímiles y añadirían riegos para el crecimiento económico.