25 de septiembre de 2019
25.09.2019

Escrivá: "Estamos en una desaceleración suave hacia un crecimiento sostenible"

El presidente de la Autoridad Fiscal cree viables las pensiones, aun subiéndolas con el IPC, si la edad real de jubilación se acerca a la legal

25.09.2019 | 00:57
José Luis Escrivá, durante su intervención.

La economía española está emitiendo "señales mixtas" que el presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIREF), José Luis Escrivá, interpretó ayer en Oviedo como síntomas de "suave desaceleración hacia niveles más sostenibles de crecimiento" y no como anticipo de un caída aguda o brusca. "Hay motivos para ser razonablemente optimistas: estamos en una situación mucho más robusta" que en otros periodos comparables y que es "consistente con un crecimiento anual del 2%, que es relativamente alto", indicó en coincidencia con lo avanzado también ayer por el Banco de España como previsión anual. Por ello, y, salvo un "impacto externo muy fuerte", no se atisba -dijo, en línea también con lo opinado ayer por la autoridad bancaria- una recesión a corto plazo.

El presidente de la Airef, que intervino en la Cámara de Comercio de Oviedo, restó dramatismo a la situación de las pensiones, cuya sostenibilidad podría abordarse, aun garantizando el poder adquisitivo a los perceptores, con reformas paramétricas como las que se hicieron en 2011 durante el Gobierno de Zapatero: acercar más la edad efectiva de jubilación actual (62 años) a la legal (65) y ampliando el periodo de cálculo a las carreras de cotización durante toda la vida laboral. Con estas medidas, el problema es "manejable" para corregir el aumento de dos puntos de PIB esperable en el gasto de las pensiones hasta 2050 si éstas se siguen actualizando con la inflación". Pero advirtió: "La Seguridad Social tienen solución, pero, de no corregirse, nos llevará a situaciones muy explosivas".

En similares términos se expresó sobre el déficif público español. Un descubierto del 2% del PIB (que es el compromiso para este año) "es manejable, pero hay que abordarlo" porque "no permite reducir la deuda", que está en más del 90% del PIB y es un factor de "vulnerabilidad" para el país. "El próximo Gobierno", señaló, "deberá afrontarlo subiendo impuestos o recortando gastos".

A juicio de Escrivá, Europa camina hacia una armonización fiscal entre países y, cuando esto ocurre entre "estados soberanos", indicó, "la defensa" de la competencia tributaria entre comunidades autónomas (las "políticas fiscales diferenciadas") es "mucho más débil".

Desaceleración

El índice de clima empresarial está debilitándose en la industria española desde 2018 porque es el sector más expuesto a los que ocurre en los mercados exteriores (la guerra comercial, el "Brexit" y otros factores de incertidumbre), mientras que en el sector servicios se está evidenciando "una resistencia muy notable", a juicio de Escrivá.

En este momento, señaló, la economía nacional se haya en una "posición cíclica neutral", equivalente a las de 1989-1990 y 1999-2000, pero esta vez "con mayor equilibrio": el peso de la construcción en el PIB es ahora menor que en ambos periodos, el saldo exterior es ahora positivo frente al déficit por cuenta corriente de entonces y la inflación es mucho más baja". A su vez, el nivel de ahorro de las familias, aunque está en niveles muy reducidos (5% de la renta), está lejos del -10% de 2007-2008, con el añadido de que los costes financieros (con tipos de interés oficiales en el 0% y el euríbor en negativo) son hoy muy inferiores. Las familias están, por ello, "en una situación infinitamente mejor que en 2008", lo que, sumado a que "el mercado laboral sigue funcionando bien", "no hace prever una caída significativa del consumo".

La posición financiera de las empresas españolas, con mucho menos endeudamiento que en el pasado (la relación entre capital y deuda se ha invertido respecto a 2010), otorga al sector empresarial una "holgura financiera sin precedentes", lo que también contribuye al optimismo sobre la actual fase del ciclo económico, y más, dijo, cuando no está habiendo pérdida de competitividad por los costes laborales unitarios respecto a otros países de la UE, lo que debe vigilarse -recomendó- para que persista.

La recuperación española desde 2013-2014 alcanzó su nivel máximo en 2015, siguiendo el clásico "efecto rebote" poscrisis, y desde entonces (hace cuatro años) la economía española sigue una senda de "desaceleración suave" que, "salvo que ocurra un 'shock' externo muy fuerte, parece sostenible", en opinión de la Airef.

Los presagios constantes de riesgos de crisis y recesión estarían motivados por un exceso de cautela a consecuencia de la "ley de péndulo": los organismos y economistas, que no advirtieron a tiempo de la crisis de 2008, estarían ahora extremando la prevención alertando de riesgos que "ni son tan probables ni serían tan graves en caso de materializarse".

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