Manuel Ángel Vázquez y Diego González comparten mucho: ambos tienen 22 años, son de Oviedo y cursan cuarto de ADE (Administración y Dirección de Empresas). A estas alturas de la carrera, los dos van definiendo ya sus objetivos laborales, por dónde tirar cuando finalicen su formación académica. Ahí difieren. El primero quiere dedicarse “al mundillo del emprendimiento” y el segundo aspira a ser periodista, para lo que ya hace sus pinitos.

Pero a los dos, como al resto de sus compañeros de facultad y los de su generación, les ha pillado en un momento tan importante de su vida la terrible pandemia del coronavirus, que ha puesto el planeta patas arribas, desestabilizado a niveles impensables el discurrir de la vida diaria y afectado, indudablemente, a algo de lo que los dos estudiantes saben bastante: la economía.

Manuel Ángel Vázquez

Manuel Ángel Vázquez

Con todo, en la facultad del ramo de la Universidad de Oviedo, donde ambos estudian, han sabido mirar hacia delante y tratar de ayudar a sus alumnos a ver la luz y a buscar salidas en tiempos de crisis. Así acabaron por convocar el pasado junio la segunda edición del Concurso de Discursos con un sugerente título: “El covid-19 como oportunidad”. Se celebró el pasado miércoles de forma telemática y Miguel Ángel Vázquez y Diego González se impusieron entre siete participantes en primer y segundo puesto, respectivamente.

Ambos leyeron ayer sus respectivas reflexiones en el acto de clausura de las jornadas “La Asturias que funciona”, dedicadas a la empresa asturiana y organizadas por el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA y la Universidad de Oviedo, con el patrocinio de Liberbank. Los dos estudiantes estuvieron arropados por María José García Salgado, secretaria académica de la Facultad de Economía, que coordinó el acto; la decana Carmen Benavides; y Eduardo G. Fidalgo, director del departamento de Administración de Empresas.

Tanto Manuel Ángel Vázquez como Diego González convencieron al exigente jurado (formado por Leticia Santos Vijande, catedrática del Área de Comercialización e Investigación de Mercados; Manuel Hernández Muñiz, profesor titular de Estructura Económica; y Roger Campione, profesor titular de Filosofía del Derecho y codirector del grupo de debate de la Universidad de Oviedo) tanto por la contundencia del mensaje como por su optimismo. Los dos se llevaron ayer los piropos de la decana de la Facultad de Economía, quien alabó sus discursos –y también el del resto de participantes– por su valentía en la presentación, su calidad y las interesantes ideas expuestas. “Mucho ánimo y que cunda el ejemplo”, remató Carmen Benavides, con la idea de que el resto de estudiantes den un paso adelante y participen en la convocatoria del próximo año.

Diego González

De aquí a junio muchas cosas pueden pasar, pero en el último año si algo ha quedado claro y eso se ha querido transmitir desde la Facultad de Economía y Empresa es que en tiempos de crisis siempre hay una oportunidad.

Por eso quizás el ganador del concurso, Manuel Ángel Vázquez, quiso cerrar su discurso con un mensaje incentivador para mirar hacia delante y pasar página de épocas difíciles. Para ello recurrió a la actualidad con una frase del presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, repetida durante su campaña: “Debemos dejar atrás esta etapa fe oscuridad y debemos salir hacia la luz. Esa luz que reside dentro de ti, dentro de mí, dentro de cada uno de nosotros”.

Vázquez enfocó su tesis a transmitir un cambio de mentalidad, que es la oportunidad que brinda la pandemia. “La idea que se esconde detrás del título de este concurso es en mi opinión muy potente y muy acertada”, arrancó. “Por el simple hecho de que está formulada de acuerdo a una práctica ampliamente usada en psicología y conocida como el refraiming, piedra angular en terapia cognitiva y se basa en ver aquellas pruebas que nos plantea la vida como oportunidades y no como amenazas”.

