También el resto de sindicatos –los que no habían convocado la huelga– pusieron de su parte para desatascar un conflicto que, por momentos, parecía haber entrado en un callejón sin salida. UGT, USO y ACIA aceptaron que los acuerdos relativos a los talleres de largos que se puedan ir negociando con la empresa se voten en las asambleas de estas instalaciones y no en una general de la planta de Veriña. Parece un matiz sin importancia, pero es relevante debido al reparto de las fuerzas sindicales. Por ejemplo, CC OO y CSI son amplia mayoría en la acería de Gijón, pero su poder queda mucho más diluido a nivel de comité de empresa.

José Manuel García, de UGT, hizo una valoración positiva y aseguró que por parte de su sindicato la disposición a negociar “siempre había estado sobre la mesa”. Y señaló que ahora van a trasladar también a sus asambleas el acuerdo alcanzado con la multinacional. Lejos de las rencillas que evidenciaron durante el fin de semana, ahora las centrales trataron de dar una imagen de mayor unidad. Segismundo Lorenzana, de USO, también hizo una valoración positiva de la reunión y señaló que “ahora entre todos debemos llegar a acuerdos. Se ha abierto una nueva vía de diálogo”.

Entre los sindicatos que habían convocado los paros había algo más de prudencia. Manuel Ángel Pulgar, de la CSI, recalcó que todo esta condicionado a que se apruebe en la asamblea que se celebre hoy, mientras que CC OO animó a que la participación en esa reunión sea masiva.

Al inicio del encuentro en el Sasec habían estado muy caldeados. Un grupo de más de un centenar de trabajadores de la acería se concentró frente a la sede de este organismo de mediación y algunos llegaron a encararse con representantes de los sindicatos que no habían convocado los paros (UGT, USO y ACIAA). No pasó de un simple rifirrafe.

Minutos antes del encuentro, el Principado había alentado a las partes a intentar que se llegara a este acuerdo. La Consejería de Industria instó a que sindicatos y empresa buscaran “evitar la peor solución”.