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PABLO LÓPEZ-ÁLVAREZ | VICEPRESIDENTE DE LA CÁMARA DE COMERCIO DE ESPAÑA EN BRUSELAS Y LUXEMBURGO

"Asturias puede estar a la vanguardia cuando se hacen las cosas bien"

"Ya no somos la región ultraperiférica de la que hablaba Jovellanos, nuestra localización también tiene sus ventajas"

Pablo López-Álvarez.

Pablo López-Álvarez.

Pablo López-Álvarez (Gijón, 1974) es directivo de la multinacional de la consultoría de negocio FTI (cotiza en la Bolsa de Nueva York), que asesora a multinacionales, asociaciones empresariales y a gobiernos en aspectos estratégicos y es, además, vicepresidente de la Cámara de Comercio de España en Bélgica y Luxemburgo. Lleva más de 20 años fuera de Asturias (primero, en Reino Unido, y desde 2001 en Bruselas) pero sigue muy vinculado a Asturias (es cofundador de Compromiso Asturias XXI y la Asociación de Asturianos en Bruselas) y copropietario de Hispania Brussels, restaurante de gastronomía española y capital asturiano.

- ¿Qué fortalezas observa en Asturias para afrontar los retos de la crisis a causa de la covid, la transición energética y digital y otros desafíos?

-De manera colectiva contamos con el "know-how", el capital humano y el talento necesario para abordar con éxito estos desafíos, que no es el caso de muchas regiones europeas. Pero para ello es imprescindible que rememos todos en la misma dirección y que pasemos a una velocidad superior de las palabras a los actos. La gestión del Covid ha demostrado que Asturias puede estar en la vanguardia cuando se hacen las cosas bien y ha tenido un impacto reputacional positivo que debemos aprovechar.

-¿Cuáles son las mayores debilidades a su juicio?

-La falta de suficiente capacidad de emprendimiento e innovación y el hecho de contar con un tejido empresarial no suficientemente orientado a la exportación. Esto último va a suponer un hándicap adicional en el medio plazo, porque me temo que el mercado español va a ser uno de los que sufra una mayor contracción en los próximos años. Además, hay otros aspectos que nos penalizan, como el no disponer aun de unas conexiones férreas, marítimas y aéreas adecuadas que permitan a nuestras empresas competir en igualdad de condiciones. Es un fracaso que en el tema de las conexiones aéreas y de la autopista del mar estemos peor ahora que hace 10 años?

-Asturias conserva un perfil industrial superior a la media española, aunque ese peso está muy fundamentado en sectores tradicionales. ¿Debe ser prioritario preservar esa especialización y seguir modernizándola?

-Ahora más que nunca. Es cierto que los líderes europeos llevan años hablando de la necesidad de reindustrializar Europa pero no ha habido ni creo que vaya a haber en el futuro una ventana de oportunidad como la que se ha abierto gracias a la Covid. Por primera vez las declaraciones políticas van acompañadas de herramientas concretas, como la flexibilización de la normativa de competencia y de ayudas de estado y asignaciones presupuestarias significativas. Macron acaba de anunciar que dedicará 15.000 millones de euros a re-localizar empresas en Francia y a la innovación. En España y Asturias deberíamos intentar algo similar, persiguiendo también una diversificación de nuestra base industrial y avanzar en la transición verde. Asturias debe desarrollar una visión y una narrativa sobre cómo nuestros esfuerzos encajan y se alinean con los nuevos mantras europeos de soberanía y resiliencia industrial y tecnológica o la autonomía estratégica abierta.

-Por su experiencia europea y su conocimiento de España, ¿detecta insuficiencia de dinamismo, emprendimiento y actitud creador en la comunidad?

-No creo que sea un secreto que tenemos un gran margen de mejora. No solo es un problema de Asturias ni de España, sino de todo el Viejo Continente, si nos comparamos con otras partes del planeta. El problema es que en nuestra región esas carencias están más acentuadas y van acompañadas de un envejecimiento de la población sin parangón, lo que es preocupante.

-¿El nivel empresarial y político es correcto?

-En Asturias hay un gran capital humano con un alto nivel de formación, más elevado que la media europea. El problema es que una gran parte no ha podido desplegar todo su potencial por la falta de oportunidades. Otros han tenido que emigrar y aunque han desarrollado con éxito su carrera profesional fuera de Asturias no encuentran los incentivos necesarios para regresar. En cuanto a los políticos, creo que una gran mayoría tienen una vocación de servicio público que es muy loable pero no suficiente. Necesitamos líderes políticos que a través de su trayectoria personal y profesional hayan conocido de primera mano el entorno internacional en el que nos tenemos que mover y los desafíos a los que nos enfrentamos.

