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La industria regional perdió 6.000 empleos en tres años, más de los que tiene Arcelor

FADE alerta de que el sector está en “estado crítico” y exige un plan para sacarlo de la UCI | Las pérdidas en el metal son ya “muy importantes”

Acopio de alambrón en Gijón.

Acopio de alambrón en Gijón.

“La industria asturiana es un sector en estado crítico”. El contundente diagnóstico lo hace el presidente de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE), Belarmino Feito, y las cifras respaldan su evaluación. Dos pinceladas muy rápidas sirven para ilustrar en qué estado se encuentra un sector de actividad que es clave para la economía regional. El primer brochazo refleja que, en los últimos tres años, la industria asturiana ha perdido 6.000 trabajadores, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Es, para hacerse una idea de la magnitud de la cifra, como si ArcelorMittal hubiera desaparecido con sus casi cinco mil empleos directos. Y el segundo revela que la hemorragia no se frena. La producción sufrió un derrumbe en 2020 –el año de la pandemia y del terremoto laboral–, cayó un 14%. Un porcentaje que, lejos de frenarse, prolongó su retroceso en enero, con otro 5,6% de caída, según Sadei.

La pandemia del coronavirus ha agravado la salud, pero el enfermo ya estaba débil mucho antes. “Los problemas son crónicos”, agrega Feito, “por factores diversos se mantiene desde hace unos años una pérdida constante de competitividad que está poniendo al sector en riesgo. A ello debemos sumar un proceso de transformación energética o descarbonización que tampoco se está realizando de la manera más adecuada en la región”. El sector es clave, insisten los empresarios, porque es la mejor fuente de riqueza y de creación de empleo estable y de calidad que tiene el Principado. Sin parangón.

Pero la fuente se va secando. En 2020, según las últimas cuentas de la Encuesta de Población Activa (EPA), había en el Principado 53.800 personas ocupadas en el heterogéneo sector industrial. Son, exactamente, seis mil menos que hace justo tres años, en 2017, cuando la industria daba empleo a 59.800 asturianos. Desgrana FADE que el impacto está siendo desigual, ya que el de la industria es un sector muy amplio, que abarca campos de lo más diversos. Por ejemplo, la industria básica –el aluminio, el cinc y el acero– está sufriendo más que otras porque los costes energéticos están provocando que se pierda competitividad frente a sus competidores franceses o alemanes. La llamada fabricación avanzada –lo que podría considerarse como la nueva industria (como la fabricación aditiva o en 3D)– sí que va mejor y está bien posicionada para competir. Mientras que el químico, que también entra dentro de este amplio paraguas industrial, está viviendo de manera desigual esta pandemia.

Mención aparte merece el metal, pilar esencial de la industria asturiana y uno de los que han notado también el desgaste. El presidente de la patronal regional del sector (Femetal), Guillermo Ulacia, asegura que durante 2020 la producción de estas compañías “sufrió el primer retroceso tras cinco años de crecimiento sostenido”. Su actividad bajó un 17% y el empleo, un 8,77%. “En estos momentos, desconocemos el nivel de rentabilidad de las empresas, pero estimamos que las pérdidas económicas son muy importantes”, señala Ulacia. “El metal asturiano está padeciendo una escasez de materia prima, con el consiguiente encarecimiento de la misma y con plazos de entrega más largos que están poniendo en riesgo la base de la actividad”, añade el presidente de Femetal.

Es peligroso volcar todas las expectativas de la industria asturiana en los fondos europeos

Belarmino Feito - Presidente de FADE

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Los golpes que está sufriendo la industria llegan desde varios frentes. Uno es el de la descarbonización. Feito advierte que “necesitamos un plan industrial que nos permita abordar este proceso de una forma ordenada, justa y consensuada, porque hasta el momento la transición energética solo se ha traducido en el cierre de plantas de generación térmica y su desmantelamiento, sin que tengamos ninguna noticia firme de nuevas inversiones alternativas que generen actividad y empleo”. Algo parecido pide Guillermo Ulacia, que considera esencial “recuperar la confianza empresarial”.

El metal asturiano está padeciendo una escasez de materia prima que pone en riesgo la viabilidad

Guillermo Ulacia - Presidente de Femetal

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Los próximos fondos europeos pueden ser un bálsamo para el sector. Aunque Ulacia asegura que “no podemos esperar sentados a que nos lleguen las ayudas”, y dice que las compañías ya tienen “proyectos innovadores”. A lo que Feito remata: “Es peligroso volcar todas las expectativas en los fondos de recuperación porque en ningún caso van a ser el bálsamo para los problemas de la industria asturiana. Podemos tener muchos y buenos proyectos, pero si no se corrigen los problemas estructurales de Asturias, la capacidad de aprovechar los fondos se va a ver mermada”.

Más pinceladas. Antes de las diferentes reconversiones –allá por 1979– la industria asturiana suponía el 43% de la economía regional. Hoy lucha por no bajar del 20%, y los servicios han ido ganándole el pulso. Aun así, el sector sigue teniendo algunas fortalezas. Sus empresas –hay 3.495 compañías industriales en la región– son en su mayoría medianas o grandes, lejos de lo que ocurre en otros sectores poblados de microempresas. Tienen una dinámica actividad en investigación y desarrollo (I+D) y son una importantísima fuente de empleo de calidad. El 81% de los trabajadores tiene un contrato indefinido y sus salarios rondan los 2.587 euros brutos mensuales.

Con esas, los sindicatos –que tienen convocada una manifestación para el próximo sábado en defensa del sector– aseguran que es urgentísimo el rescate. Jenaro Martínez Paramio, secretario general de la Federación de Industria (FICA) de UGT, señala que “estamos ante un cóctel explosivo que puede determinar la desertización industrial de Asturias si no se actúa con rapidez. El momento de los diagnósticos y las promesas ya ha pasado y es el momento de demostrar con hechos si se apuesta por Asturias o si se la deja abandonada a su suerte”. Los ingredientes del cóctel son la descarbonización exprés y los altos costes energéticos. Los sindicatos apuntan también hacia el Gobierno asturiano. Según Martínez el presidente regional, Adrián Barbón, “tiene un mandato que debe utilizar en Madrid, ese que le ha dado la alianza por la industria que engloba a todos los agentes sociales y políticos de la región”.

El sector está ante un cóctel explosivo que puede provocar la desertización industrial

Jenaro Martínez Paramio - Secretario general de FICA UGT

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Unas últimas pinceladas. La industria tiene un volumen de negocio anual de 14.663 millones en Asturias y realiza inversiones, generalmente para mejorar su actividad, por 471 millones.

Damián Manzano, secretario general de la Federación de Industria de CC OO, coincide en que el futuro es “incierto”. “El problema más grave está en el medio plazo, a un horizonte de unos diez años, en el que si los problemas endémicos del sector no se resuelven de forma clara se crea la tendencia de considerar a España como un país sin posibilidades de desarrollo industrial en términos generales, lo que lleva a lo que ya asistimos: la desaparición paulatina de la actividad industrial”.

El problema más gravé está en el medio plazo, en un horizonte de unos diez años

Damián Manzano - Secretario general de la Federación de Industria de CC OO

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Los sindicatos dudan también del efecto que puedan tener los próximos fondos europeos. Ese dinero, añade Manzano, “debería ser una herramienta de cara a corregir todo lo dicho, pero somos especialmente escépticos con que se materialicen en algo que sea un cambio real de tendencia”.

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