"Si hemos hecho del auxilio de las administraciones públicas" a la economía "una herramienta crucial, es lógico asumir que exista una necesidad extraordinaria de recursos" para "reducir el déficit público", señaló ayer el presidente del Principado, Adrián Barbón, a las empresas familiares asturianas. Barbón alertó así del previsible mayor esfuerzo fiscal que las administraciones públicas reclamarán a los contribuyentes tras el gran gasto público causado por la pandemia y el confinamiento. "Todos éramos conscientes de que el confinamiento iba a provocar una recesión", pero no había alternativa: los países que intentaron otra vía (caso de Reino Unido) "tuvieron que rectificar sin haber evitado millares de víctimas ni un daño económico colosal". Y argumentó: "Si los contagios hubiesen golpeado con más fuerza el Principado, los perjuicios empresariales y laborales serían muchísimo mayores".

Barbón anunció que se propone agilizar la concertación, tachó de "dañina" la crispación, enfatizó el impulso económico que entrañará la reforma de la administración que va acometer y juzgó "básico" cuidar el tejido empresarial asturiano.