El mercado británico seguirá con las puertas abiertas para las empresas asturianas, pese al acuerdo entre Reino Unido y la UE para que el país abandone el club europeo, que entró en vigor el 1 de enero y que se temía que supusiera un frenazo a las exportaciones de las compañías de la región. La directora general de la Sociedad Asturiana de Promoción Exterior (Asturex), Teresa Vigón, asegura que no habrá aranceles de ningún tipo para el intercambio de bienes entre Asturias y Londres, lo que supone que, a priori, el flujo comercial no se verá interrumpido. Es uno de los acuerdos más ventajosos que existen entre la UE con un tercer país como ya lo es Reino Unido, señaló Vigón.

Solo hay un problema. Como Reino Unido es ya un país fuera de la Unión Europea, será obligatorio que todos los productos asturianos –y también los que intenten traspasar la frontera desde otras partes de la UE y del mundo– hagan una parada previa en la aduana. Será un embrollo añadido que obligará a soportar más burocracia y que supondrá para las mercancías que el viaje se les haga pelín más largo. “En la aduana”, indica Vigón, “debe comprobarse que los productos llevan todos los certificados que se exigen”. Cuando Reino Unido era parte de la Unión Europea, este paso no existía porque, a uno y otro lado del canal de la Mancha, regían las mismas leyes comerciales. Pero esto ya no es así.

Muy gráficamente, Vigón asegura que “esto ya no va a ser como ir a Burgos a vender”. Una de las posibilidades que deja abiertas el acuerdo para el brexit es que el Gobierno del Reino Unido pueda establecer algún tipo de tasa en la aduana. En cualquier caso, no será nada parecido a un arancel y tampoco se espera que sea demasiado lesiva, desde un punto de vista económico, si llega a adoptarse una medida así. No obstante, Vigón señala que el hecho de que se hayan anulado los aranceles es fundamental para las compañías asturianas. “Es un acuerdo muy ventajoso. Hay otros, como el acuerdo comercial que existe con Canadá, que presenta también ventajas importantes, pero no tantas como este”, añadió Vigón.

La cuestión no es baladí para las empresas asturianas. Los británicos son unos de los principales clientes de las compañías de la región. Cada año figuran entre los diez principales destinos de las mercancías asturianas y allí se venden productos del Principado valorados en unos 200 millones de euros al año.

“Es un mercado importante para nosotros. Cada año se vende allí una cantidad importante de mercancía”, apuntó Vigón. Lo que más se exporta desde Asturias es la celulosa que fabrica Ence en su planta de Navia, con mucha diferencia además sobre los productos siderúrgicos, que también destacan en la lista de la compra de los ingleses en la región.

Vigón también añade que durante los meses previos al brexit las empresas asturianas han venido preparándose para las posibles consecuencias. Han ido haciendo los deberes, resalta, por lo que pudiera pasar. El problema, admite, lo tendrán aquellos exportadores que tengan poca experiencia en el comercio internacional, porque estas nuevas condiciones les pueden echar para atrás. “Aquellos que solo han hecho dos o tres operaciones quizá tengan más dificultades”, apunta la directora general de Asturex.