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Belarmino Feito Álvarez | Presidente de la FADE

”Asturias siempre se dejó oír ante las amenazas, y estamos en el descuento para salvar la industria”

“Me preocupa que tengamos demasiadas expectativas con los fondos europeos; serán importantes si los sabemos aprovechar, pero no van a ser la solución a todos los males”

Belarmino Feito. | Irma Collín

Belarmino Feito. | Irma Collín

Belarmino Feito Álvarez (Somiedo, 1965) lleva semanas en un diálogo constante con el Principado para ir preparando el alivio de las restricciones que atenazan al turismo y la hostelería y conseguir que estos sectores empiecen a ver la luz al final del túnel de la pandemia del covid-19. Al presidente de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE) los asuntos a atender se le acumulan en la mesa del despacho. En la lista figuran cuestiones como la forma en la que las empresas de la región van a aprovechar los fondos europeos, las amenazas sobre la industria o la reforma de la formación para acabar con la sequía laboral de sectores como el tecnológico, el naval, el metal o el de la construcción. En las siguientes líneas el patrón de patronos regional aborda los principales retos de Asturias y de la propia patronal.

–Esta semana se conocían algunos detalles sobre cómo va a ser el primer reparto de los fondos europeos y las condiciones no benefician a Asturias. ¿Está preocupado por que la región pueda perder un tren que se ha vendido como el de la recuperación económica?

­–Hay mucha incertidumbre sobre los fondos europeos. Me preocupa que tengamos demasiadas expectativas puestas en ellos, llevamos casi un año hablando en exclusiva de ese dinero, parece que fuera a ser el bálsamo de todos los males y no es así. Serán importantes en la recuperación si los sabemos aprovechar. En Asturias hay muchas cuestiones que hay que abordar. Tenemos otra serie de problemas estructurales, que vienen ya de antes de la pandemia.

–¿­Por ejemplo?

–Tenemos sin resolver la cuestión de la transición justa y la parte de justa es, precisamente, la que aún está sin resolver; tenemos problemas de conectividad, tenemos problemas con la formación, tenemos un problema demográfico... Si no se les da solución, se dificultará que haya un aprovechamiento óptimo de los fondos europeos. Luego hemos visto los anuncios que se han hecho estos días, como que hay unos plazos de ejecución de los proyectos que dicen que el 70% hay que tenerlos hechos durante 2021 y 2022, y eso quiere decir que esta primera fase está reservada a determinados proyectos muy maduros. Estamos hablando, además, de que tienen que ser proyectos de envergadura con una inversión mínima de 40 millones, una cantidad que deja fuera a las pymes asturianas. Son muy pocas empresas las que tienen un tamaño suficiente para ejecutar proyectos así.

–¿En Asturias hay proyectos de grandes empresas lo suficientemente maduros como para beneficiarse de ese primer tramo de las ayudas?

–Proyectos hay, lo que no sé es cómo de maduros los tienen las grandes empresas, pero tendrían que tenerlos muy avanzados para captar los fondos.

–¿Una de esas grandes iniciativas podría ser la acería verde que estudia ArcelorMittal para Gijón?

–Personalmente mantengo contacto con relativa frecuencia con Arcelor, sabemos que están trabajando en la ruta de la descarbonización, que manejan distintas opciones y que las están madurando. Cuando lo tengan claro ellos mismos anunciarán los proyectos en los que trabajan.

Belarmino Feito. | Irma Collín

Belarmino Feito. | Irma Collín

­–Hace unos días han firmado la paz con Otea (la patronal de la hostelería y el turismo) y la agrupación ha vuelto a formar parte de la FADE. ¿Por qué han estado un año fuera?

