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Revolución en el sector financiero nacional sin vuelco en el mercado bancario asturiano

Las dos entidades suman 62 oficinas y 262 empleos, el 9,4% de toda la red comercial de la región l El 80% lo aporta el grupo catalán

Revolución en el sector financiero nacional sin vuelco en el mercado bancario asturiano

Revolución en el sector financiero nacional sin vuelco en el mercado bancario asturiano

La fusión de Caixa Bank y Bankia mediante la absorción del segundo por el primero creará el mayor banco por activos en el mercado español pero no supondrá un vuelco en el sector financiero asturiano, donde ambos grupos suman 56 oficinas comerciales de banca generalista, equivalentes al 9,4% de las

El grueso de esta implantación procede de Caixa Bank, dado que Bankia se vio forzada a reducir de modo muy significativo su presencia en los territorios que, como Asturias, no formaban parte de los feudos naturales de las siete cajas de ahorros de las que es sucesora. Ésta fue una de las condiciones impuestas por la Comisión Europea para autorizar su rescate en 2012.

El peso conjunto de ambas entidades es ligeramente mayor si se toman en cuenta todos sus centros de trabajo: Caixa Bank tiene 51 centros de trabajo en el Principado (incluidas las unidades especializadas de banca privada, banca de empresas y otras), que suman 110.000 clientes y 205 empleados, y Bankia dispone de once sedes, de las que nueve son oficinas comerciales y el resto, una oficina de empresas y un centro de recuperación de operaciones. Bankia suma 57 trabajadores en la región.

De este modo -y en el caso de materializarse la operación, como es altamente probable que ocurra-, Caixa Bank aportará el 82,25% de la estructura que suman ambas entidades en Asturias y el 78,24% de la plantilla conjunta resultante de la integración.

La absorción de Bankia por Caixa Bank conllevará con seguridad ajustes de empleo en España por redundancias de red y de servicios centrales. De hecho, las fusiones bancarias tienen como finalidad aunar cuotas de mercado al tiempo que se reduce capacidad instalada, con la resultante buscada de ganar por esa vía en eficiencia (parte de los ingresos que consumen los gastos) con la consiguiente reducción de costes operativos para mejorar márgenes y rentabilidad. La rentabilidad es precisamente la principal debilidad actual del sector en un marco de tipos de interés nulos y negativos, que se van a prolongar por la pandemia, mientras las crisis causada por el covid ha deprimido el negocio financiero y amenaza con disparar la morosidad y los fallidos si se prolongase el deterioro económico.

En este contexto, la estructura de ambos grupos fusionados estará mucho más protegida relativamente en Asturias por su menor implantación en este territorio que en aquellos otros (Comunidad de Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana, Canarias y Castilla y León) de los que son originarias Caixa Bank y Bankia o en los que han absorbido a otras entidades.

En Asturias las redundancias son menores y eso permite intuir que -de haberlo- el ajuste sería más leve. El Principado acoge el 0,89%de las oficinas de ambos grupos en España y el 0,60% de los empleados. Se trata de proporciones muy inferiores al peso de Asturias en la economía y población españolas (entre el 1,94% y el 2,08%) y a la contribución del sector financiero asturiano en el nacional: 1,61% del crédito y 2% de los depósitos.

La presencia contenida de las dos entidades en el Principado tiene causas generales y específicas. Entre las primeras figura la intensa bancarización que ya tenía Asturias, con una alta densidad de redes financieras, cuando las cajas de ahorros foráneas (caso de La Caixa y Caja Madrid, principales impulsoras de Caixa Bank y Bankia, respectivamente) se introdujeron en Asturias, así como la fuerte implantación de las marcas bancarias de origen asturiano y de algunos grupos nacionales muy vinculados a la comunidad.

Sin embargo, las causas determinantes fueron las vicisitudes propias de ambos grupos. La Caixa, que fue la primera caja externa en implantarse en Asturias, detuvo su expansión por el Principado cuando en 1995 compró el asturiano Banco Herrero, que pasó a ser su principal actor en la comunidad. El Herrero convivió y compitió con su accionista, La Caixa, que prosiguió con la red que ya había consolidado en la comunidad. En 2001 el Herrero fue vendido al Banco Sabadell, y, aunque La Caixa reactivó las aperturas y creció en Asturias, ya no logró recuperar los seis años de estancamiento. Asturias pasó a ser la región donde Caixa Bank cuenta con el menor porcentaje de las oficinas de la comunidad, y más tras la absorción de nueve entidades en otras comunidades. En el caso de Bankia, este grupo llegó a tener 25 oficinas en Asturias pero, a resultas del rescate por el Estado hace ocho años, tuvo que cerrar parte de su red fuera de sus territorios tradicionales y se quedó con sólo 9 oficinas en Asturias.

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