Las grandes siderúrgicas y la industria del metal, principales consumidores de energía eléctrica, serán los grandes perjudicados por las medidas incluidas dentro del nuevo Estatuto para los Consumidores Electrointensivos, según puntualizaron ayer fuentes del sector. Compañías como ArcelorMittal podrían, de esta forma, perder competitividad frente a sus competidores en Alemania y Francia, en unos momentos en los que la rivalidad entre las factorías europeas está a flor de piel.

Arcelor, por ejemplo, la principal empresa de la región por volumen de facturación y de empleo, ya había advertido en más de una ocasión que estaba perdiendo competitividad frente a sus rivales. El problema del estatuto es que abre al abanico a que nuevas compañías puedan ser consideradas como “electrointensivas”, lo que beneficia, especialmente, a la mediana empresa de regiones como Cataluña, Valencia o el País Vasco. A cambio de que esas compañías comiencen a recibir estas subvenciones, las grandes verán recortada sus ayudas. Un portavoz de la industria lo resumía ayer gráficamente: “Es crear un problema donde no lo había. Porque los pequeños verán muy bien esta nueva ayuda, porque no la tenían, pero es un palo para los más grandes”.

Tampoco en la vecina Galicia ha gustado el nuevo estatuto. El vicepresidente económico de la Xunta, Francisco Conde, aseguró ayer que el estatuto electrointensivo “responde a un criterio territorial y no a una verdadera apuesta por la industria”. “No solo llega tarde, sino que es insuficiente y no da una respuesta a los grandes consumidores de energía de nuestro país”, denunció. Según Conde, la norma no permite “competir en igualdad de condiciones con respecto a otros países como Francia y Alemania”. Además, ha afirmado que “Galicia sale una vez más perjudicada frente a otros territorios”.