Dicho esto, el estudiante reconoce que la pandemia no es fácil de afrontar, pues pone a todos a prueba, “tanto a nosotros como a nuestro sistema sanitario y a nuestro sistema de valores”. Pero lejos de claudicar y rendirse ante los estragos del coronavirus – lo que llevaría a ver la enfermedad “como una amenaza frente a nuestro sistema de salud, replegando temporalmente todos los recursos que estén en nuestras manos tanto militares como sanitarios o económicos”–, anima a hacerle frente poniendo en valor y mejorando el sistema sanitario.

“Esta pandemia es un desafío, y muy grande, pero también es una oportunidad igual de grande o más grande aún que el desafío que supone"

Algo que se presenta harto difícil ante las cifras no muy halagüeñas, en los últimos días en Asturias, sobre el aumento de los casos de contagios, la alta ocupación de hospitales y unidades de cuidados intensivos y la fatiga del personal para hacer frente a todo esto.

Pero en todo hay una oportunidad: “Subsanando primero aquellas necesidades inmediatas y preparándonos después para posibles necesidades futuras no barajadas hasta el momento”.

Y el mismo proceder con los mayores, a los que lejos de “atiborrar de noticias aterradorras a fin de que no salgan de casa y no se contagien” se les puede ver como incentivadores de la “conciencia social”, con la que “aprender” más a valorarlos. Porque es el momento “de proteger a los más débiles y a ayudar a los más necesitados”.

Para finalizar, una reflexión: de las dos formas de afrontar la crisis, pregunta el ganador del concurso, “¿cuál está calando más en la opinión pública?”. Manuel Ángel Vázquez no da respuesta, pero sí marca el camino para la que a su modo de ver debe ser la opción elegida: “Esta pandemia es un desafío, y muy grande, pero también es una oportunidad igual de grande o más grande aún que el desafío que supone. Es esta visión estoica la que debemos hacer nuestra, encarnar nosotros y transmitir a nuestro entorno. Somos nudos en una misma red. Todo lo que hacemos, todo lo que decimos, influye en los demás mucho más de lo que creemos”, concluye.

El segundo clasificado en el concurso de discursos, Diego González, abordó la cuestión como si de un editorial de un informativo de noticias se tratase. Y el resultado convenció al jurado con una tesis atrevida a la hora de ajustar cuentas con los responsables de la gestión de la pandemia: un discurso crítico, pero avalado por cifras y datos incontestables, en su justo contexto y, no obstante, con una oportunidad para ver el futuro con optimismo, que al fin y al cabo de eso iba el concurso.

“Estoy satisfecho”, sentencia el estudiante, colaborador radiofónico y que quiere trabajar en prensa. Diego González ve la situación actual como una oportunidad en tres aspectos: lo económico, lo social y lo personal.

“Es necesaria una profunda reconversión del modelo sanitario que mire hacia espejos como la sanidad nórdica”

Vamos por partes. En lo económico, muy crítico con el proceder del gobierno con el sistema sanitario – “Urge una cirugía profunda a la que espero la respuesta no sea, doctor Keynes, tenemos que operar. No se si lo sabían pero Keynes era cojo de una pierna, se llamaba deuda pública y en España supera el 100% de nuestro PIB”–, propone “una profunda reconversión” del modelo sanitario “que mire hacia espejos como la sanidad nórdica” y en general “de todo el sector público español (...) que exprima la eficacia y sobre todo que prime el talento”. Un dato, aporta el estudiante: la “ineficiencia” del sector público cuesta el 6% del PIB, 40.000 millones de euros.

Hay, considera Diego González, una oportunidad en lo social porque es momento “de no dejar a nadie atrás” y, añade, “de crear ese bote salvavidas en forma de una reserva a fondo perdido” que permita ayudar a todos.

