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JESÚS SERAFÍN PÉREZ | Expresidente de patronales en Europa y España y de la Cámara de Oviedo, y presidente de Torsa Capital

“Asturias tiene opciones en industria, agroalimentación y el sector de la salud”

“El estatuto electrointensivo y la fiscalidad pueden ser escollos para atraer inversiones” | “El mayor desafío de la transición digital es cultural”

Jesús Serafín Pérez.

Jesús Serafín Pérez. IRMA COLLÍN

Asturias tiene excelencia y competitividad en algunos sectores industriales y una percepción muy positiva en agroalimentación y disfrute de la naturaleza. Las actividades relacionadas con la salud son otra gran oportunidad para la región, señala Jesús Serafín Pérez (Oviedo, 1949), economista, expresidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, Exportastur y de las patronales de aguas envasadas y de alimentación y bebidas europea y española y exvicepresidente de CEOE. Pérez es consejero y asesor en distintas empresas y cofundador y presidente de la Sociedad Gestora de Fondos de Capital Inversión Torsa Capital, que participan en 60 compañías.

–¿Cómo ve la situación económica de Asturias?

–Un nivel de riqueza cercano a la media nacional (90%), sustentada aún por sectores básicos de primera transformación de materias primas que exigen una gran inversión de capital por cada puesto de trabajo, y siempre tentados a la deslocalización, que se puede agudizar con el proceso de descarbonización. Alto paro estructural y una situación demográfica de envejecimiento de la población, bajas tasas de natalidad, y la despoblación de zonas rurales, junto con la marcha de una buena parte de la población joven, que es la más productiva, lo que es, a la vez, causa y consecuencia del menor dinamismo económico. En definitiva una necesidad de reconversión que nos lleva a la reconversión permanente.

–¿La calidad de vida puede ser un atractivo?

–En 1969, Edward Mishan, de la London School of Economics, afirmaba que existen serias dudas de que haya una relación positiva clara entre bienestar social y desarrollo económico. Explicaba que el crecimiento económico tiene unos costes sociales (efectos de rebosamiento) que “injustificadamente, no son introducidos en el cálculo”, como los costes medioambientales, y sostenía que el desarrollo económico no produce necesariamente más felicidad. Lo importante, el objetivo, es el bienestar de la gente, y en esto en Asturias, no estamos tan mal. Históricamente, el IDH (Indice de Desarrollo Humano) de la región, elaborado por las Naciones Unidas, es muy alto y ese grado de “bienestar”, se refleja en sus ciudadanos, y lo identifican los de fuera.

La región no puede repetir los errores que se cometieron con los fondos mineros

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–¿La decepción con el estatuto de la industria electrointensiva puede ser un escollo para la apuesta de algunas multinacionales por sus emplazamientos asturianos?

–El energético es un asunto crítico. Si las ayudas a la industria siguen siendo las mismas que se pusieron en el borrador, no entiendo para qué han servido tanta reunión y tanta negociación. Creo que se han presentado centenares de alegaciones por parte de las empresas y también por parte de los Gobiernos de Asturias, Galicia y Cantabria. Dos años ha tardado el Gobierno para aprobar el Estatuto y casi un año entero desde que se publicó el borrador. No son de recibo estos plazos y no se puede entender tal pérdida de tiempo para marear la perdiz. Las ayudas servirán de poco. Por supuesto que será un escollo para la atracción de inversiones, igual que lo es la fiscalidad. Después de Cataluña, Asturias, junto con Andalucía, son las regiones con mayor número de tributos propios, entre las comunidades de régimen común. Esto distorsiona el principio de unidad de mercado y consecuentemente es un freno para los inversores.

–¿Ve mimbres en la región para afrontar la transición digital?

