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"Si viene la Familia Real será bienvenida", dicen los encerrados de Vesuvius en la Catedral

"Tenemos una camiseta de talla pequeña para la guaja", señalan los trabajadores después de que el Arzobispo pidiera a la Casa Real "un gesto"

La visita. Juan Manuel Suárez Baragaño, en el centro, abraza a los dos encerrados en la sacristía de la Catedral.

La visita. Juan Manuel Suárez Baragaño, en el centro, abraza a los dos encerrados en la sacristía de la Catedral. FERNANDO RODRÍGUEZ

"Nos gustaría explicarle nuestro problema a la Familia Real", afirmaron ayer los dos trabajadores de Vesuvius que llevan una semana encerrados en la sacristía de la catedral de Oviedo. "Si pasan a vernos, serán bienvenidos, lo agradeceríamos", añadieron ante la visita Real al templo prevista para esta tarde. El

El encierro comenzó el miércoles de la semana pasada. Hasta ayer eran tres, pero la voluntad de uno de los trabajadores se doblegó por la enfermedad de un familiar. Quedan dos, durmiendo en el suelo de piedra sobre unas esterillas y sin ver a sus hijos de 3 y 6 años. Están dispuestos a seguir otras dos semanas más, hasta la reunión fijada para el próximo día 30 en la que se hablará de un plan de reindustrialización que compense el cese de actividad de la multinacional Vesuvius en Langreo. "Veremos que sale de esa reunión, si no se garantiza una actividad productiva alternativa y puestos trabajo nos volveremos a encerrar donde sea", aseguraron los dos trabajadores. "Iremos a las sedes de todos aquellos que nos tendieron la mano y al final no nos la echaron ", apuntó Juan Manuel Suárez Baragaño, presidente del comité de empresa de Vesuvius, que no escondió sus dudas sobre el papel del Ministerio de Industria y del Gobierno del Principado en un conflicto que se ha saldado con el despido de 85 trabajadores.

Suárez Baragaño visitó ayer a los dos encerrados, que el lunes abandonaron la huelga de hambre tras acordarse el ERE -que incluye prejubilaciones para los mayores de 58 años, indemnizaciones de 45 días por año trabajado y ayudas para la recolocación- pero decidieron seguir con el enclaustramiento hasta que no se concrete el plan de reindustrialización que demandó el comité de empresa para firmar el expediente. "Queremos que se recuperen los puestos de trabajo destruidos", señalaron los encerrados, que por primera vez accedieron a recibir a los periodistas en la catedral pero que no quieren que se conozcan públicamente sus identidades.

"Es duro estar todo el día entre cuatro paredes y sin poder ver a tu familia. Esto es como una cárcel", señalaron los encerrados mirando a la única ventana de la estancia, que da a un pequeño patio interior y tiene rejas de hierro. Junto a esa ventana extienden todas las noches las esterillas sobre las que duermen en sacos. "Nos levantamos antes de la siete de la mañana y ordenamos y aireamos la estancia para que cuando empiece a llegar la gente esto esté curioso", explicaron los trabajadores, alojados en la sacristía de la catedral de Oviedo, una estancia abovedada de techos muy altos que tiene por mobiliario una mesa y dos bancos de madera tallada, en los que se apilan las mochilas de los trabajadores, y un arcón sobre el que se acumulan las bolsas de comida. Es la capilla de las reclamaciones laborales.

"A nuestros hijos les dijimos que nos íbamos de viaje, algún día entenderán lo que estamos haciendo", señalaron los trabajadores, vestidos con la camiseta naranja de "Vesuvius somos todos", pantalón de chandal y calzado deportivo. Aseguraron que el mejor momento del día llega cuando les visitan sus compañeros de fábrica, pero hoy les gustaría recibir también otra visita.

El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, pedió ayer a la Casa Real que tenga "un gesto" hacia los trabajadores de Vesuvius durante la visita a la región con motivo de la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2019. El programa incluye una visita de los reyes, la princesa de Asturias y la infanta Sofía a la catedral de Oviedo. Durante la presentación de la campaña del Domund 2019, Sanz reafirmó su compromiso con los encerrados en la Catedral, a los que, según incidió, no va "a esconder ni expulsar" por la visita de la Familia Real. Hizo hincapié en que la estancia de los trabajadores no supondrá "ningún estorbo" y que no es "incompatible" con la llegada de los miembros de la Casa Real.

Derecho de admisión

"La visita de los Reyes, al igual que sucede con el apoyo del Arzobispo, nos ayudaría a dar muchísima proyección a nuestro problema", señaló Juan Manuel Suárez Baragaño, que dejó claro que los encerrados sólo reciben a quienes realmente tengan capacidad de reflejar la situación que viven las 128 familias de los trabajadores de Vesuvius. El alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, no está entre ellos a juicio de los trabajadores.

El presidente del comité de empresa de Vesuvius señaló que la negociación del ERE les llevó "a un rincón donde no había más salida que firmar los despidos en las mejores condiciones posibles o ir a un juicio donde la Ley no nos amparaba, no somos mártires pero al menos forzamos esa mesa por la reindustrialización que ahora queremos que dé frutos". Juan Manuel Suárez Baragaño, el hombre del megáfono en las manifestaciones de Vesuvius, señaló que ahora el lema de la protesta será "si no hay reindustrialización, habrá revolución".

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