Y concluye con la oportunidad de mejorar en lo personal en plena pandemia: “Vivimos en una sociedad triste de fotos felices, una sociedad que se pierde en la inmediatez y que ha dejado de valorar como se merecen esos momentos, instantes, como lo son esos abrazos que te parten la espalda y te curan el alma”. Pues bien, toca “enfadarse menos, saber perdonar, gritar solo de alegría, besar 1.000 veces al día, reír a carcajadas, abrazarse muy fuerte, sonreír cada día, llorar solo de emoción, ser feliz y quererse un montón”.

Los futuros economistas asturianos saben sacarle rendimiento a algo a todas luces negativo y dañino como está siendo el coronavirus. Es su personal receta para que “La Asturias que funciona” siga siendo un lema válido en años venideros.

María José García Salgado.

María José García Salgado.

Momento de abordar “tareas importantes pendientes”

“El covid nos va a obligar a hacer muchas cosas que hace mucho deberíamos haber hecho”, reflexionó ayer María José García Salgado, secretaria académica de la Facultad de Economía y Empresa y coordinadora del acto de clausura de las jornadas “Las Asturias que funciona”. Su mensaje fue algo así como recoge el popular refrán: hacer de la necesidad, virtud. “Lo urgente nos impide hacer en muchas ocasiones lo importante, que antes se posponía. Pues bien, el covid nos va a dar la oportunidad de abordar las tareas pendientes e importantes”.

Porque en plena pandemia es más necesario que nunca buscar vías para salir adelante, tal y como invitó el título del Concurso de discursos organizado este año : “El covid-19 como oportunidad”. García Salgado coordinó el acto desde el Aula Magna de la Facultad, donde se habría desarrollado la clausura de no haberse suspendido la tarea docente presencial universitaria por la pandemia.

Consejo para emprender en tiempos inciertos: “Poner un ojo en el cambio”

L. G.

Las séptimas jornadas “La Asturias que funciona”, este año dedicadas a sectores y empresas que se han amoldado con éxito a las mutaciones desencadenadas en sus mercados por la crisis económica asociada al coronavirus, mostraron de nuevo la trascendencia de conceptos como la innovación, la formación, la flexibilidad o la cooperación empresarial para adaptarse a los cambios, según pusieron de manifiesto, al clausurar los encuentros, la decana de la Facultad de Economía y Empresa, Carmen Benavides, y el jefe del Departamento de Administración de Empresas, Eduardo González Fidalgo.

“Vivimos tiempos complicados, de una gran incertidumbre, y no solo por la pandemia del covid”, expuso el catedrático González Fidalgo, en referencia a las tendencias de fondo que desde hace lustros impulsan aceleradas transformaciones económicas y sociales en el mundo, como la digitalización y la robotización. “La innovación y el cambio es el escenario en el que se desenvuelven la actividad emprendedora; el emprendedor debe tener siempre un ojo en el cambio”, expuso el académico, y destacó la utilidad que para los estudiantes de disciplinas económicas tienen la jornadas “La Asturias que funciona” al ponerlos en contacto con la realidad empresarial de la región.

“Tenemos el gran conocimiento de nuestras empresas y el talento de nuestros estudiantes; aprovechémoslo”, subrayó la decana, Carmen Benevides, dando a entender que la combinación del mejor acervo empresarial de Asturias y la preparación de las nuevas generaciones son elementos esenciales de la ecuación a partir de la cual la región puede modernizar su tejido productivo.

Benavides entresacó varios de los rasgos que caracterizan a las empresas que este año han expuesto su experiencias ante los alumnos de la Facultad de Economía y Empresa: casos de compañías con larga trayectoria “que han sabido adaptarse a los cambios”; otros ejemplos de empresas de reciente creación que han emergido “de la mano de la tecnología”, y en todos ellos, como denominador común, “el valor del conocimiento y de la formación”.

“Asturias debe aprovechar su capital social”, remarcó también Carmen Benavides, que apeló a la cooperación empresarial y la flexibilidad para favorecer la prosperidad. “Ha quedado claro que Asturias funciona aun en tiempos de covid”, concluyó la decana parafraseando el título de la séptima edición de las jornadas.