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El duro rescate de Duro

Bancos, inversores y clientes esperan la entrada de la SEPI, que trata de lograr primero el compromiso de esos actores y captar nuevos gestores

Instalaciones de la filial de calderería pesada de Duro Felguera, en Gijón. | Ángel González

Instalaciones de la filial de calderería pesada de Duro Felguera, en Gijón. | Ángel González

Bancos acreedores de Duro Felguera, potenciales inversores y clientes a los que se ha acercado la compañía para acceder a nuevas contrataciones se mantienen expectantes y sin tomar decisiones, a la espera de que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y el Gobierno accedan al rescate de la ingeniería asturiana. Una decisión afirmativa removería la actual renuencia de esos actores.

A su vez, la SEPI madura una resolución, que aún no es firme, y que está supeditada tanto a despejar las dudas que aún suscitan las complejas especificidades del grupo como a la necesidad de alcanzar un acuerdo que garantice el compromiso del sindicato bancario de Duro y comprometa la implicación de aquellos eventuales socios inversores que podrían estar interesados en incorporarse a una compañía con 163 años de experiencia industrial. Cinco grupos se acercaron a Duro (aunque sólo cuatro son reconocidos como interlocutores por la empresa) y todos ellos lo hicieron en términos exploratorios y preliminares.

Este difícil encaje de voluntades a varias bandas –en la que los distintos actores condicionan su compromiso con Duro al que asuman con la compañía el resto de partes interesadas– se considera crucial para dar una solución duradera al problema de Duro y es una de las principales ocupaciones del grupo estatal en el tramo final de un proceso que ha sido definido como complejo.

Si la SEPI y el Fondo de Apoyo a Empresa Solventes afectadas por el covid accedieran al tipo de rescate solicitado por Duro el 28 de agosto y ampliado el 30 de diciembre, y lo aprobasen en los términos y cuantías planteados por la ingeniería (120 millones, de los que 30 lo serían como capital, 70 como préstamo participativo y 20 como crédito convencional), la SEPI se convertiría en el accionista de referencia de la empresa, con el 42,6% de su capital según la cotización de Duro al cierre de la sesión bursátil de ayer.

Este peso elevado en el accionariado –aunque con vocación transitoria– le daría a la SEPI no solo la opción de designar consejeros sino que se da por seguro que el grupo estatal pretende asumir a su vez, en ese supuesto, la dirección del negocio con la designación de gestores propios o la contratación de profesionales externos que gocen de la confianza del nuevo accionista y que reciban también la anuencia de los demás agentes a los que la SEPI pretende involucrar en la búsqueda de una salida para la ingeniería que garantice su estabilización y posterior impulso. Esta suerte de encaje de piezas heterogéneas es la fase decisiva y delicada en la que se halla ahora el proceso.

Las vicisitudes vividas por el grupo asturiano desde 2016 y los sucesivos saneamientos que aplicó, con la ampliación de capital 2018 y la reducción de 2019, extreman las cautelas del grupo estatal SEPI, que es el gestor del fondo creado por el Gobierno en julio del pasado año con una dotación de 10.000 millones de euros para dar apoyo financiero a las empresas no financieras estratégicas y solventes afectadas por la pandemia del coronavirus.

La SEPI tiene voluntad de presentar al consejo gestor del fondo de rescate una propuesta de resolución sobre Duro Felguera (afirmativa o negativa) antes de que acabe este mes, tal como la sociedad estatal comunicó a la ingeniería el 31 de diciembre. No obstante, alguna fuente consultada señaló que no debería inquietar que el proceso se pudiera demorar unos días más, hasta las primera jornadas de febrero si fuese necesario.

Los plazos

El Gobierno central dispone de un plazo legal hasta el 28 de febrero para dar respuesta a la petición de rescate cursada a fines de agosto por Duro Felguera. Sin embargo, la SEPI trata de no agotar ese margen y aspira a encontrar una solución satisfactoria en la quincena que queda de enero, en el convencimiento –compartido por todos los agentes implicados y por diversas fuentes políticas, sindicales, empresariales y de otros tipo consultadas– de que el tiempo se agota, que la decisión es muy apremiante y de que la incertidumbre está desgastando a una compañía que ya lleva resistiendo más de cuatro años sin avales bancarios, con problemas o demoras en algunos proyectos internacionales, ausencia de accionistas de referencia y una merma relevante de la contratación por la falta de respaldo financiero desde 2016 y el efecto adicional de la pandemia desde marzo de 2020.

El Principado expresó anteayer en una nota oficial su respaldo a lo que decida la SEPI “para asegurar el futuro de Duro Felguera”, “incluida la posibilidad de que reciba apoyo” temporal del sector público a través del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas. En el mismo sentido se expresó ayer la consejera portavoz del ejecutivo autonómico, Melania Álvarez, al término del consejo de gobierno. El Principado mantiene a su vez la necesidad de que también se incorporen socios industriales privados.

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