20 de diciembre de 2019
20.12.2019
Las dificultades y desafíos de la actividad fabril

EDP reconvertirá Aboño como central de gas y acelerará el abandono del carbón

Un acuerdo entre la eléctrica lusa y Arcelor evita el cierre del grupo 1 de la térmica en 2020 y favorece la continuidad de la industria siderúrgica

20.12.2019 | 01:10
EDP reconvertirá Aboño como central de gas y acelerará el abandono del carbón

Energías de Portugal (EDP) reconvertirá una parte de su térmica de Aboño (el llamado grupo I) para que utilice como combustible gases siderúrgicos y gas natural, en lugar de carbones. Esa reforma, que permitirá la continuidad a largo plazo de la generación eléctrica en las instalaciones situadas en Carreño, se fundamenta en un acuerdo con ArcelorMittal y forma parte de un giro en la estrategia de la eléctrica lusa que supone acelerar el abandono del carbón. Lo abandonará "antes de 2030" y sin precisar por ahora hasta cuándo llegarán los otros dos grupos térmicos que usan ese combustible en Aboño y Soto de Ribera.

La dirección de EDP, encabezada por su presidente, Antonio Mexia, expuso ayer, en una conferencia con inversores, los pormenores de una "reorganización" de sus activos en España y Portugal con importantes implicaciones en Asturias. El comportamiento de los mercados eléctricos ibéricos, que ha relegado a las térmicas a un papel testimonial (5% de la generación este año), ha provocado pérdidas económicas que la compañía cifra en 200 millones de euros. Ese menoscabo, unido a las políticas de descarbonización rápida que preconizan los gobiernos de ambos países y las instituciones europeas, han movido a EDP a revisar planes anteriores que incluían mantener el uso del carbón hasta 2030 gracias a las inversiones medioambientales realizadas en las térmicas asturianas de Soto de Ribera y Aboño y en la lusa de Sines. El nuevo rumbo de EDP incluye ahora los cambios que se exponen a continuación.

Aboño y los gases. El grupo 1 de Aboño, de 360 megavatios de potencia, estaba sobre el papel condenado al cierre mediado 2020 porque en su caso no se instalaron los equipos para reducir las emisiones de óxidos nitrosos (NOx) que impone la UE a las centrales carboneras para funcionar más allá de esa fecha. Esa previsión inicial se ha cambiado por un proyecto que supone prescindir del carbón y reconvertir el grupo generador para que funcione desde 2022 como central alimentada por gases siderúrgicos (87%) y gas natural (13%) y con 181 megavatios de potencia.

El proyecto es fruto de un acuerdo entre EDP y ArcelorMittal. La compañía siderúrgica podrá así seguir dando un uso a sus gases excedentes (los de acería y horno alto, ya utilizados en la central de Aboño junto al carbón), reforzará su seguridad de suministro para sortear los problemas que pudieran generar los cierres de térmicas y se ahorrará una inversión que había programado para hacer su propio centro de generación. Fuentes de Arcelor confirmaron que la multinacional desiste de un proyecto para hacer con 230 millones un complejo de producción eléctrica con gases siderúrgicos en Veriña. ArcelorMittal también obtendrá un ahorro en la factura eléctrica que no ha sido precisado.

"Este acuerdo refuerza el compromiso de ArcelorMittal y EDP con la sociedad asturiana, ya que permitirá continuar con su actividad industrial en la región, en un marco de transición energética justa, un entorno en el que, además, la solución para los gases es condición indispensable para garantizar la estabilidad de la actividad siderúrgica a futuro en Asturias", señalaron las dos compañías en un comunicado conjunto.

El carbón. EDP, que ayer también comunicó la venta por 2.200 millones de euros de seis centrales hidroeléctricas portuguesas a un consorcio liderado por la francesa Engie, se propone acelerar "significativamente" su propia descarbonización. La compañía llegar al final de la próxima década con una rebaja de sus emisiones de CO2 del 90% respecto al nivel de 2005. Lo hará combinando el crecimiento de su cartera de instalaciones renovables y el abandono del carbón "antes de 2030". Hasta ahora, EDP había hablado de que las centrales llegarían hasta ese año si las condiciones del mercado lo permitían.

El cambio afecta al horizonte de funcionamiento del grupo de carbón que la compañía conserva en Soto de Ribera (350 megavatios) y también al mayor de los dos de Aboño (556 megavatios). EDP no habló ayer de cierres de centrales, sino de "abandono del carbón". Fuentes de la compañía indicaron que Aboño está funcionando con frecuencia este año y que Soto de Ribera lo ha hecho en alguna ocasión. En todo caso, EDP ha revisado el valor contable de sus centrales para reflejar su depreciación y tiene provisionados los costes de un futuro desmantelamiento. La eléctrica lusa confirmó además que estudia proyectos renovables alternativos a las térmicas para aprovechar las redes existentes. Como adelantó este diario, entre esos proyectos está el almacenamiento de energía mediante la fabricación de hidrógeno en antiguas térmicas y la instalación de un parque eólico marino en la costa asturiana.

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