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Ideas para la reconstrucción industrial || César Cernuda Rego | Presidente de NetApp

“Soy optimista con Asturias, el gran reto es retener el talento”

“El futuro no será como ahora ni como era antes; seremos más selectivos en las reuniones y estaremos menos en la oficina”

César Cernuda, en Luarca, en una imagen de archivo. | José Luis Salinas

César Cernuda, en Luarca, en una imagen de archivo. | José Luis Salinas

Este será el año en que César Cernuda Rego pase más tiempo en Asturias desde que era estudiante de instituto. Cosas del teletrabajo y la pandemia. El luarqués (aunque nacido en México) es, desde julio, el presidente de la multinacional NetApp, dedicada a dar servicio de almacenaje en la nube a grandes empresas. Gigantescas corporaciones les confían a ellos sus datos. Antes había sido el presidente de Microsoft para América Latina y vicepresidente corporativo de la tecnológica. Está convencido de que la lluvia de fondos que prepara la UE será una oportunidad única para que Asturias logre retener el talento que genera.

–¿Cómo afronta este nuevo reto profesional al frente de NetApp?

–NetApp es una gran compañía, está entre las 500 más grandes del mundo de la lista “Fortune”, tiene más de 30 años de historia, y trabaja en el almacenamiento de los datos. El 75% de las empresas del Ibex 35 son clientes de NetApp y tenemos una enorme presencia en el sector público. En los últimos años, a medida que el mundo se ha ido digitalizando, la empresa también se ha transformado hacia el desarrollo de una tecnología que permita que las aplicaciones y negocios que estas grandes empresas tenían en sus data center y sus servidores puedan funcionar de forma rápida y eficaz en la nube. A mí me llamaron hace aproximadamente un año para nombrarme presidente de la compañía. Estuvimos hablando varios meses, en marzo se lo comuniqué a Microsoft y en mayo lo hicimos público.

–¿Aún se encuentran con mucha desconfianza a almacenar los datos en la nube?

–El mundo de la nube es una realidad. Casi todos nosotros la usamos todos los días cuando, por ejemplo, compartimos fotos o usamos las redes sociales. Otra cosa es plantearse si las aplicaciones críticas de los negocios se han movido al mundo de la nube. En ese aspecto también se ha avanzado mucho. No queremos forzar a nadie a mover nada a la nube, porque imagina la importancia que tiene para un banco un nanosegundo; los tiempos de respuesta para hacer transacciones son muy importantes, y el mundo de la nube no siempre te lo da. En la nube pública tienes un tiempo de respuesta que varía en función de dónde tengas los data center montados. Esto no es una carrera, hay que dar el paso si es beneficioso para las empresas y no porque sea una moda.

–Lo que si ha traído esta pandemia es un fuerte acelerón tecnológico.

–La pandemia que estamos viviendo es un drama, una tragedia. Pero es cierto es que la transformación digital se ha acelerado de forma exponencial. Proyectos que iban a tardar dos o tres años, se están desarrollando en seis meses. A muchos no nos ha quedado otra, tenemos que seguir funcionando y operando, pero sin salir de nuestras casas ni de las oficinas, y empezamos a trabajar de una forma virtual que nunca habíamos probado. Afortunadamente ya existía esta tecnología, pero ha habido un punto de inflexión en su uso. El futuro no va a ser como era en el pasado, ni como es ahora. No va a ser necesario estar las horas que estábamos muchos en las oficinas, vamos a ser más selectivos en las reuniones. Trabajaremos de forma más inteligente siendo más flexibles.

–¿ Y una vez que pase esta crisis sanitaria puede haber un retroceso en ese acelerón?

–Las empresas se han dado cuenta de que la digitalización les está abriendo nuevas oportunidades, no conozco muchos casos de compañías que, una vez dado el paso, hayan dicho, mira, estábamos mejor como antes.

–La tecnología también está sirviendo para luchar contra el covid. Ustedes, por ejemplo, tienen como cliente a AstraZeneca (una de las empresas que está desarrollando la vacuna contra el coronavirus).

–No solo tenemos a AstraZeneca entre nuestros clientes, también en Estados Unidos hemos participado en un proyecto donde distintos laboratorios han usado la inteligencia artificial para sus experimentos. Estamos muy metidos con distintas compañías y laboratorios aportando tecnología de forma gratuita para ayudar.

–¿Está Asturias preparada para este nuevo mundo, más digitalizado?

–El 10% del PIB asturiano ya está relacionado con la tecnología. Asturias no es inmune al coronavirus y el tejido empresarial asturiano ha tenido que transformarse, y creo que el Principado no estaba al mismo nivel de digitalización que otras comunidades y, en estos meses, nos hemos puesto al mismo nivel que los demás. Soy positivo e intento estar cercano a Asturias y hablar con los empresarios, la Cámara de Comercio, el Gobierno y el alcalde de Luarca y creo que el talento que hay es muy bueno, el gran reto es cómo retenerlo para que no se vaya.

–¿Podría hacerse mediante el teletrabajo?

–Es un momento importante para tomar medidas que puedan atraer talento de vuelta. Aquí la calidad de vida es magnífica. Yo mismo he estado este año tres meses teletrabajando desde Asturias, desde que estudiaba en el San Ignacio en Oviedo no pasaba tanto tiempo en la región.

–¿Cómo puede una región como Asturias aprovecharse de los fondos europeos que están por llegar?

–La colaboración pública-privada tiene que ser magnífica en una región como Asturias. Tenemos grandes empresarios que están haciendo grandes inversiones en energías renovables y exportando sus productos, tenemos buenas empresas tecnológicas. Son dos áreas que van a potenciar estos fondos, debemos aprovechar nuestra experiencia para crear empleo de forma acelerada. El reto también es que la administración se digitalice.

–¿Hacia dónde va ahora la transformación digital?

–La transformación digital está liderada por la inteligencia artificial, que lleva existiendo 25 o 30 años y que usamos cuando, por ejemplo, hacemos una búsqueda por internet. La inteligencia artificial tiene tres componentes: los datos, la nube y los algoritmos. Aunque a algunas empresas aún les cuesta entrar, hay que romper esa barrera y para eso hay que invertir en educación.

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