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Asturias perderá su autosuficiencia energética con el cierre de Lada y Narcea

El Principado dependerá de otras regiones para abastecerse ya que sin las térmicas que se clausurarán este año el saldo eléctrico será negativo

Térmica de Soto de la Barca.

Térmica de Soto de la Barca. SILVEIRA

Asturias perderá su autosuficiencia energética este año con el cierre de las centrales térmicas de carbón de Lada y Narcea si no se produce en la región de inmediato una explosión de las renovables que ninguna empresa prevé. El Principado, que históricamente ha sido exportador de energía, pasará a depender de otras regiones para abastecer a su población y, sobre todo, a su gran industria electrointensiva, que precisa de un suministro estable y de calidad. En esa situación, las interconexiones eléctricas serán claves.

En respuesta a preguntas de LA NUEVA ESPAÑA, el presidente del Principado, Javier Fernández, destacó la necesidad de que Red Eléctrica de España "haga una simulación" que permita conocer los "riesgos" de cerrar las centrales térmicas de carbón. En concreto, Fernández pide que se evalúe si la potencia instalada en Asturias será suficiente para cubrir la demanda energética y si son necesarias conexiones eléctricas adicionales.

Con los datos que maneja el propio operador del sistema eléctrico español todo indica que Asturias se encamina hacia el fin de su autosuficiencia energética. Según registros de Red Eléctrica de España facilitados a este diario, la demanda de energía eléctrica en Asturias en 2018 fue de 10.639 GWh, un 0,4% superior a la de 2017, mientras que la generación de electricidad en la región fue en ese mismo año de 12.801 GWh. Esa producción, respaldada en un 58,5% por las centrales térmicas de carbón, superó en 2.162 GWh el consumo regional, por lo que se produjo un saldo exportador de energía eléctrica. Sin embargo, si se elimina la participación de las centrales de carbón de Lada y Narcea -cuyo cierre ya ha sido solicitado por Iberdrola y Narturgy para este mismo año- el saldo pasaría a ser negativo, lo que supondría que la región necesitaría importar energía para cubrir su demanda interna.

Red Eléctrica de España aún no ha difundido los datos específicos de producción de Lada y Narcea en 2018, pero si se toma como referencia la media de los tres años anteriores -para corregir los efectos meteorológicos que condicionan el hueco térmico que dejan las renovables- la producción de la térmica langreana sería de 1.507 GWh y la de la tinetense de 1.369 GWh. La suma de las dos centrales de carbón es de 2.876 GWh, con lo que su cierre se comería el saldo energético positivo de Asturias (2.162 GWh) y lo dejaría en números rojos, en -714 GWh.

No obstante, para esta simulación hay que tener en cuenta que la potencia instalada en renovables en Asturias podría aumentar en el próximo año, aunque la mayoría de los proyectos, centrados en la eólica, siguen aletargados y las empresas no prevén un explosión. Tampoco se puede obviar que las dos centrales de ciclo combinado de gas que tiene EDP en Asturias (Soto de Ribera 4 y 5) están funcionando muy por debajo de su capacidad (con unas mil horas anuales) y que podrían aumentar producción para compensar el bajón de la generación con carbón. Pero también hay que tener en cuenta otro factor que contrarrestaría ese efecto y es el más que previsible cierre del grupo 1 de la central térmica de carbón de Aboño en 2020.

Los planes de EDP

EDP ha invertido en la última década cerca de 200 millones de euros en mejoras ambientales para que las centrales de carbón de Aboño 2 y Soto de Ribera 3 puedan seguir abiertas más allá de 2020, pero no hizo lo mismo en Aboño 1, que está condenada al cierre en esa fecha si no se encuentran alternativas para el uso de combustibles alternativos al carbón. A preguntas de LA NUEVA ESPAÑA, el consejero delegado de EDP España, Rui Teixeira, señaló el pasado miércoles que la compañía está estudiando "si técnica y económicamente" es posible un cambio de combustible de carbón a biomasa, residuos o gas. No obstante, Teixeira reconoció que el escenario base que maneja EDP es que el grupo de carbón Aboño 1 "cierre en junio o julio de 2020".

Sin Aboño 1, el descenso de generación en Asturias por el cierre de las centrales térmicas de carbón superaría con creces los 3.000 GWh al año a partir de 2020. Sin esas aportaciones serán claves las interconexiones eléctricas con otras comunidades para garantizar el suministro, sobre todo a la gran industria, que es el mayor consumidor y que precisa de un abastecimiento estable y de calidad.

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