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Liberbank y Unicaja negocian las reglas del tándem directivo Azuaga-Menéndez

El banco andaluz aspira en la fusión a un modelo de gobierno análogo al suyo, con un presidente dotado de amplias facultades ejecutivas

Fachada de Liberbank en Oviedo.

Fachada de Liberbank en Oviedo.

El banco que surja de la integración de Liberbank y Unicaja Banco, si es que finalmente se consuma esta operación, tendrá un modelo de gobernanza y repartodel poder ejecutivo más parecido al de la entidad andaluza que al de la asturiana, de acuerdo con los datos que por ahora

La estructura de gobierno es uno de los aspectos sustanciales de la fusión que requieren autorizaciones expresas del Banco Central Europeo (BCE) y del Banco de España. Esas autoridades son partidarias de un modelo según el cual las capacidades ejecutivas son ejercidas por un consejero delegado, bajo supervisión del consejo de administración, y de la existencia de presidencias con competencias ajenas a la gestión y centradas en la coordinación del citado consejo y en la representación institucional de las entidades. Tal fue el esquema del que se dotó Liberbank, con Pedro Rivero Torre como presidente y con Manuel Menéndez como consejero ejecutivo, que tiene delegadas con carácter permanente todas las competencias del consejo de administración que permiten la legislación y que en los estatutos sociales no están reservadas exclusivamente para el órgano colegial, competente en exclusiva para la aprobación de presupuestos, la determinación de la estrategia general, la supervisión del control de riesgos o la evaluación del desempeño del presidente y del consejero delegado, entre otras materias.

La posición ejecutiva de Manuel Menéndez en Liberbank se plasma en el liderazgo del comité de dirección, encargado de la gestión cotidiana y también de la elaboración de los presupuestos y planes estratégicos sobre los que luego se pronuncia el consejo.

Las peticiones de Unicaja

Unicaja Banco, que tendrá una posición preeminente en el nuevo banco por su mayor dimensión, quiere un esquema ejecutivo distinto, más cercano al que ya tiene la entidad andaluza. Según este modelo, Manuel Azuaga, actual presidente de Unicaja y que lo sería también tras la fusión, dispone de relevantes facultades ejecutivas relacionadas con las actividades de las direcciones que se ocupan de la estrategia, el control del riesgo, la digitalización o los servicios jurídicos.

Paralelamente, el consejero delegado de Unicaja, Ángel Moreno de Gracia, ejerce otros poderes de administración más pegados a la gestión diaria de las distintas áreas de negocio (dirección de banca corporativa y banca comercial, entre otras).

Desde hace dos años el BCE ha tratado de que los bancos prescindan de presidencias con alto peso ejecutivo

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La idea de los negociadores de Unicaja es establecer una estructura de funciones análoga tras la integración con Liberbank, aunque sobre el papel no sea el esquema que los organismos supervisores consideran óptimo. Desde hace al menos dos años, y en particular a raíz de una sentencia del Tribunal Europeo de Justicia, el BCE ha tratado de que los bancos prescindan de presidencias con alto peso ejecutivo y opten por direcciones pilotadas por consejeros delegados bajo control de los consejos. Se interpreta que es una forma de aminorar el riesgo que conlleva una situación con apariencia de incompatibilidad: que el órgano encargado de supervisar las decisiones ejecutivas esté presidido por la misma persona que las toma.

Las preferencias del BCE

Las preferencias del BCE no han evitado que dentro y fuera de España persistan en buen número formas de gobierno de los bancos en los que sobresale el poder de los presidentes. Ocurre con Ana Botín en el Santander, con Carlos Torres en el BBVA o con José Oliu en el Sabadell. También con Manuel Azuaga en Unicaja. Parte de las atribuciones que el presidente tiene en el banco malagueño son semejantes a las que tuvo su antecesor, Braulio Medel, que dejó su cargo en 2016 y pasó a presidir la Fundación Unicaja, accionista mayoritario del banco andaluz y que lo será también del resultante de la fusión con Liberbank si esta cuaja. Esa sucesión se diseñó inicialmente bajo compromiso de que las funciones ejecutivas pasarían a un consejero delegado y que Azuaga solo las detentaría de manera transitoria. Tiempo después la junta de accionista convirtió tales poderes en permanentes.

Una de las tareas del futuro equipo directivo será el ajuste que con seguridad se realizará en la red comercial de oficinas y en el tamaño de la plantilla del futuro banco. Los sindicatos con representación en Unicaja pidieron ayer que la política de recursos humanos sea pilotada por responsables de la caja malagueña, al considerar que su modelo de relaciones laborales ha sido menos convulso que el de Liberbank. El banco asturiano llega a la fusión con una plantilla más ajustada que Unicaja, algo que se refleja la relación entre el número de activos gestionados y el de trabajadores: 12,7 millones por empleado en el primer caso y 9,9 millones en el segundo.

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