–No diría que hubo ninguna firma de la paz porque para que se firme la paz tiene que haber una guerra primero. El día que me proclamaron presidente dije que FADE era la casa de todos los empresarios y todas las empresas asturianas, y eso es lo que mantengo y mantendré. Otea en su momento, de forma voluntaria y unilateral, decidió abandonar la Mesa de Turismo (el organismo dentro de FADE para englobar al sector turístico) y ahora, un año después, de forma también voluntaria, decidió solicitar su ingreso en esa mesa. Es bueno que los sectores estén unidos, sobre todo en épocas complicadas como esta. Hace un año, cuando se produjo la marcha de Otea las circunstancias eran otras y se puede decir que había buen tiempo para navegar en solitario, ahora arrecia el temporal y estar en el barco es más seguro. Valoramos positivamente que estén donde tienen que estar.

–¿Se había quedado coja la Mesa de Turismo durante este año sin la presencia de Otea?

–Para nada. La Mesa de Turismo estuvo en todos los foros en los que tenía que estar, con la interlocución que tenía que tener como representante legítimo del turismo en Asturias.

–Hace unos días usted se reunió a las ocho de la mañana con el consejero de Sanidad, Pablo Fernández, y ese mismo día se anunciaron medidas para rebajar las restricciones que pesaban sobre el sector hostelero por culpa de la pandemia. ¿Fue una casualidad o consecuencia de un trabajo previo?

–En media hora de reunión no se acuerdan las medidas que se publicaron a lo largo de la mañana. Desde antes de Semana Santa yo personalmente estaba en contacto con la Consejería de Sanidad, la Viceconsejería de Turismo y el presidente del Principado, Adrián Barbón, para tratar las medidas a aplicar una vez que finalizara la Semana Santa, que fue declarada como una etapa de riesgo en base a la experiencia de las Navidades._El sector necesita oxígeno urgentemente. Aquí por casualidad no pasa nada, las cosas no se improvisan, todo fue fruto de un trabajo hecho en los días anteriores.

–¿Aguantaría el sector otro verano en blanco?

–Ya no es una cuestión de que el sector no aguante, es que tampoco el país lo soportaría. España no aguanta otro verano en blanco, ni la economía tampoco. Por eso había tanto celo en mantener medidas restrictivas durante la Semana Santa, porque al verano hay que llegar en la mejor situación posible.

–¿Se va a presentar a la reelección como presidente de FADE?

–Estamos en un momento en el que la mayor preocupación que tenemos, tanto yo como el conjunto de personas que forman el consejo ejecutivo de FADE, es cómo vamos a encarar esta recuperación tan necesaria y es, exclusivamente, en esa clave en la que estamos trabajando. Esta semana hemos tenido varias reuniones con el Gobierno de cara a las próximas medidas que se van a anunciar. Se dio un primer paso importante y vamos a seguir dándolos a la vista de la evolución de los datos. Trabajamos de forma intensa en enfocar la recuperación que los sectores más afectados necesitan.

–¿Entonces no se ha planteado su continuidad al frente de la patronal?

–No hay tiempo para la reflexión. Lo dilucidaremos cuando estemos más próximos a encarar el proceso electoral (cumple mandato a comienzos de 2022). La decisión la tomaremos en su momento.

–¿Hay motivos para estar alarmados, como dicen los sindicatos, por el estado de salud de la industria asturiana?

–Asturias es, afortunadamente, una región industrial. Y digo afortunadamente porque la industria genera empleo estable y de calidad. Hay una serie de amenazas que sufre el sector desde hace tiempo y cuanto más tiempo pasa con más intensidad luce la luz de alarma. Estamos en el tiempo de descuento para afrontar medidas para salvaguardar la industria. Tenemos el problema de las térmicas, han cerrado dos y aquí se habló de transición justa y, de momento, no hay proyectos en marcha alternativos. Hemos pasado de ser una región exportadora a importadora de energía.

–¿Qué le parecen las movilizaciones que han emprendido los sindicatos para defender la industria regional?

–Asturias siempre se dejó oír cuando hubo alguna amenaza. En este momento es necesario que todos defendamos la industria, cada uno con su lenguaje y desde su sitio. El Gobierno de Asturias tiene una posición privilegiada frente al de España y debe usarla para defender el pilar fundamental de la economía asturiana, que es la industria.

–¿Y considera que está influyendo lo suficiente?

