El grupo energético portugués EDP, cuya filial española tiene sede en Oviedo y es el principal generador de electricidad en Asturias, ha anunciado hoy que espera abandonar la producción de carbón en 2025 y "ser completamente verde en 2030". Con esa decisión, que tendrá repercusión directa en los planes de la compañía para la térmica de Aboño, estarían anticipándose a sus objetivos iniciales de lograr la neutralidad de carbono en 20 años. Según los planes de la compañía deben añadir más de 50 GW de energías renovables antes de 2030, con lo que lograrían que la producción pase del 74% de energías renovables actual al 100% en 2030.

Los citados planes de la compañía forman parte de la actualización estratégica que ha hecho EdP para el periodo 2021-2025, con la que pretenden, dicen, "reforzar la posición como líder de la transición energética, con un plan de inversión sin precedentes en la historia de la compañía de 24.000 millones de euros en la transición energética". El 80% de esta inversión se destinará a las energías renovables, en concreto a las energías eólica, solar, al hidrógeno y almacenamiento. Su compromiso pasa por "desplegar 4 GW al año y duplicar la capacidad solar y eólica para 2025". De los 24.000 millones de euros que se invertirán hasta 2025, el 80% irá destinado a las renovables, el 15% a redes y el 5% a soluciones para clientes y gestión de la energía.

Miguel Stilwell d'Andrade, director ejecutivo de EDP ha explicado que el plan de la compañía "es un compromiso sólido y ambicioso y una aceleración sin precedentes del crecimiento de las energías renovables, basado en nuestra sólida trayectoria. El reto global que plantea el cambio climático requiere una mentalidad diferente, ambición y, sobre todo, una acción medible. Para EDP, no se trata sólo de suministrar energía a las comunidades, sino de capacitarlas para que vivan de forma más sostenible".