Luis Socías Uribe, graduado en Administración y Dirección de Empresas y en Derecho por la Universidad de Deusto, tiene como misión trasladar a las empresas españolas cómo se va a articular la ingente cantidad de fondos europeos que repartirá Bruselas para levantar la economía tras el golpe económico de la pandemia. Entre sus misiones también está la de negociar con el Gobierno cómo puede llevarse a cabo ese reparto. Socías es, desde el verano, el jefe de la Oficina de Proyectos Europeos de la patronal española CEOE y en las siguientes líneas reflexiona de qué forma España y Asturias pueden beneficiarse de esta lluvia de ayudas.

–¿Cómo nace la Oficina de Proyectos Europeos que usted dirige en la CEOE?

–En junio hubo una cumbre empresarial importante que convocó el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, y una de las conclusiones fue que la patronal debía adquirir un papel muy relevante y proactivo en la recuperación y la transformación de la economía española. La idea se materializa a finales de julio y se constituye esta oficina de proyectos europeos.

–¿Cuáles son sus objetivos?

–Son dos. El primero es dar información completa y actualizada a las empresas, no solo sobre la arquitectura de los fondos, sino también sobre su aplicación en España. Y el segundo es aglutinar la voz del tejido empresarial y elevarlo al Gobierno para que los intereses de las compañías se vean representados y se priorice la inversión en la economía productiva, que es la que ha sufrido los efectos principales de la pandemia.

–Por lo que se va sabiendo, ¿cómo se va a articular el reparto de esos fondos?

–Hemos puesto una plataforma digital, que de momento es informativa, para recoger en el mismo soporte las prioridades europeas, la arquitectura de los siete mecanismos que componen el plan de recuperación, los planes de España y los internacionales... La plataforma la estamos evolucionando para, a partir de enero, ir volcando ahí todas las licitaciones públicas y subvenciones que vayan saliendo. Nos preocupa mucho la pyme y el autónomo y queremos que desde ahí puedan ir viendo diariamente todas las convocatorias de subvenciones y de contratos que saca desde un Ayuntamiento como, por ejemplo, el de Siero, hasta la Consejería del Mar de Andalucía. Otra línea de actuación que tenemos en la oficina es tener una interlocución fluida con las instituciones europeas para tener el minuto a minuto de cómo van avanzando las negociaciones, hablar con el Gobierno de España, con los Ejecutivos autonómicos y con nuestras empresas y asociaciones.

–¿Hay ya algún proyecto concreto que pueda optar a los fondos?

–Estamos trabajando para ver qué temas se deberían reforzar. También estamos elaborando un macrocatálogo de proyectos tractores y que saldrá en diciembre, serán unos quince o veinte, que lo que buscan es ayudar al Gobierno para que tenga un “input” de lo que la empresa española entiende que habría que priorizar o dónde se debería poner el foco.

–¿Y cómo van esas negociaciones con el Gobierno?

–A nivel nacional tenemos tres preocupaciones. Entendemos que es el momento de dar un paso para agilizar la canalización del dinero y que este llegue rápido, porque las empresas españolas lo necesitan. Estamos poniendo énfasis de la reforma de la legislación porque nos parece que ese proceso debe ser rápido. Otra cuestión que nos preocupa es que es el momento de priorizar los proyectos, tenemos que hacer que las ayudas vayan dirigidas a proyectos empresariales que sean sólidos. Para eso, hace falta que la empresa haga un ejercicio de planificar proyectos empresariales que estén bien alineados con las prioridades europeas y nacionales. Además, hace falta una buena coordinación entre las administraciones públicas. Es fundamental que se coordinen y que las cadenas estén bien engrasadas, a posteriori debe ponerse el foco en que el dinero se está gastando bien.

–¿Les consta que el Gobierno va a atender sus peticiones y recortar la burocracia?

–No solo es importante que el Gobierno cambie la normativa en licitaciones públicas, también lo es que cada Administración pública haga un ejercicio de simplificación administrativa, que se generalice el uso de medios electrónicos, que profundice en el uso de la declaración responsable, que se eliminen trámites administrativos para que esa última milla del papeleo no les suponga a las pequeñas y medianas empresas una traba más.

–¿Estos fondos son el empujón que necesita la economía, o será necesario algo más para conseguir salir de la crisis?

–Estos fondos son una oportunidad histórica y suponen la mayor movilización histórica de dinero público que se ha hecho en Europa. Hay dos reflexiones, los fondos, por sí mismos, no van a contribuir a recuperar y transformar la economía, hace falta complementarlos con otro tipo de políticas y reformas estructurales en materia de formación, de contratación, de pensiones... Y es necesario que hasta el último euro de ese dinero esté dirigido a proyectos de inversión que sean, a su vez, transformadores. No podemos caer en la tentación de un segundo “plan E” (que impulso el presidente José Luis Rodríguez Zapatero durante la anterior crisis económica) para movilizar empleo en el corto plazo sin pensar en qué estamos gastando el dinero y que eso nos provoque un problema de deuda a largo plazo.

–Decía Belarmino Feito, presidente de la FADE, que el reparto de estos fondos va a ser como una carrera de fondo. ¿Puede eso provocar distorsiones por territorios y que no todas las regiones tengan las mismas oportunidades?

–Por eso es por lo que necesitamos una coordinación adecuada desde las administraciones públicas, de lo contrario esto va a ser un desbarajuste. Tiene que haber una colaboración estrecha público-privada porque si no va a ser imposible. Ni el sector público ni el privado lo puede hacer solo.

–¿Cuándo llegará el dinero a las empresas?

–La previsión es que las primeras convocatorias de ayudas de licitaciones y subvenciones puedan producirse a partir de marzo de 2021 con el objetivo de ir avanzando e ir ya movilizando el dinero.

–¿Qué posibilidad tiene Asturias de captar ayudas?

–Precisamente, para Asturias esta es una oportunidad muy buena. Porque estos fondos van a primar a regiones que hayan estado vinculadas con el carbón para abordar lo que se llama como transición justa. A esto se une, además, la oportunidad de poder modernizar otros sectores que están teniendo más auge como el del turismo. Es el momento de no centrarse solo en sectores que se han quedado obsoletos, hay que fijar esfuerzos sobre aquellos que tengan pujanza, que puedan digitalizarse o modernizarse. Asturias tiene una parte de turismo interior muy relevante que puede subirse a esa ola perfectamente. El Principado también está bien situado para beneficiarse de las ayudas ligadas a la demografía por su envejecimiento y la pérdida de población.

–¿Y la industria regional?

–La energía y la industria van a tener una gran oportunidad gracias a estas ayudas. Otro será el de la construcción, porque va a haber una gran apuesta por la rehabilitación de viviendas, y Asturias tiene municipios con cascos urbanos antiguos donde puede casar muy bien esas actuaciones. También va a ser una buena ocasión para el sector primario asturiano, donde hay muchas cooperativas.

–¿Cómo va a cambiar la economía cuando todo el dinero esté repartido e invertido?

–La diferencia de estos fondos con otros es que su objetivo es recuperar la economía para cambiar el modelo productivo. Esa es su esencia.