–De momento, no tenemos los resultados esperados y el propio presidente del Principado, Adrián Barbón, ha reconocido que el estatuto de las electrointensivas no tuvo un resultado satisfactorio. Debía ser una herramienta para rebajar las diferencias de costes energéticos que tenemos respecto a otros competidores europeos, donde estamos en desventaja competitiva, pero se diseñan medidas que, como en este caso, no dan solución.

–FADE forma parte de la Alianza por la Industria, en la que está también el Gobierno, la oposición, los sindicatos, la Universidad y la Federación de Concejos, ¿está siendo útil ese frente común en el que reclamaron cambios en el estatuto de las electrointensivas?

–No tengo noticia de que los acuerdos hayan sido atendidos, ni de que haya respuesta por parte del Gobierno de España.

–¿Le preocupa la situación de Alu Ibérica (antigua Alcoa)?

–Es preocupante, esta era una industria básica del sector del aluminio que durante muchos años generó actividad industrial y empleo en Asturias y en este momento está en una situación muy crítica. Hubo un proceso de venta y los responsables de ese proceso deben asumir las responsabilidades y dar una solución.

–¿Sería partidario de extender la fórmula de los rescates, como el de Duro Felguera, a otras empresas?

–Esa herramienta está preparada para intervenir en empresas estratégicas. No se debe ir más allá, hay que tener muy claro cuáles son los términos que definen a una empresa estratégica y es hasta ahí donde la SEPI tiene que intervenir.

–¿Duro Felguera ha salvado el punto de partido?

–Duro salvó el primer round, que en este caso era que se aprobara por parte de la SEPI el apoyo, pero el partido está aún por jugar, con eso no basta. Hace falta el respaldo de las entidades financieras para dar oxígeno y que la empresa pueda reanudar la actividad. Y lo más importante de todo es que hace falta un plan industrial que garantice la viabilidad de la empresa, que lo más lógico es que llegue de la mano de un socio industrial. Ese será el paso más complejo.

–¿Cómo ve que haya empresas que estén planteando hacer molinos eólicos en su concejo, en Somiedo?

–Es una zona restringida donde no está autorizada esa actividad, con lo cual a todas luces y de ninguna manera veo que se puedan autorizar. Asturias es muy grande y tenemos un litoral inmenso donde también deberíamos explorar la posibilidad de poner torres flotantes en “offshore”. Y una de las riquezas que tiene Asturias son zonas como Somiedo, que no se pueden poner en peligro instalando torres eólicas cuando pueden ir a otros lugares. Hay espacio de sobra.

–Uno de los principales retos que tiene Asturias como región es el del despoblamiento. ¿Cómo atajar el problema?

–Hay dos retos. El primero y más importante es que la gente no se marche de Asturias, y luego un segundo paso sería atraer población, porque es necesario que los jóvenes vengan a la región. Son dos retos, pero solo hay una receta, que es generar actividad económica y dar empleo de calidad a esa gente que se va o que tiene que venir. Tenemos que tener un plan de región que nos permita adaptar la formación a las necesidades. Estamos mal empleando el presupuesto de formación, nos estamos perjudicando como región y estamos perjudicando la competitividad de las empresas que buscan profesionales que no hay, que no estamos formado. Estamos invirtiendo en formar en profesiones que no necesitamos y que al final se van a otras regiones. Es una incongruencia, por no decir una aberración.

–¿Qué propone para dotar de profesionales a los sectores donde hay escasez, como el naval, el TIC, el de la construcción o el del metal?

–Lo que hay que hacer es escuchar a los empresarios, que son los que tienen los problemas. Pero escuchar, no oír. Todo esto pasa por una reforma muy profunda de la educación. En Asturias la FP sufrió un gran desprestigio, hubo una pérdida de calidad muy grande a raíz de los cierres de las escuelas de aprendices, y luego vino una obsesión por que todos los hijos de los asturianos fueran licenciados. Eso fue un cóctel que dejó la FP como la dejó. Y, además, existe una gran distancia entre la Universidad y la empresa. Hace poco tuve un encuentro con el nuevo rector (Ignacio Villaverde) y sí, siempre hemos estado en contacto con los diferentes rectores, pero no significa que eso salve la distancia que hay. Una de las primeras propuestas que hice cuando llegué a FADE fue la de crear una formación universitaria dual, que era una demanda de las empresas.

