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Movimientos en el sector financiero

Abanca: la oferta por Liberbank que llegó lejos

El grupo gallego negoció durante dos meses con los accionistas del banco asturiano un acuerdo amistoso y se retiró cuando la CNMV no le dejó otra opción que lanzar una opa hostil

Juan Carlos Escotet.

Juan Carlos Escotet.

La oferta de compra de Liberbank por Abanca, cancelada el lunes, llegó mucho más lejos que su anterior propuesta del verano de 2017. Entonces la negociación se planteó en una relación bilateral del dirigente y máximo accionista de Abanca, Juan Carlos Escotet, con el primer ejecutivo de Liberbank, Manuel Menéndez, y que no pasó de un encuentro personal que agotó muy rápido su recorrido. No hubo receptividad. Ahora, el ámbito de la negociación fue más amplio y las conversaciones, más duraderas, lo que indica que hubo disposición -al menos, a escuchar- por todos o parte de los interlocutores.

Entre mediados de diciembre y el 28 de febrero hubo reuniones de Abanca con los grandes accionistas de Liberbank. Y aunque no se comunicó la propuesta de compra formal al consejo de Liberbank -en tanto que órgano colegiado- hasta la carta cursada el viernes por Abanca -una vez que ya se había filtrado a la prensa la existencia de la negociación-, de la oferta y sus términos fue conocedora desde tiempo antes -y partícipe en varias conversaciones- al menos una parte de los consejeros del banco asturiano.

Hubo conversaciones con el fondo británico-maltés Oceanwood (16,742%), el inversor mexicano Ernesto Tinajero (7,425%) y el grupo asturiano Masaveu (5,520%), todos los cuales tienen representación en el consejo del banco. Es a estos grupos a los que se refirió Abanca -aunque sin citarlos- en sus tres comunicaciones del viernes y el lunes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Las menciones de Abanca a sus "conversaciones y reuniones" con los principales propietarios de Liberbank durante "varios meses" también incluyen de forma implícita a las fundaciones bancarias Caja de Ahorros de Asturias (16,144%), Caja Extremadura (4,805%) y Caja Cantabria (4,805%), aunque con ellas no hubo negociación directa, tal y como el sábado aseguraron fuentes de la Fundación Bancaria Cajastur a este diario. Los interlocutores entendieron que podían estar representadas y ser partícipes del conocimiento de la propuesta a través del consejero delegado del banco asturiano, Manuel Menéndez, aunque éste -que estuvo informado de la oferta como primer ejecutivo- no forma parte del patronato de la Fundación Cajastur desde 2016.

No se pudo verificar si los vocales independientes de Liberbank llegaron ser partícipes pero es probable que aún no se hubiese entrado en esa fase de negociación, que desde hacía dos meses se había concentrado en los accionistas.

Los términos de la propuesta fueron siempre en el ánimo de llegar -si había condiciones para ello- a un acuerdo amistoso. El bancario es un sector muy regulado, no hay precedente de opa hostil triunfante entre bancos en España y Escotet, que hizo una quincena de adquisiciones de bancos en América y península Ibérica, no formalizó ninguna en términos beligerantes. En 2017 se retiró de las negociaciones en cuanto Liberbank le dijo quería seguir en solitario. Ahora mantuvo las negociaciones durante dos meses porque en ese tiempo encontró interlocución y acogida.

La propuesta surgió del conocimiento el 12 de diciembre de que Liberbank había emprendido negociaciones con Unicaja para fusionarse mediante un intercambio de acciones y sin pagos dinerarios. Interesado en crecer en España mediante compras, Abanca replanteó su oferta de 2017 pero abriendo el círculo de negociaciones a los accionistas y no limitándola sólo al consejero delegado.

Entre los accionistas de Liberbank hay perfiles distintos. Oceanwood es el de naturaleza muy financiera y en mayo hará ya seis años que invirtió por vez primera en el banco, por lo que podía ser el más interesado en desinvertir con la realización de plusvalías mediante la venta de sus títulos a una oferta dineraria que incorporara una prima significativa. Tinajero y Masaveu son inversores a más largo plazo. Y las fundaciones bancarias tienen vocación de permanencia. Abanca ofreció 0,56 euros a los accionistas capitalistas y un intercambio de títulos para las cajas y otros accionistas que optasen por el canje hasta un máximo del 45% del capital de Liberbank

La negociación se rompió por la filtración el viernes de la noticia, cuya difusión obligó a suspender la cotización de Liberbank y a que la CNMV hiciese requerimientos de clarificación a las partes. Liberbank aseguró que no había mantenido contactos porque, en tanto que sociedad e institución bancaria, no fue interlocutor, aunque sí lo fueran parte de sus accionistas y de sus consejeros. Abanca admitió las reuniones con los principales dueños de Liberbank y dirigió una carta al consejo de Liberbank notificándole los términos negociados con parte de sus vocales. El sábado, Cajastur aseguró no haber negociado con Abanca y ese día fuentes de la cúpula de Liberbank rechazaron la propuesta. Y el lunes la CNMV dinamitó cualquier posibilidad cuando requirió a Abanca para que formalizase una opa en el plazo máximo de diez días hábiles y sin acceso previo a los libros de Liberbank o que desistiese. Abanca se había ofrecido a intercambiar los libros de Liberbank con los suyos en aras de la transparencia recíproca. Pero la exigencia de la CNMV le hizo desistir: porque le obligaba a opar sin ese conocimiento previo, porque -aunque Liberbank accediese a ello- en diez días no es posible hacer una auditoría de compra, porque el consejo de Liberbank dijo que opinaría sobre la opa sólo si se presentaba y era autorizada por la CNMV, y porque una opa en esas condiciones ya sólo podía ser hostil cuando toda la negociación había sido amistosa y se pretendía que siguiese siéndolo.

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