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Un grupo chino y otro británico, entre los que han expresado interés por Duro

China Railway Construction y Ultramar Energy se acercaron a la ingeniería, al igual que los empresarios Martín Buezas y Blas Herrero

Equipos fabricados por Duro Felguera en sus instalaciones de El Tallerón, de Gijón, propiedad de su filial Duro Felguera Calderería Pesada. | Ángel González

Equipos fabricados por Duro Felguera en sus instalaciones de El Tallerón, de Gijón, propiedad de su filial Duro Felguera Calderería Pesada. | Ángel González

Una compañía china (China Railway Construction Corporation) y otra británica (Ultramar Energy) están entre los grupos que se han acercado en los últimos meses a Duro Felguera y a su banco asesor, Alantra, para evaluar una posible inversión en la ingeniería asturiana. Duro precisa un reforzamiento de su capital, razón por la cual solicitó en agosto la inyección de recursos estatales con carácter temporal con cargo al Fondo de apoyo a la solvencia de empresas estratégicas, creado por el Gobierno en julio con una dotación inicial de 10.000 millones, y que gestiona la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).

Junto con China Railway y Ultramar Energy figura el interés confirmado del empresario español Jesús Martín Buezas, dueño a su vez de la sociedad Capital Energy, presente en Asturias con una creciente toma de posición inversora en el sector de las energías renovables. La oferta es particular del empresario y no de su sociedad energética.

Duro Felguera comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) el 10 de diciembre que había recibido hasta ese momento “propuestas de cuatro potenciales inversores privados” –que no identificó– “que han presentado”, dijo, “las correspondientes ofertas no vinculantes”.

Algunos medios apuntan que el cuarto grupo que habría mostrado un interés preliminar es la ingeniería gijonesa TSK, pero otras fuentes señalan que no hubo este interés sino que desde varios ámbitos se habría intentado convencer a esta compañía para que presentase una oferta. TSK es el mayor accionista de Duro Felguera, de la que posee el 3,124% y con la que comparte vecindad en el parque tecnológico de Gijón. TSK no ha confirmado que tenga interés en ampliar su posición en Duro.

Otro inversor que ha manifestado interés en analizar una posible toma de posición en la compañía es el empresario asturiano Blas Herrero, quien en 2018 y de nuevo el año pasado expresó un gran interés en entrar en Duro en el caso de llegar a un acuerdo con la banca acreedora y más recientemente también con la SEPI. La empresa no lo considera como candidato.

China Railway. China Railway Construction Corporation (CRCC), con sede en Pekín, es una compañía de ingeniería y construcción que cotiza en Bolsa aunque está bajo control estatal y esto despierta algunos recelos. Los Gobiernos europeos fueron autorizados por la UE para dotarse de leyes extraordinarias para poder vetar la compra de empresas nacionales de referencia por grupos extracomunitarios –y más bajo control de otros gobiernos– aprovechando las bajas valoraciones a causa de la covid. El pasado mayo, CRCC se hizo con el 75% de la empresa madrileña Aldesa, un grupo constructor presente en España y México y que atravesaba por dificultades. La familia Fernández Rubio mantiene el 25%.

Ultramar Energy. Ultramar Energy es una compañía británica, con sede en Londres, que opera en el sector de los hidrocarburos (petróleo y gas). Su presidente es el español con residencia en México Salvador Diego Rivero. El grupo tiene también interés en las energías solar, eólica, biocombustibles e hidrógeno.

Los trabajadores de Duro Felguera se concentran frente a la Junta: "Nuestro futuro pasa por un inversor, ya no podemos esperar más" Amor Domínguez

Los cinco posibles pretendientes están expectantes, sin embargo –al igual que la banca acreedora–, ante lo que haga el Gobierno. Se da por hecho que si en los próximos días la SEPI y los cuatro ministerios implicados en el Fondo de rescate acceden a la petición de ayuda planteada por Duro hace cinco meses, el interés de los inversores podría reactivarse y la banca consideraría con una actitud más favorable refinanciar a la ingeniería y desbloquearle la concesión de avales para que pueda aspirar a nuevos contratos. La SEPI tiene previsto tomar una decisión antes de fin de mes aunque dispone de plazo legal hasta el 28 de febrero.

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