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El consumo online y en las tiendas de barrio crecerá tras la reapertura

El pequeño comercio saldrá reforzado de esta crisis cuando se levanten las medidas de confinamiento, auguran los expertos asturianos

El escaparate de un comercio en Gijón durante estos días de confinamiento. JUAN PLAZA

El sector del pequeño comercio fue el primero en levantar la mano cuando el Gobierno comenzó a hablar de un "desconfinamiento" de la economía y se ofreció a reabrir sus puertas de forma casi inmediata para que las cosas vayan volviendo poco a poco a la normalidad. ¿Cómo será comprar en la era post-COVID-19? Abundarán los guantes, las distancias de seguridad, las colas, las pantallitas electrónicas dentro de los establecimientos para ver los productos -y así evitar tocarlos demasiado- y las ventas a través de internet continuarán su imparable escalada. Pero, paradójicamente, los expertos en comercialización y sociología del consumidor de la Universidad de Oviedo sostienen que los comercios de proximidad -los de a pie de calle que en Asturias quieren abrir cuanto antes- pueden salir beneficiados de esta nueva forma de vender. Los centros comerciales, más dados a las aglomeraciones, serán los grandes perjudicados. El problema es que, entre los pequeños, muchos iban ya muy justos y, probablemente, ya no vuelvan a abrir sus puertas.

¿Por qué? Responde Víctor Iglesias, catedrático de Comercialización e Investigación de Mercados en la Universidad de Oviedo. "El miedo al contagio lleva a evitar aglomeraciones y, en parte, la respuesta a eso está en el comercio por internet y, en parte, en el comercio de proximidad", argumenta. Y es de la opinión de que esta pandemia está ayudando a que los consumidores pierdan el miedo que tenían al comercio online. Por ejemplo, ya tienen menos temor a hacer pedidos al supermercado por internet. No como hasta ahora. El director de la Cátedra Fundación Ramón Areces y catedrático de la Universidad de Oviedo, Juan Trespalacios, es hasta cierto punto optimista y asegura que "habrá muchos comercios que sobrevivan y que salgan reforzados". "Se están viendo cambios en el comportamiento de los consumidores que van a durar mucho tiempo o incluso van a ser definitivos", asegura. La confianza va a ser uno de los factores determinantes. Y en eso los pequeños llevan ventaja. "Es muy probable que muchos consumidores acaben volviendo la atención al comercio de toda la vida, en el que confían porque conocen al dueño o a los vendedores", dice.

Pero a la par también se incrementará el comercio online, que estos días no da abasto. Aunque con matices. Los expertos consideran que se pondrá de moda lo que llaman "click and collect". Es decir, comprar por internet e ir a recogerlo a la tienda. Rápido, sencillo y, aparentemente, inocuo. Porque, apunta Trespalacios, "la costumbre de ir de compras se va a resentir. Ya no es tan buena experiencia la de entrar en locales en donde las mascarillas y los medios de distanciamiento nos recuerdan que hay riesgo de contagio", dice.

Pero hay un arma más que el comercio de proximidad tiene sobre la mesa, que es apelar a la solidaridad. Lo explica Trespalacios: "La crisis del coronavirus ha acentuado los valores de solidaridad y sentido de pertenencia comunitario. No es agradable ver tantas tiendas cerradas. Muchos ciudadanos son hoy más conscientes de la labor social del comercio de las calles y las ciudades".

Cecilia Díaz-Méndez, directora del grupo investigador en sociología de la alimentación de la Universidad de Oviedo, sostiene que el comportamiento del consumidor va a cambiar de forma radical. "Seguramente todo esto va a suponer un replanteamiento de las prioridades de la vida cotidiana, dando más valor a aspectos ligados a las relaciones personales y no tanto a un comportamiento centrado en uno mismo o en consumos no considerados como esenciales", argumenta. Y sostiene que "quizás asistamos a un cambio generacional, a una mayor penetración y confianza en el uso de las tecnologías digitales en sectores de la población donde los hábitos de ocio, relación y consumo a través de estos medios eran minoritarios". Todo esto puede acabar por consolidar un "ocio digital" que hasta ahora venía creciendo con cierta fuerza pero que aún era residual. Eso sí, señala que en la vida post-coronavirus "habrá una reestructuración de las prioridades de gasto", y algo que se puede resentir es el consumo en alimentación fuera del hogar, es decir, en bares y restaurantes. Con lo que pronostica un rápido resurgimiento del túper para quienes trabajen fuera de casa.

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