30 de mayo de 2019
30.05.2019

Guillén: "Las plataformas de éxito supieron entender el mercado"

"Nunca antes hubo empresas con más de 3.000 millones de clientes", sostiene el profesor de la Warthon School University

30.05.2019 | 01:15
Mauro Guillén; Santiago García Granda, rector de la Universidad de Oviedo; Pablo Junceda, director general del Banco Sabadell-Herrero, y Esteban García-Canal, catedrático de Organización de Empresas.

Fenómenos empresariales como el de Airbnb, que fue capaz de convertirse en "la mayor cadena de hospedaje del mundo y en una de las empresas más valiosas del planeta en sólo diez años y sin apenas disponer de activos", son posibles porque fueron "capaces de entender el mercado" ("analizando los datos demográficos, sociológicos y generacionales"), crear masa crítica y generar efecto red, y "no dormirse en los laureles", promoviendo su "diversificación", indicó el profesor Mauro Guillén, doctor en Economía por la Universidad de Oviedo y catedrático de Negocios Internacionales en la Wharton School University, de Pennsylvania (EE UU), en el Club Prensa Asturiana, de LA NUEVA ESPAÑA.

La economía compartida existió siempre (la humanidad cooperó compartiendo desde la antigüedad pastizales y otros recursos) pero la novedad tecnológica y las posibilidades globales han permitido desarrollar plataformas tecnológicas que ayudan a poner en común bienes y servicios, afirmó. Pero este nuevo fenómeno no sería factible por el efecto exclusivo de la tecnología "si no coinciden en el tiempo y en el espacio tendencias sociológicas y demográficas", señaló Guillén.

Su éxito tampoco hubiese sido posible, "por mucho capital-riesgo que capten", si no atraen usuarios con una "propuesta de valor", ligada al precio, la gran oferta diversificada, indicadores de calidad y prestaciones.

Este tipo de compañías "crecen mucho y rápido" por el efecto-red, de modo que su propuesta se fortalece con el aumento de usuarios. "Tener más de 3.000 millones de clientes o usuarios, como Google o Facebook es un hecho insólito y sin precedentes", sostuvo el economista. "Algunas de estas empresas, como Airbnb valen 35.000 millones, 20 veces más que General Motors", sostuvo.

La "idea genial" de esta plataforma de alojamientos turísticos fue detectar que "había dos generaciones diferentes pero complementarias (jóvenes que quieren disfrutar de experiencias turísticas distintas y que privilegian el factor precio, y personas adultas con viviendas y espacio libre para alojar a turistas) y ponerlas en común en una misma plataforma".

El segundo factor de éxito de Airbnb fue haber sabido visualizar que "el turismo internacional se verifica a escala regional (continental) y no global" (el grueso de los turistas europeos hacen turismo en Europa y los hispanoamericanos, en Hispanoamérica, etc.), lo que permitió a sus gestores una asignación eficiente de sus recursos. Y la tercera clave del acierto fue empezar a diversificar sus fuentes de ingresos (ofreciendo otro tipo de servicios a sus usuarios, en ocasiones con socios especializados en ese tipo de prestaciones, o bien mediante una diversificación relacionada) una vez que logró una masa crítica en Norteamérica y Europa, mientras que en Asia y otros mercados incipientes la comisión que cobra sobre las operaciones sigue siendo el origen fundamental de su facturación. "En cinco o seis años preveo que los ingresos de publicidad podrían llegar hasta el 25% de su volumen de negocio en los mercados en los que ya tiene masa crítica", señaló Guillén.

El economista leonés sostuvo que "Asturias produce más talento del que es capaz de emplear" y que sería importante que "más personas se queden aquí porque sean capaces de generar nuevas actividades o porque existan otras posibilidades que aprovechen" a ese personal formado. Sobre el turismo abogó porque Asturias no compita con Benidorm y opte a un turismo de calidad y de "nicho", que se combine con turismo de salud y cultural para crear una dinámica en las que se retroalimenten.

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