-¿Debe ser la Universidad mejor y más aprovechada?

-Totalmente. Debemos estar contentos por su evolución, que es positiva, como lo reflejan los últimos análisis del ranking de Shanghái, pero si Asturias quiere ser competitiva no puede contentarse con una universidad que es la 455 del mundo y la decimoquinta en España. Hay problemas estructurales como la burocratización y la endogamia que hay que atajar.

-La transición energética afectará negativamente a Asturias en primera instancia. ¿Puede ser una oportunidad a medio y largo plazo?

-A corto plazo supondrá amenazas y perjuicios para determinados sectores, con riesgos de dumping medioambiental importantes, pero en su conjunto la descarbonización debemos abordarla como una oportunidad. Se crearán nuevos nichos de mercado y va a haber grandes inversiones y financiación, tanto de naturaleza pública como privada. Para aprovecharla, es fundamental que el Principado defina una visión clara y un plan estratégico integral con objetivos concretos y una hoja de ruta para alcanzarlos. Sin ser experto en la materia, las recomendaciones formuladas recientemente por la comisión mixta me parece que muestran el camino a seguir. La clave será acertar donde debemos priorizar y moverse rápido para adquirir una ventaja competitiva.

-¿Detecta que la región puede estar equipada para incorporarse a la inevitable transformación digital que viene?

-En Asturias hay ya algunas historias de éxito en materia de transformación digital, el desafío ahora es que no sean una excepción sino la regla general. Va a haber fondos europeos importantes para avanzar en este ámbito que Asturias debe aprovechar, por ejemplo para mejorar nuestra infraestructura de redes, lo que nos permitirá mejorar nuestra competitividad y poder subirnos a los trenes de la economía de los datos, de la inteligencia artificial, del internet de las cosas o de la "nube". Ampliar y mejorar la conectividad en todo el territorio contribuirá igualmente a luchar contra la despoblación del mundo rural y a fijar población en las alas. Además habrá que aprovechar esos fondos para mejorar la digitalización de nuestras Pymes y aumentar su productividad.

-¿Debería ser un objetivo prioritario intentar captar empresas, inversores y proyectos externos o esta opción debe ser complementaria de la potenciación de la iniciativa endógena de la propia región?

-Ambas cosas son necesarias y complementarias y de hecho van de la mano. La inversión extranjera suele ir a sitios donde hay ecosistemas locales dinámicos. En el escenario post-covid estamos constatando que hay muchas empresas que se están replanteando sus estrategias de negocio, operativas y de gestión de la cadena de suministro y de valor, por lo que se pueden presentar oportunidades para atraer nuevas inversiones y proyectos.

-Europa va a movilizar ingentes recursos para apoyar a transición verde y aún más con el llamado fondo de reconstrucción para reparar los destrozos causados en la economía por la pandemia. ¿Ves a Asturias con la actitud y aptitud para aprovechar bien estas oportunidades?

-Si miramos atrás y analizamos nuestro historial es legítimo tener dudas sobre nuestra capacidad y posibilidades de éxito. Llevamos casi tres décadas recibiendo cantidades ingentes de fondos europeos y les hemos sacado un rédito limitado, mucho menor del que hubiéramos debido. Quiero pensar que hemos aprendido la lección y que no volveremos a tropezar en la misma piedra. Sería imperdonable. La prioridad no debe ser solo atraer los mayores fondos posibles sino sobre todo idear e implementar proyectos que puedan tener el mayor impacto posible.

-En Asturias se invoca su condición periférica como un gran obstáculo. ¿Lo es?.

-Es difícil establecer comparativas porque hoy en día la conectividad debe ser analizada de manera global, no solo la física sino también la digital. Ya no somos la región ultraperiférica de la que hablaba Jovellanos pero es obvio que nuestra situación geográfica supone un condicionante. Pero esto no puede servir de excusa, Finlandia o Irlanda son también países periféricos. Nuestra localización tiene también sus ventajas: por ejemplo, nuestra proximidad a África, que es el continente con un mayor potencial de crecimiento. En cualquier caso si queremos mantener y potenciar nuestro tejido industrial, la conectividad física continúa siendo un factor crítico. También lo es si queremos apostar por el turismo, sobre todo el internacional.

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