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Energías fósiles, mercado marginalista, alza del CO2 e impacto del gas

Las renovables y la nuclear no fueron capaces por ello de atender la demanda, por lo que fue necesario recurrir a las energías fósiles (carbón y gas natural), que tienen costes superiores pero que, en la medida en que son programables y no están al albur de factores meteorológicos, son susceptibles de actuar como energías de respaldo para garantizar el suministro.

Según el sistema marginalista del mercado mayorista, las energías más caras a las que se recurre para poder casar la oferta con la demanda marcan el precio para todas tecnologías más baratas que hayan participado en la contratación. Pero ésta no es una singularidad española, sino el sistema vigente en la Unión Europea. Parte del principio de que el coste de un bien es aquel en el que se incurre para producir una unidad adicional de ese mismo bien.

El carbón (se reactivaron las centrales térmicas de Soto de Ribera, As Pontes y Carboneras) y el gas natural (que alimenta las centrales de ciclo combinado) encarecen la generación de la electricidad y más en un periodo en el que las materias primas están en una senda alcista por la expectativa de la mejora de la actividad económica y el aumento de la demanda china, y cuando el petróleo, que influye y marca pauta para otras fuentes fósiles, se encareció el 53,85% desde el 2 de noviembre al 13 de enero, en parte por las causas generales y en gran medida por el compromiso de Arabia Saudí y otros productores de la OPEP de recortar su producción.

Las térmicas clásicas y las centrales de gas están a su vez penalizadas por el coste de los derechos de emisión de CO2, que se han situado en enero en los 33,68 euros frente a una media anual de 24,75 euros en 2020.

El encarecimiento del gas natural fue aún superior por un problema de abastecimiento desde Argelia, que parece haber entrado ya en fase de resolución, lo que restringió aún más la oferta energética en días críticos de demanda desbocada.

La elevada demanda de gas natural en China –cuya economía está en una fase adelantada de la recuperación por su mayor contención de la pandemia que en las economías desarrolladas occidentales– y sobre todo de Japón –en este caso a causa de una intensísima ola de frío que ha llevado el precio de la energía a tasas récord– disparó aún más el precio internacional del gas, lo que elevó de modo casi inusitado el precio de la electricidad en España.

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