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El impacto diferencial en España

La mayor crudeza del temporal y problemas en el suministro de gas desde Argelia y por barco dispararon los precios más que en el resto de la UE

El alza del precio internacional del gas natural impactó en mayor medida en España que en otros países europeos porque también aquí la demanda fue mayor y la oferta, menor.

El frente polar golpeó con mayor intensidad a la península, en particular en toda la zona centro, y hubo caídas de temperatura que superaron los 25 grados centígrados negativos en un país con un clima tradicionalmente más benigno que el centro y norte de Europa, lo que disparó el consumo y generó tensiones en el suministro.

Las restricciones en el flujo de gas argelino por problemas no especificados redujeron la oferta disponible y complicaron la situación en un país como España que es el cuarto importador mundial de gas natural licuado, tras Reino Unido, Francia y China. Las limitaciones de las interconexiones gasistas y eléctricas de España con el resto de Europa actuaron como cuello de botella, mientras que otros países transpirenaicos de la UE lograron mantener con estabilidad los aprovisionamientos de gas procedentes de Rusia y Noruega, que, además de abundantes a través de una red de gasoductos, son más baratos que el gas argelino.

España es muy dependiente por ello del aprovisionamiento marítimo en buques metaneros con gas procedente de EE UU, Rusia y otros países productores. Esto explica que España sea el país con más plantas regasificadoras de la Unión Europa, con seis instalaciones activas en los litorales atlántico y mediterráneo y una séptima (la de Gijón) aún sin estrenar y pendiente de una posible readaptación como centro distribuidor de hidrógeno.

La dependencia del transporte marítimo también se volvió en contra porque la fortísima demanda asiática y los altísimos precios vigentes en esos países supuso una pugna por los fletes y el desvío hacia los mercados más especulativos y alcistas de alguno de los buques con destino inicial a España.

Como en los aprovisionamientos de equipos de protección, respiradores y mascarillas en la pasada primavera, durante la primera oleada del covid, la puja se impuso en la asignación de recursos entre distintos oferentes.

Esta convergencia de factores adversos llevó a un fortísimo encarecimiento del gas natural en España hasta establecer el 8 de enero un máximo en la serie histórica de precios, que triplicó el coste medio vigente en otros centros de aprovisionamiento y suministro de gas europeos.

La necesidad del sistema de recurrir a las centrales de ciclo combinado, alimentadas con gas natural, para satisfacer el consumo y casar la oferta con la demanda forzó una subida rauda del precio mayorista de electricidad no solo en la parte proporcional a la contribución del gas sino que, en virtud del sistema marginalista existe en la UE, se transmitió al resto de las tecnologías utilizadas para cubrir las necesidades de luz, calefacción, abastecimiento industrial y otros usos energéticos del país.

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) prevé que la ola de frío polar que comenzó el 5 de enero finalice hoy, aunque las temperaturas bajas proseguirán probablemente hasta el miércoles, para cuando se espera una borrasca atlántica, con humedad y viento más templado. De confirmarse estos pronósticos, las temperaturas deberían ir dulcificándose y la consiguiente presión sobre el precio de la electricidad en el mercado mayorista debería también seguir relajándose, como de hecho ya viene ocurriendo desde el pasado jueves.

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