–¿Qué pasa con la FP dual que la FADE y los sindicatos propusieron hace tiempo?

–Llevamos tres años pendientes de que se tramite un decreto por parte de la Administración para que los alumnos puedan hacer prácticas en las empresas. Eso denota la situación en la que estamos. Hay un plan de FP dual experimental para 120 alumnos, que tiene el acuerdo total del Gobierno, empresarios y sindicatos y que para ponerlo en marcha solo hay que firmar un decreto, no sé cuánto tiempo llevará tramitar eso, pero yo llevo ya tres años aquí (en la presidencia de FADE) y cuando llegué ya estaba en trámite, y así seguimos.

–¿Hasta cuándo debería prolongarse la vigencia de los ERTE?

–Los ERTE hay que prorrogarlos el tiempo que sea necesario. Lo único que tenemos cierto durante esta pandemia es la incertidumbre. Una vez que, medianamente, se normalice la situación, incluso en ese momento los ERTE deben continuar porque va a haber un largo proceso de reincorporación de la gente regulada a sus puestos de trabajo. Dado el tiempo transcurrido y el que aún nos queda en esta situación, es necesario ir a una flexibilización de alguna salvaguarda, como la del mantenimiento del empleo (durante seis meses). No digo que se elimine, solo que se flexibilice. Hay empresas que tienen a todos sus trabajadores en ERTE y algunas no van a volver a abrir y otras van a retomar la actividad, pero nunca van a tener la actividad que tenían antes.

–¿La reforma que plantea el Gobierno para las pensiones, bonificando a aquellos que alarguen su vida laboral, cierra las puertas del mercado del trabajo a los jóvenes?

–Alargar la edad de jubilación es una medida que se está adoptando como respuesta a los problemas de caja de las pensiones, pero esa no puede ser la solución. Otra cosa es que exista la posibilidad voluntaria y bonificable de alargar la vida laboral. Muchas veces es verdad que es una pena que esa experiencia que tiene un profesional se pierda, pero debe ser algo voluntario. La caja de las pensiones hay que llenarla de otra manera, teniendo muchos cotizantes y mucha actividad. No podemos obligar a las personas a mantenerse en activo durante más tiempo, ni tampoco penalizar las prestaciones, porque cada vez se pretende alargar más la base del cálculo de la prestación y eso va en contra del poder adquisitivo de los futuros pensionistas.

–El_Gobierno central lleva semanas amagando con una subida de los impuestos, ¿qué le parece?

–No es el momento. De lo que se trata es de revitalizar la actividad económica y las subidas de impuestos restan recursos a las empresas para invertir.

–¿Y sería el momento para armonizar impuestos como el de patrimonio o sucesiones?

–Una de las desventajas competitivas que tiene Asturias es que fiscalmente es una región que penaliza la competitividad de las empresas. Hay compañías que tienen que ir año a año haciendo dotaciones para el impuesto de sucesiones, son recursos que se detraen de poder modernizarse e invertir para ser más competitivas.

–Algunos partidos de la oposición han dicho que Asturias es un infierno, ¿lo comparte?

–El sistema fiscal y los tipos impositivos no son competitivos, ni para desarrollar actividad económica ni para atraerla._Tenemos una presión fiscal más alta que otras regiones. A nuestro alrededor, ninguna región tiene ya impuesto de patrimonio y sucesiones, ni Galicia, ni Cantabria y en Castilla y León lo acaban de quitar. Son muchos los empresarios asturianos que abandonan la región por eso. Incluso los hay que están trasladando actividades a regiones limítrofes. Es una deslocalización fiscal, y un lastre competitivo y una asignatura pendiente.

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