Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Colapso en el canal de Suez: un bloqueo de efecto global

El encallamiento del megabuque japonés “Even Given” impactará, de prolongarse, en precios y abastecimientos a Asturias

Desencallar el carguero atrapado en el Canal de Suez podría llevar varios días e incluso semanas Agencia ATLAS / EP

El bloqueo del canal de Suez tras encallar el megabuque japonés “Even Given”, operado por la taiwanesa Evergreen, ha empezado a tener las primeras repercusiones globales por su impacto en los suministros globales de mercancías, en el abastecimiento de petróleo y en la carestía de los fletes, que se agravarán en la medida en que se prolongue el colapso de una de las principales rutas marítimas del mundo hasta que se logre desencallar el gigante portacontenedores.

En el caso de Asturias, la incidencia directa es inferior a la indirecta. Los tráficos exportadores de Asturias hacia Asia y Oceanía, que transitan por el canal, supusieron el año pasado 40,1 millones (13,6% de las ventas totales de la región en el exterior). En 2019, sin el derrumbe de los intercambios internacionales causado por la pandemia, habían alcanzado los 465,2 millones. Aun así, sólo representaron el 9,7% del total exportador. En el caso de las importaciones, sumaron 49,5 millones (16,9%) en 2020 y 552,9 millones (13,8%) en 2019. En un ejercicio normal, el estrangulamiento de este paso marítimo impactaría, de perdurar durante un año completo, en algo más de 1.018 millones.

Pero el efecto será global y, de persistir la situación, habrá un perjuicio indirecto sobre todas las economías al margen de cuál sea su dependencia directa de esos tráficos. Suez canaliza el 12% del tráfico marítimo mundial, el 10% del transporte de petróleo y el 8% del suministro de gas licuado, y lo surcan mercancías por un valor de 9.000 millones de dólares (7.636 millones de euros) al día, según Lloyd’s. La circunnavegación de África para eludir Suez prolongaría la travesía entre ocho y diez días, con la consiguiente elevación de los costes, que se transmitirían a todas las cadenas de suministro, y tardanza en las entregas. Algunos sectores ya estaban sufriendo desabastecimientos antes de este incidente porque las cadenas logísticas se desajustaron a causa de la pandemia y porque el repunte de la economía china y el consecuente aumento de su demanda están causando escasez de materias primas, componentes cruciales de la industria y otros inputs, lo que había producido una inflexión al alza de precios. También el petróleo había entrado en esa tendencia por las mismas causas y por los recortes de oferta de los países productores, y, tras una corta tregua, el estrangulamiento del paso de Suez ha hecho repuntar de nuevo el crudo. Todo ello apunta a un alza inflacionaria y a un choque de oferta. Y aunque serán situaciones transitorias, constituirán un trastorno inesperado para una recuperación aún incierta.

Compartir el artículo

stats