–La transición digital era ya una de las prioridades de la Comisión Europea para el mandato 2019-2024, y ahora lo es todavía más en el marco del Plan Europeo de Recuperación acordado hace unos meses por el Consejo Europeo. La pandemia ha reforzado la certeza de acelerar la transición digital como elemento clave para la transformación de nuestra economía. Nuestra región tiene los mismos mimbres que cualquier otra de España y Europa. La transición digital es la estrategia de evolución de la empresa en toda su extensión._El mayor desafío no es tecnológico, sino cultural. Ahí puede intervenir negativamente el alto envejecimiento de nuestra población y de los dirigentes en muchas empresas, que aunque somos generaciones con una positiva experiencia de cambio (desde la máquina de escribir y el papel carbón), no todas las personas están dispuestas a invertir los últimos años de su carrera profesional adaptándose a un nuevo escenario.

–¿Percibe potencial e iniciativa en Asturias para aprovechar los cuantiosos recursos europeos para la recuperación?

–No nos queda otro remedio. Hasta ahora el Gobierno había estado insistiendo en que la recuperación no se truncó en el último trimestre del año, en contra de la opinión del Banco de España, entre muchos otros. Hemos comenzado este 2021 con muchas incertidumbres en el plano sanitario y la borrasca “Filomena” ha servido de piedra de toque de que las cosas aún pueden ir a peor. El Gobierno ya tiene aprobadas las cuentas públicas que necesitaba para gobernar aunque vive vigilado muy de cerca por la Comisión Europea para el reparto de los fondos. Soy bastante escéptico a la luz de experiencias anteriores. Y será una pena no aprovecharlos juiciosamente. Sé que son imprescindibles para la recuperación, pero que en el mejor de los casos, no veo que empiecen a llegar hasta el segundo semestre de 2021. Y sobre todo, se debe tener la idea clara de proyección a medio y largo plazo en un modelo de gestión que no incurra en los errores que en su día se cometieron en la aplicación de los fondos mineros, donde no se apostó ni primó el impulso empresarial. En aquel momento menos de la décima parte de aquellos recursos estuvieron destinados a la generación de nuevas actividades empresariales.

–¿La investigación, desarrollo e innovación y la formación deben ser prioridades?

–Pocas ideas suscitan tanto consenso como la importancia de la educación. En Asturias y en España hemos avanzado mucho en nuestro capital humano, y los jóvenes están más y mejor formados, pero menos que los de otros países. Tenemos el triste récord de contar con la tasa de fracaso escolar más alto de la UE, y el gran reto como país es transmitir a esa población menguante que son los jóvenes, que su mejor inversión de futuro y principal herramienta es la formación. Y si vamos al mundo de la educación superior, una relación más estrecha entre la universidad y la empresa es un camino a transitar en doble dirección de importancia clave, conformando esa tercera “misión”, que tendría la universidad, complementaria a las de docencia e investigación que con una mayor vinculación con el sector productivo. Es muy necesaria esta colaboración en la generación de nuevas ideas y en la innovación de métodos y procesos y en la adaptación a los requerimientos universales. Ahí no parece que hayamos avanzado mucho.

–¿Qué sectores ve con capacidad en_Asturias para que ejerzan de actividades tractoras?

–Hay empresas que en distintos sectores han demostrado una notable excelencia y competitividad como la industria naval, los equipos para la industria eólica terrestre y marítimo, ingenierías especializadas en energías renovables, etc. Por experiencia y formación, siempre veo más futuro en las empresas y productos respaldados por una marca reconocible por el consumidor. En cualquier caso, yo estaría muy atento a los cambios, sin duda drásticos, que van afectarnos en nuestro comportamiento y en los hábitos de compra del consumidor. Esta situación de pandemia se está prolongando tanto que puede que haya hábitos que cambien nuestro comportamiento de modo permanente. La región tiene atributos muy positivos en la mente de los consumidores, y aquellas actividades relacionadas con la agroalimentación, y el disfrute de la naturaleza, tendrán buenas oportunidades. Y hay una gran oportunidad en las actividades relacionadas con la salud. Esta crisis ha puesto de manifiesto la conexión entre la salud de la economía país. Es imprescindible incorporar la seguridad y la salud en el centro del debate empresarial y como elemento de la planificación estratégica.

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